
La vigilancia epidemiológica del VIH en Costa Rica es una pieza fundamental para la prevención, el diagnóstico oportuno y la atención integral de las personas que viven con el virus. El Ministerio de Salud y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) trabajan en conjunto para garantizar que la respuesta nacional frente a esta epidemia se base en datos confiables y en el respeto a la confidencialidad de la información.
Indicadores y normativa para la vigilancia
Para dar seguimiento a la epidemia, el país utiliza las variables incluidas en la boleta de notificación obligatoria, regulada por el Decreto N.° 40556-S del Reglamento de Vigilancia de la Salud. Este sistema permite obtener información con criterios de cobertura, pertinencia y calidad, lo que resulta esencial para orientar políticas públicas y estrategias preventivas.
Protección de datos: un compromiso legal
La confidencialidad es un principio rector en la gestión de la información sobre VIH. El Ministerio de Salud cumple con las disposiciones establecidas en la Ley N.° 8968 sobre Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales y la Ley N.° 9162 sobre el Expediente Digital Único en Salud (EDUS). De manera específica, la Ley 9797 en su artículo 25 establece la obligación de mantener un sistema de información epidemiológica que garantice la protección de los casos notificados.
Retos para el diagnóstico temprano y la prevención
Uno de los principales desafíos del sistema de vigilancia radica en la calidad del llenado de las boletas de notificación obligatoria, lo que puede afectar la precisión de los datos. Asimismo, las autoridades señalan la necesidad de ampliar la oferta de pruebas diagnósticas de VIH: se recomienda que todo servicio de salud la ofrezca al menos una vez al año a personas con vida sexual activa. Esta práctica permitiría incrementar la cobertura diagnóstica y reducir el subregistro de casos.
Atención integral mediante protocolos interdisciplinarios
La CCSS cuenta con protocolos específicos para el abordaje integral de las personas con VIH. Estos lineamientos involucran a profesionales de medicina, enfermería, psicología, trabajo social, farmacia, microbiología y odontología, quienes conforman equipos interdisciplinarios en las clínicas especializadas. Esta articulación busca garantizar una atención oportuna y centrada en la persona.
Vinculación inmediata entre vigilancia y atención clínica
El proceso no termina con la notificación. Una vez identificado un caso positivo, el Ministerio de Salud registra la información en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud y remite a la persona a un servicio especializado del tercer nivel, asegurando su acceso a tratamiento y seguimiento clínico. Esta coordinación entre vigilancia y respuesta sanitaria es clave para romper cadenas de transmisión y mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas.






