Un día después de la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la Federación Sindical Mundial (FSM/WFTU) reiteró su llamado urgente a combatir las múltiples formas de violencia que enfrentan las mujeres en todo el planeta, insistiendo en que estas no son hechos aislados, sino expresiones profundas de las desigualdades del sistema capitalista, del patriarcado y de la militarización creciente de los territorios.
La fecha tuvo un significado especial este año, porque la FSM se encamina a celebrar en 2025 sus 80 años de lucha sindical internacional junto a la clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo.
Una violencia que proviene de estructuras sociales injustas
En su declaración difundida ayer, la FSM recordó que la violencia contra las mujeres no puede entenderse como un problema privado o individual. Por el contrario, surge de:
Las estructuras de poder capitalistas, que reproducen desigualdad, precarización y explotación.
La cultura patriarcal, que legitima la discriminación, el control y las agresiones.
La militarización y las guerras, que intensifican la pobreza, la inseguridad y la inestabilidad social.

Los sindicatos afiliados destacan que las condiciones de trabajo precarias, los bajos salarios, la reducción de servicios públicos y la falta de acceso a derechos básicos son caldo de cultivo para que la violencia siga creciendo, afectando especialmente a mujeres trabajadoras y mujeres en pobreza.
El caso de Palestina: un espejo extremo de violencia y opresión
En su mensaje, la FSM volvió a poner en el centro la situación de las mujeres palestinas, quienes viven hoy condiciones de genocidio, ocupación militar y 77 años de políticas sistemáticas de opresión por parte del Estado de Israel.
La organización denuncia que las agresiones actuales en Gaza y Cisjordania golpean especialmente a niñas, adolescentes y mujeres, profundizando el desplazamiento, el hambre y la destrucción de la vida comunitaria.
Derechos laborales y lucha feminista: una misma causa
El movimiento sindical internacional recordó que no existe una verdadera erradicación de la violencia contra las mujeres sin justicia social, trabajo digno y servicios públicos accesibles. Para la FSM, la lucha feminista y la lucha de la clase trabajadora deben caminar juntas, porque:
Sin salarios dignos no hay autonomía.
Sin vivienda segura no hay libertad.
Sin servicios de salud, educación y cuido públicos no hay protección.
Sin derechos laborales no hay igualdad real.
Sin paz ni desmilitarización no hay justicia para las mujeres.
Las demandas reafirmadas por la FSM
Ayer, la Federación Sindical Mundial reiteró las siguientes exigencias clave:
Legislación efectiva contra todas las formas de violencia, discriminación y explotación.
Derecho de las mujeres a trabajos seguros, con salarios dignos y oportunidades reales.
Fin de las guerras y de todas las ocupaciones imperialistas.
Acceso garantizado a educación, anticonceptivos, servicios públicos gratuitos y espacios comunitarios.
Campañas sindicales sostenidas para desmontar la cultura patriarcal.
Llamado a la solidaridad y a la organización
Para la FSM, la única vía para construir un mundo donde las mujeres puedan vivir con seguridad, dignidad e igualdad es la lucha organizada de la clase trabajadora. Por eso, llamó a los sindicatos de todos los continentes a reforzar la movilización, articular acciones concretas y denunciar la violencia patriarcal, la explotación capitalista y las guerras que afectan de forma desproporcionada a las mujeres.
“80 años de lucha sindical internacional.
Alto a la violencia contra las mujeres.
Alto a la explotación y la guerra.
Libertad y justicia para Palestina.”









