El Dr. Antoni Santisteban Fernández, profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y doctor en Didáctica de las Ciencias Sociales, se ha posicionado como una figura clave en el ámbito de la educación para la ciudadanía crítica. Su vasta trayectoria, que incluye más de 200 publicaciones entre artículos, capítulos de libros y libros, y su rol como director del Departamento de Didáctica de la Lengua, la Literatura y las Ciencias Sociales en la UAB, lo han consolidado como un referente en el estudio y la enseñanza crítica de las ciencias sociales.
El enfoque del Dr. Santisteban está centrado en la importancia de enseñar historia y ciencias sociales no solo como una acumulación de datos, sino como una herramienta para formar ciudadanos críticos y comprometidos con la democracia. En su próximo compromiso académico, dará la conferencia inaugural del VI Encuentro Iberoamericano de Investigación en Didáctica de las Ciencias Sociales, titulada “Asumir la responsabilidad. La enseñanza de las ciencias sociales en defensa de la democracia: ciudadanía crítica y acción social” .
La Didáctica de las Ciencias Sociales como Herramienta Democrática
Para Santisteban, la enseñanza de las ciencias sociales debe ir más allá de la transmisión de conocimientos históricos. Señaló que su objetivo principal es que los estudiantes “hagan historia” en el aula, lo que significa que deben enfrentarse a problemas históricos reales, interpretando fuentes primarias, secundarias, desarrollando una comprensión del tiempo histórico y utilizando la empatía para contextualizar eventos pasados. Esta metodología no solo busca la adquisición de competencias históricas, sino también la construcción de una «conciencia histórica», una habilidad crítica para analizar el pasado y proyectar posibles cambios para el futuro.
En la era actual, marcada por el auge de narrativas simplificadas y polarizadoras, Santisteban subraya la relevancia de la educación para formar ciudadanos críticos que cuestionan y comprenden los procesos históricos y sociales desde una perspectiva compleja y multifacética. Para él, la historia no debe limitarse a una relación lineal de hechos, sino que debe ser una disciplina viva que ayude a los estudiantes a comprender las tensiones y conflictos que forman parte de la construcción social y política.
En defensa de la democracia
Uno de los puntos más importantes que destaca Santisteban en sus estudios es la responsabilidad que tienen los docentes en la defensa de la democracia. En tiempos de creciente desigualdad y tensiones sociales, enseñar ciencias sociales se convierte en un acto de resistencia contra el conformismo y la desinformación. Para Santisteban, la enseñanza de la historia debe fomentar el análisis crítico, la empatía y el pensamiento contextual, permitiendo a los estudiantes comprender los desafíos de las sociedades democráticas y su rol como ciudadanos.
El Dr. Santisteban también es coordinador del grupo de investigación consolidado GREDICS, que se enfoca en investigar y desarrollar enfoques pedagógicos críticos en la enseñanza de las ciencias sociales. Este grupo, bajo su liderazgo, ha contribuido a la creación de marcos conceptuales que integran competencias del pensamiento histórico, como la interpretación de fuentes, la comprensión de la temporalidad histórica, la empatía y la narración histórica.
Pensamiento Histórico y Ciudadanía Crítica
En su investigación, Santisteban enfatizó la importancia del pensamiento histórico como una competencia clave para la ciudadanía crítica. Según él, la historia debe enseñarse como una herramienta para comprender los procesos de cambio y continuidad, lo que permite a los estudiantes desarrollar una visión crítica del mundo actual y de su papel como actores sociales. El pensamiento histórico no se limita a memorizar fechas y eventos, sino que implica una profunda comprensión de las dinámicas sociales, económicas y políticas que han moldeado el mundo contemporáneo.
Santisteban explicó que formar ciudadanos críticos no es simplemente un ejercicio académico, sino una necesidad en el contexto actual. Las ciencias sociales ofrecen una plataforma para que los estudiantes desarrollen habilidades de análisis y reflexión que les permitan cuestionar las narrativas predominantes y actuar de manera informada en la sociedad. La historia, en particular, ofrece una oportunidad única para que los jóvenes comprendan cómo las decisiones del pasado han influido en el presente, y cómo pueden utilizar ese conocimiento para influir en el futuro.
