Por: Juan Bermúdez
Esa noche del 18 entré el va y ven de
la gente, en medio de la algarabía y la
alegría rodeados de lluvia de cervezas,
otros bailando a nuestra diestra, pasaba
tanto por mí cabeza, esas emociones,
sensaciones y sentimientos te sentía
por dentro en mí corazón, ese qué latía
latía, y latia sin parar, te miraba y no lo
podía creer fueron tan ricos, y hermosos
tus besos que me provocaron un gran
placer, ese placer de volver ha amar y
enamorarme locamente como la primera
ves, y así fue me enamoré. La noche fue
testigo del amor que por tí yo sentía, y
pretendía darte, pero todo fue en vano
yo diría momentáneo, cómo la brisa
del mar que no deja huellas ni rastro
sólo, es pasajero por un rato, la verdad
no me quejó si en algún momento me
sentí cómo un pendejo, estás en mí
mente ha cada momento te pienso
frecuentemente, y diré esa noche del 18
jamas la olvidare sabes porque, porque
de verdad de ti yo me anamore.
Autor: Juan Ramón Díaz







