Alberto Cabezas /Foto-Medios
“Las situaciones de opresión, discriminación, marginación y estigmatización no se van a resolver exclusivamente con normas, leyes y decretos, sino con el cambio cultural de las mentalidades colectivas y esta sí es una enorme deuda que tenemos como organizaciones y movimientos sociales: la educación, formación y creación de espacios de respeto a lo largo y ancho de toda la región latinoamericana” puntualizo Rodrigo Campos Hernández representante de OIDH Costa Rica, esposo de Marco Castillo Rojas reconocido activista de derechos humanos y Premio a la Calidad de Vida de la Defensoría de los Habitantes.
Con Campos converso el Periódico Informativo Jbs.
¿Por qué han sido fundamentales las luchas históricas de la diversidad sexual y de género en Latinoamérica?
La historia de las luchas de las poblaciones de la diversidad sexual en América Latina ha tenido un solo propósito: el reconocimiento del estatus de ciudadanía de cada una de las personas que integran nuestra enorme población.
Hacer un recuento cronológico de ellas no tiene sentido ya que estas luchas obedecen a contextos históricos, sociales, políticos, culturales y geográficos diferentes.
Sin embargo, más que recorrer, desde una perspectiva lineal esas luchas, lo que deberíamos reconocer es que históricamente los estados latinoamericanos han incurrido en una enorme deuda con respecto al reconocimiento de los derechos humanos de nuestras poblaciones y que solo muy recientemente algunos estados latinoamericanos, gracias a las luchas emprendidas por los movimientos sociales de la diversidad sexual han alcanzado reconocimientos importantes en materia de salud, educación, acceso a la vivienda, al matrimonio civil, a la adopción y al reconocimiento de las identidades de género de las personas trans.
¿Cuál ha sido el papel de la ONU en las mismas?
Los pactos, convenios y protocolos asumidos y ratificados por los estados latinoamericanos en materia de derechos humanos promovidos por las organizaciones de las Naciones Unidas han sido de enorme apoyo para impulsar, promover, legitimar y alcanzar derechos económicos, políticos, sociales y culturales para las poblaciones sexualmente diversas de la región, esta es una realidad indudable.
Sin embargo, la estructura y configuración de los sistemas políticos de los estados nacionales juegan un papel preponderante en el cumplimiento de estos acuerdos, aún existen muchos estados que niegan los acuerdos y tratados en esta materia a personas de la diversidad sexual dada la influencia cada vez más significativa de los grupos fundamentalistas religiosos, aun en estados que constitucionalmente se consideran laicos.
Por supuesto que las luchas ganadas y los derechos adquiridos no se han logrado mediante concesiones ni dádivas, sino que han sido producto de la constante, permanente y muchas veces sangrienta lucha de los movimientos de la diversidad sexual. 
¿A lo largo del tiempo las personas LGBTIQ+ de Latinoamérica han tenido que huir por ser un destino incierto para sus vidas?
Efectivamente, la migración forzada y provocada por las amenazas de muerte de las personas activistas y defensoras de los derechos humanos en la región latinoamericana ha sido una constante desde hace muchos años.
Principal, aunque no exclusivamente, en el área centroamericana.
Tomando en cuenta que el 26 de junio del presente año, se llevará a cabo el Webinar Luchas históricas de la Diversidad Sexual y Género de Latino América donde usted es uno de los expositores y que la misma se llevará a cabo a las 5 pm y se puede seguir por OIDH en Facebook. ¿Cuáles son las deudas históricas por la paridad de género y el freno a la violencia machista que tiene Latinoamérica?
Me parece que esta respuesta deberían darla las mujeres o las organizaciones feministas, sin embargo, desde una perspectiva Interseccional, nuestro compromiso debe ser apoyar sus luchas siempre y cuando esas posturas incluyan no solo la paridad de género sino la representatividad de otros grupos también vulnerabilizados como los pueblos originarios, las personas de la diversidad funcional, las personas trans, las personas afrodescendientes, las personas adultas mayores y muchos otros colectivos que también sufren exclusión y discriminación.
La gran deuda histórica y el objetivo común que deberíamos emprender las organizaciones feministas y de la diversidad sexual, junto con otros colectivos, es el desmantelamiento del patriarcado, del neoliberalismo y de toda forma de explotación y discriminación que atenta contra la vida humana en la región y en el planeta.
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Muchas gracias por el espacio.








