Un avance médico sin precedentes marca un nuevo capítulo en la atención de las personas que viven con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). El Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, realizó con éxito el primer trasplante de riñón en España entre un donante vivo y un receptor que viven con VIH, demostrando que, con protocolos adecuados y tratamiento especializado, este tipo de procedimientos pueden realizarse de forma segura.
El receptor del trasplante evolucionó favorablemente, recuperó una función renal normal y mantiene el virus completamente controlado mediante terapia antirretroviral. Asimismo, continúa recibiendo medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano, sin que hasta el momento se hayan presentado complicaciones relacionadas con la infección por VIH.
El jefe de la Unidad de Trasplante Renal del Hospital Vall d’Hebron, el Dr. Francesc Josep Moreso, explicó que tanto el tratamiento antirretroviral como los inmunosupresores pueden administrarse de manera conjunta gracias a protocolos clínicos que permiten minimizar las posibles interacciones entre ambos medicamentos.
Cambio histórico en la legislación española
Este procedimiento fue posible gracias a la modificación de la normativa española aprobada en 2025, la cual eliminó una prohibición vigente desde 1987 que impedía los trasplantes entre personas con VIH.
Anteriormente, las personas con VIH únicamente podían recibir órganos provenientes de donantes sin la infección, siempre que cumplieran estrictos requisitos médicos, como mantener una carga viral indetectable y no presentar infecciones oportunistas graves.
Actualmente, tanto el donante como el receptor deben mantener una carga viral indetectable y estable para poder participar en este tipo de intervenciones.
Un procedimiento respaldado por la evidencia científica
El primer trasplante renal entre dos personas con VIH se realizó en Sudáfrica en 2008. Desde entonces, diversos estudios internacionales han demostrado que los resultados son comparables a los obtenidos en personas sin VIH, siempre que exista un adecuado seguimiento clínico.
Los especialistas también aclaran que el riesgo de una denominada «superinfección», es decir, que el receptor adquiera una variante distinta del virus procedente del donante, es extremadamente bajo. Para evitarlo, los tratamientos antirretrovirales se adaptan específicamente a las características del virus presente en ambas personas.
Asimismo, los médicos enfatizan que la inmunosupresión utilizada para prevenir el rechazo del órgano no reactiva el VIH cuando el paciente mantiene un tratamiento antirretroviral efectivo.
Cirugía robótica y recuperación favorable
El receptor padecía una glomerulonefritis crónica no relacionada con el VIH, enfermedad que deterioró progresivamente sus riñones hasta hacer necesario el trasplante.
La intervención fue realizada mediante cirugía robótica, técnica que reduce el dolor postoperatorio, disminuye el riesgo de infecciones y favorece una recuperación más rápida respecto a la cirugía convencional.
Aunque el donante presentó una pequeña complicación quirúrgica que requirió drenaje, su evolución también ha sido satisfactoria.
Más oportunidades para quienes esperan un órgano
La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) estima que cada año alrededor de 50 personas con VIH esperan un órgano en España, principalmente riñones, hígados, corazones, pulmones o páncreas.
Las autoridades sanitarias consideran que la autorización de estos trasplantes permitirá ampliar el número de órganos disponibles y reducir los tiempos de espera para pacientes que necesitan una intervención para sobrevivir o mejorar significativamente su calidad de vida.
La directora general de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil, destacó que esta reforma también reconoce el derecho de las personas con VIH a convertirse en donantes de órganos si así lo desean, siempre bajo estrictos criterios de seguridad.
Un mensaje contra el estigma
Más allá del éxito quirúrgico, este trasplante representa un importante avance en la lucha contra el estigma asociado al VIH.
Gracias a la terapia antirretroviral moderna, la infección por VIH ha pasado de ser una enfermedad potencialmente mortal a una condición crónica controlable. Las personas que mantienen una carga viral indetectable pueden desarrollar una expectativa de vida similar a la de la población general y acceder a tratamientos médicos altamente complejos, como los trasplantes de órganos.
Este logro científico demuestra que la medicina continúa avanzando hacia una atención más inclusiva, basada en la evidencia y en el reconocimiento pleno de los derechos de las personas que viven con VIH.










