
La seguridad de niñas, niños y adolescentes que diariamente se desplazan hacia los centros educativos volvió a ocupar un espacio dentro de la agenda del Concejo Municipal de Oreamuno. En una de sus recientes sesiones, el gobierno local acordó remitir a la Unidad Técnica de Gestión Vial el estudio de viabilidad técnica y legal para autorizar el cierre temporal de una vía, como parte de las medidas orientadas a mejorar la protección de peatones y reducir riesgos en las inmediaciones de un centro educativo.
Aunque el acuerdo corresponde al inicio del proceso de análisis y no implica todavía una decisión definitiva, refleja la creciente preocupación de las autoridades municipales por fortalecer la seguridad vial en zonas donde diariamente convergen estudiantes, padres de familia, docentes y conductores.
La movilidad alrededor de las escuelas y colegios constituye uno de los mayores retos para los gobiernos locales, especialmente en cantones donde el crecimiento urbano ha incrementado el flujo vehicular sin que la infraestructura vial evolucione al mismo ritmo. Horas de ingreso y salida de clases suelen concentrar un elevado número de peatones, motocicletas, autobuses y vehículos particulares, aumentando la posibilidad de accidentes.
Según explicó el Concejo Municipal, la solicitud fue trasladada a la Unidad Técnica de Gestión Vial para que determine si el cierre temporal resulta técnica, jurídica y operativamente viable, considerando aspectos como rutas alternas, impacto sobre el tránsito, acceso de servicios de emergencia y cumplimiento de la normativa nacional.
Especialistas en ingeniería de tránsito señalan que el cierre temporal de calles durante los horarios de entrada y salida de estudiantes es una práctica utilizada en diferentes ciudades del mundo para disminuir la velocidad de los vehículos, reducir conflictos entre peatones, automotores y brindar mayor seguridad a la población estudiantil.
En Costa Rica, el Consejo de Seguridad Vial (COSEVI) ha insistido en que la protección de peatones debe convertirse en una prioridad de las políticas públicas, especialmente en los entornos escolares, donde las personas menores de edad presentan mayor vulnerabilidad frente al tránsito vehicular.
Las acciones para mejorar la seguridad vial no se limitan únicamente al cierre de calles. Expertos recomiendan complementar estas medidas con demarcación horizontal visible, señalización preventiva, pasos peatonales elevados, iluminación adecuada, reductores de velocidad, bahías para autobuses, presencia de oficiales de tránsito y campañas permanentes de educación vial dirigidas tanto a estudiantes como a conductores.
Diversos estudios internacionales demuestran que los llamados «entornos escolares seguros» disminuyen significativamente el riesgo de atropellos cuando existe una combinación de infraestructura adecuada, fiscalización y educación ciudadana. Estas estrategias forman parte de las recomendaciones impulsadas por organismos como la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas dentro del Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030.
En el caso de Oreamuno, la discusión adquiere especial relevancia debido al crecimiento residencial que experimentan algunos sectores del cantón y al aumento constante del parque vehicular en Cartago, factores que generan una mayor presión sobre la red vial local.
Padres de familia consultados en diferentes comunidades han manifestado en reiteradas ocasiones la necesidad de contar con zonas escolares más seguras, especialmente durante las horas de mayor circulación, cuando coinciden autobuses, transporte estudiantil, vehículos particulares y personas que se desplazan caminando.
El estudio solicitado por el Concejo Municipal permitirá determinar si la propuesta puede implementarse sin afectar la movilidad general del cantón y, al mismo tiempo, ofrecer mayores garantías para quienes diariamente utilizan estas vías para asistir a clases.
Más allá de una medida específica, el análisis refleja un cambio de enfoque en la planificación vial local: priorizar la protección de las personas más vulnerables sobre la simple fluidez del tránsito. La seguridad vial moderna reconoce que las calles deben diseñarse pensando primero en las personas y, especialmente, en quienes requieren mayor protección.
Si las recomendaciones técnicas respaldan la iniciativa, Oreamuno podría dar un paso importante hacia la consolidación de espacios escolares más seguros, contribuyendo a prevenir accidentes y fortaleciendo una cultura de movilidad responsable que beneficie no solo a la comunidad educativa, sino a toda la población del cantón.