El Dr. Antoni Santisteban Fernández es un académico comprometido con la defensa de la democracia a través de la enseñanza de las ciencias sociales. Su enfoque pedagógico, centrado en la ciudadanía crítica y la acción social, busca empoderar a los estudiantes para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades. A través de su trabajo en la UAB y su liderazgo en investigaciones pedagógicas, Santisteban continúa influyendo en la forma en que se enseñan las ciencias sociales, defendiendo una educación que fomenta el pensamiento crítico, la justicia social y la equidad.
Visión crítica del papel de la historia
El Dr. Antoni Santisteban Fernández, reconocido historiador y académico, ofrece una visión crítica sobre el papel de la historia en la comprensión de los problemas contemporáneos, destacando la guerra entre Rusia y Ucrania como un ejemplo central que no puede ser ignorado en los currículos educativos actuales. Desde su perspectiva, la historia es una herramienta clave para explicar no solo los conflictos bélicos, sino también las tensiones sociales, económicas y políticas que afectan al mundo en la actualidad.
Uno de los puntos más destacados de su análisis es el riesgo de nuclearización que plantea el conflicto entre Rusia y Ucrania, junto con el aumento global de los precios, una realidad que impacta en la vida cotidiana de millones de personas. Este escenario permite comprender la relevancia de la historia en el currículum educativo, no solo como una disciplina que estudia el pasado, sino como una guía fundamental para entender los problemas del presente y proyectar soluciones futuras. Santisteban señala que la historia ayuda a problematizar el mundo en el que vivimos, estableciendo paralelismos entre el pasado y el presente, lo que, en última instancia, permite generar conciencia crítica en los estudiantes.
A través del trabajo que ha realizado en el grupo GREDICS, Santisteban y su equipo han explorado temas clave como los muros en el mundo, los movimientos migratorios y la desigualdad, temas que, aunque en algunos casos latentes, reflejan profundos problemas sociales y humanitarios. Estos estudios subrayan la importancia de un enfoque histórico que esté orientado hacia la resolución de problemas sociales actuales, haciendo énfasis en la idea de que la enseñanza de la historia debe estar basada en cuestiones socialmente vivas.
Uno de los elementos más inquietantes para Santisteban es el auge de la extrema derecha en Europa y otros lugares del mundo, mencionando el ejemplo de Italia y su reivindicación de la obra de Mussolini, lo cual considera un retroceso en los avances sociales y democráticos. Para él, resulta preocupante que los partidos políticos de esta tendencia busquen manipular el currículum de historia para moldear la ciudadanía a sus ideologías, eliminando temas que promueven la igualdad y los derechos humanos.
El Dr. Santisteban también critica la relegación de las ciencias sociales y las humanidades frente a las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), señalando que, aunque importantes, estas áreas no abordan los problemas sociales inmediatos que enfrentan los estudiantes. Desde su perspectiva, los estudios sociales deben ocupar un lugar central en la educación porque permiten a las personas entender su propia vida, su contexto y las causas de los problemas que los rodean.
En este sentido, el historiador catalán destaca la necesidad de una historia que no solo analice el pasado, sino que sea un proyecto para el futuro. Citando a autores como Eric Hobsbawm y Josep Fontana, Santisteban enfatiza que el estudio de la historia es esencial para comprender hacia dónde va el mundo y cómo podemos contribuir a un cambio social positivo. Para él, la conciencia histórica es la base de la conciencia crítica, y sin ella, no es posible construir una ciudadanía capaz de enfrentarse a los desafíos del presente y del futuro.
Finalmente, el Dr. Santisteban menciona el trabajo de su grupo GREDICS, que se enfoca en la investigación de temas controvertidos y la enseñanza de la historia desde una perspectiva crítica. Su objetivo es que los docentes de estudios sociales puedan beneficiarse de sus investigaciones y aplicarlas en el aula para fomentar un pensamiento histórico que no solo mire al pasado, sino que también inspire a los estudiantes a construir un futuro mejor.
Este enfoque histórico crítico se convierte en una herramienta indispensable en la defensa y fortalecimiento de la democracia, ofreciendo a los estudiantes no solo una comprensión de los hechos históricos, sino también las habilidades necesarias para cuestionar y transformar el mundo en el que viven.












