La importancia de la Educación Formal, No Formal e informal en el actual proceso de desarrollo de Nicaragua.

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Por: Julio César Rocha Galeano Especialista Social  Correo: jrochagaleano@gmail.com

En diferentes publicaciones del ámbito educativo, se intenta definir los términos educación formal, educación no formal y educación informal, estableciendo entre ellos relaciones de semejanza y elementos diferenciadores.

Los criterios utilizados para delimitar estos conceptos han ido perfeccionándose y ampliándose con el tiempo, gracias al desarrollo teórico y también a medida que van apareciendo nuevas entidades, organizaciones Y que llevan a cabo tareas educativas.

La educación Formal, No formal e informal desde una perspectiva integral

Es pertinente resaltar que, de educación formal, no formal e informal, constituyen procesos sociales y en el contexto de nuestro son indispensables para alcanzar mejores niveles de bienestar social y de crecimiento económico; para nivelar las desigualdades económicas y sociales; para propiciar la movilidad social de las personas; para acceder a mejores niveles de empleo; para elevar las condiciones culturales de la población y en franca relación con el escritor y  pedagogo Paulo Freire  que la educación sólo puede ser entendida como práctica de la libertad, es decir, como una acción social tendiente a la realización del ser humano.

Para el filósofo y educador Español Fernando Savater en una de sus publicaciones, El valor de educar, considera que «el proceso educativo puede ser informal (a través de los padres o de cualquier adulto dispuesto a dar lecciones) o formal, es decir efectuado por una persona o grupo de personas socialmente designadas para ello» (Savater, 1997, p. 27).

El universo educativo se compone de conjunto de hechos, sucesos, fenómenos o efectos educativos -formativos y/o instructivos- y, por extensión, al conjunto de instituciones, medios, ámbitos, situaciones, relaciones, procesos, agentes y factores relacionados (Trilla, 1993, pp. 14-17).

De acuerdo con el pedagogo Jaume trilla (1993) divide el universo educativo en tres Formas de educación tal cual se ha concebido en este ensayo:

La educación Formal comprende las instituciones y medios de formación y enseñanza ubicados en la estructura educativa graduada, jerarquizada y oficializada. Puede decirse que la educación formal es aquella impartida en establecimientos aprobados por las autoridades estatales y organizada en ciclos lectivos regulares. Los currículos son progresivos y llevan a grados sucesivos hasta llegar a la graduación o titulación.

La educación no formal es el conjunto de instituciones y medios educativos intencionales y con objetivos definidos que no forman parte del sistema de enseñanza graduado o formal.

Es la educación informal está constituida por el conjunto de procesos y factores que generan efectos educativos sin haber estado expresamente configurados a tal fin.

En el contexto Nicaragüense el Gobierno, cada vez más impulsa procesos educativos desde esas tres dimensiones educativas, por ejemplo, las carreras técnicas con la demanda del potencial de inversión nacional y extranjera, que requiere capital humano capacitado o especializado; priorizando las tecnologías y manufactura. Para ello, se desarrollan programas de educación técnica y formación profesional tal como lo expresa el Plan Nacional de Lucha contra la pobreza 2022-2026 que es la guía de acción estratégica del Gobierno Nicaragüense.

La educación es necesaria en todos los sentidos

La educación, como proceso de formación de los seres humanos para la sociedad, se encuentra determinada por los requerimientos del ser social. Ésta se valida toda vez que mantiene coherencia con los paradigmas, categorías, o las bases epistemológicas de un determinado cuadro científico de mundo o imagen de éste.

A finales de los años sesenta se empezó a hablar en el ámbito internacional de una crisis de las políticas educativas, haciendo referencia a los problemas económicos y políticos (conflicto Este-Oeste) que encontraban muchos países para ampliar sus sistemas de enseñanza tradicionales (la educación formal).

Existía la impresión de que esos sistemas tradicionales no estaban logrando adaptarse a los rápidos cambios socioeconómicos que se estaban produciendo en muchas regiones del mundo. A principios de los años setenta diversas organizaciones internacionales de desarrollo empezaron a distinguir entre formal, no-formal e informal, nueva categorización que venía a añadirse a otras ya existentes en el ámbito educativo.

Según las definiciones clásicas, la educación formal es la impartida en escuelas, colegios e instituciones de formación; la no formal se encuentra asociada a grupos y organizaciones comunitarios y de la sociedad civil (siendo la que en aquel momento se consideró que podía realizar una especial contribución a la formación en los países en vías de desarrollo), mientras que la informal cubre todo lo demás (interacción con amigos, familiares y compañeros de trabajo). En la práctica, y debido a la naturaleza misma del fenómeno educativo, las fronteras entre categorías se difuminan fácilmente, sobre todo entre la educación no formal y la informal. Esta distinción tripartita pasó a asociarse además a un nuevo concepto que surgió también por entonces en el ámbito de la política educativa: el del aprendizaje permanente o a lo largo de toda la vida.

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