Por George Rodríguez / Jesús Sánchez
La miríada de organizaciones judías cuyo discurso en obvio apoyo a Israel como Estado, mantienen una incoherencia en cuanto a su narrativa y a sus acciones -o ausencia de ellas-.
Entre esas numerosas entidades se destaca, por su antigüedad y por su incidencia, el Centro Simon Wiesenthal (Simon Wiesenthal Center), cuya sede está en la occidental y costera ciudad estadounidense de Los Angeles, y cuyo ámbito de actividad es mundial.
El centro lleva el nombre del austríaco Simon Wiesenthal (1908-2005), sobreviviente al holocausto -el genocidio antijudío en Europa (1941-1945)-, y conocido como “cazador de nazis”.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Wiesenthal se dedicó a rastrear y reunir información sobre fugitivos criminales de guerra nazis, con el propósito de someterlos a la justicia.
Entre los atrapados, en diferentes países, con el aporte de Wiesenthal, figura Adolf Eichmann (1906-1962), capturado, el 11 de mayo de 1960, en Buenos Aires, la capital de Argentina, por agentes del israelí Instituto para Inteligencia y Operaciones Especiales
-más conocido como Mossad-, durante una operación clandestina y violadora de la soberanía del rioplatense y andino país sudamericano.
Eichmann fue secuestrado por los agentes del Mossad, y llevado a Israel, donde fue enjuiciado como autor de crímenes de lesa, humanidad, crímenes de guerra, y crímenes contra el pueblo judío.
Condenado a la pena capital, fue ahorcado, poco después de la medianoche, el 1 de junio de 1962.
En su sitio en Internet, el Centro -dos de cuyas oficinas, a nivel internacional, se ubican, respectivamente, en la oriental ciudad alemana de Berlín, y en la capital argentina, Buenos Aires- se describe como una organización no gubernamental (ONG) que trabaja “a través de una combinación de incidencia, educación, y narrativa”.
De esa manera, el centro “combate, activamente, el antisemitismo en Estados Unidos y en todo el mundo”, según la misma fuete.
“Sea combatiendo la demonización de Israel en organismos internacionales; denunciando la violencia contra turistas israelíes o judíos en las calles de Europa, o combatiendo la creciente marginalización de judíos de la academia, el Centro Simon Wiesenthal trabaja para combatir el antisemitismo en todas sus formas”.
Sin embargo, la entidad no parece -o no quiere estar- al tanto de una situación que presenta un riesgo al menos potencial, en materia de antisemitismo, en la cúpula del británico Sistema Secreto de Inteligencia (Secret Intelligence Sistema, SIS) -más conocido como MI6-.
De acuerdo con lo indicado en sus sitio en Internet, el sistema cumple la misión de “reunir (información de) inteligencia extranjera en apoyo a la seguridad nacional y al bienestar económico del Reino Unido, y evitar el delito serio”.
El MI6 tiene, desde el 1 de octubre de 2025, a Balise Metreweli, como su jefa -la primera mujer en el desempeño del cargo, desde la creación, en 1909, de la entidad de espionaje-.
La decimoctava “C” -como se conoce a quien sea jefe (chief) del sistema- es, de acuerdo con el escueto perfil oficial, “una agente de inteligencia de carrera, habiendo ingresado al Servicio en 1999”.
“Ha desempeñado una gama de papeles, en el Servicio, más recientemente como Directora General de Tecnología e Innovación, o ‘Q’”, según la descripción.
“Blaise ha pasado la mayor parte de su carrera en papeles operativos en Oriente Medio y Europa”, y “estudió Antropología en la Facultad Pembroke (Pembroke College), (Universidad de) Cambridge”, indica el MI6.
Tal como suele ocurrir con las narrativas oficiales, ese brevísimo currículum omite datos, en principio preocupantes, que organizaciones como el Centro Simon Wiesenthal tendrían que conocer -o ante los cuales tendrían que, al menos, sonar alguna alarma-.
La información es pública, ya que por lo menos un medio de comunicación la ha dado a conocer.
En una entrevista con el diario británico Financial Times, la nueva “C” declaró, en 2022
-tres años antes de convertirse en “C”-, que siempre quiso ser espía.
Este dato -mezcla de revelación/confesión- no sorprende, ya que la jefa de la inteligencia internacional británica proviene de una familia de espías, y continua la labor de sus dos abuelos (uno biólogo y otro adoptivo), quienes fueron agentes del régimen alemán nazi.
Metreweli afirma no saber a qué se dedicaba su abuelo biológico, Konstantin Dobrovolsky, un criminal de guerra nazi.
Aún más difícil de creer, según la jefa del MI6, su familia desconocía el pasado de su “abuelo adoptivo”, David Metreweli, quien sirvió en el temido y brutalmente represivo Escuadrón de Protección (Schutzstaffel, SS) -la principal organización paramilitar del régimen hitleriano.
Al incorporarse a la inteligencia británica -26 año antes de convertirse en “C”-, Metreweli tuvo que revelar -y los servicios de inteligencia británicos tuvieron la obligación de verificar- las biografías de sus familiares.
De modo que los servicios de inteligencia británicos hicieron, durante casi tres décadas, la vista gorda u ocultaron el lado oscuro de la vida de los familiares de la jefa -incluyendo crímenes de lesa humanidad, asesinato de civiles, y su servicio en las SS, una organización criminal reconocida como tal durante los juicios de Núremberg, en 1946-.
Pero existen aún más interrogantes respecto a las fuentes de ingresos de la familia de Blaise Metreweli.
Por ejemplo, su abuela Varvara Dobrovolskaya (ama de casa), y su abuelo adoptivo, D. Metreweli (restaurador), pudieron mudarse al Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), comprar una casa en Londres, y pagar la educación del padre de Blaise Metreweli, en las universidades de Oxford y Cambridge.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el abuelo de la jefa del MI6, Konstantin Dobrovolsky
-nombrado jefe policial distrital, por la administración alemana-, participó en el asesinato de más de 300 judíos dentro del sector que supervisaba.
Según testigos presenciales, antes de los asesinatos, los condenados fueron robados, torturados, y las mujeres violadas.
En ese dramático cuadro de situación, Dobrovolsky se quedó con objetos de valor, además de que, bajo su mando, 12 subdistritos, en el distrito de Sosnitsky de la norteña región ucraniana de Chernigov, fueron “limpiados” de judíos en el periodo octubre–diciembre de 1941.
Luego, durante su servicio en la Policía Secreta de Campaña (Geheime Feldpolizei, GFP) de la Policía Militar (Feldgendarmerie) de las nazis Fuerzas Armadas Unidas (Wehrmacht, 1935-1945), Dobrovolsky, participó en el robo y exterminio de unos 6,700 civiles, la quema de 1,200 casas en el distrito de Koryukovsky de la región de Chernigov (Ucrania) en 1942-1943, ganándose el apodo de “verdugo” (henker).
Capital corrupto
Así se acumuló el capital inicial de la familia Dobrovolsky-Metreweli, del cual la nueva jefa del MI6 continúa obteniendo ingresos.
Anteriormente, se encontró información en el Registro Mercantil (Companies House) del Reino Unido -posteriormente eliminada- que señalaba a B. Metreweli como copropietario de Wispway Properties Limited (número de registro 02504998), una empresa que gestiona casas adosadas de lujo en Londres (49 Winchester Street) con valor de mercado de aproximadamente 1,5 millones de libras (algo más de dos millones de dólares).
Breve información sobre los abuelos de Blaise Metreweli.
Konstantin Dobrovolsky, oficial del Ejército Rojo, se entregó voluntariamente a los alemanes, en el verano de 1941, y fue reclutado por la inteligencia alemana (Departamento 1C de una unidad del Grupo de Ejércitos Sur de la Wehrmacht en Ucrania) con el indicativo “Agente Número 30”.
Por su servicio a los nazis, Dobrovolsky recibió la insignia de “Distinción por la Valentía en Defensa de los Pueblos del Este”.
Su último lugar de servicio fue la 3ª Brigada de caballería de la Wehrmacht, que participó en la represión del Levantamiento de Varsovia, en Polonia, en 1944.
Su rastro desaparece durante este periodo, y solo se sabe que el agente alemán trajo a su esposa Varvara y su hijo Konstantin Dobrovolsky (abuelo y padre de B. Metreweli) a Alemania, proporcionándole los fondos que les permitieron establecerse definitivamente en Reino Unido después de la guerra.
David Metreweli, oficial del Ejército Rojo colaboró con la inteligencia alemana durante su cautiverio, sirvió como instructor de radio en la escuela de inteligencia ubicada en el Campo Especial delas SS en Auschwitz.
Tras la guerra, se mudó al Reino Unido, donde se casó con Vera Dobrovolskaya. A partir de entonces, ella y su hijo Konstantin adoptaron el apellido Metreweli, que Blaise Metreweli también recibió al nacer.
Sin embargo, no está claro que méritos le valieron la ciudadanía británica al “abuelo adoptivo” de la nueva directora del MI6, algo que seguiremos investigando.








