Trump deja solo a Canadá en defensa: rompe pacto continental que data de la Segunda Guerra Mundial
Una de las alianzas históricas más importantes de América del Norte atraviesa uno de sus momentos más tensos. Estados Unidos anunció la pausa de su participación en un órgano conjunto de defensa con Canadá que existe desde hace más de ocho décadas y que nació en medio de los desafíos de la Segunda Guerra Mundial.
La decisión, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, representa un nuevo episodio de enfriamiento diplomático con Canadá y abre interrogantes sobre el futuro de la cooperación militar continental.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que justificó la medida señalando que Canadá no ha mostrado “avances creíbles” respecto a sus compromisos en materia de defensa.
Las declaraciones fueron acompañadas por publicaciones del subsecretario de Defensa, quien sostuvo que Estados Unidos ya no puede continuar asumiendo una carga desproporcionada en la seguridad compartida.
Una alianza nacida en tiempos de guerra
La estructura afectada corresponde a la Junta Permanente Conjunta de Defensa entre Estados Unidos y Canadá, creada en 1940 mediante el histórico Acuerdo de Ogdensburg.
El acuerdo fue establecido por el entonces presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el primer ministro canadiense William Lyon Mackenzie King, con el objetivo de coordinar la defensa del continente frente a amenazas internacionales.
Posteriormente, esta cooperación se fortaleció durante la Guerra Fría y sirvió como base para el desarrollo del sistema de vigilancia y protección aérea compartida entre ambos países.
Uno de sus mayores resultados fue la creación de NORAD, mecanismo conjunto encargado de detectar amenazas aéreas y espaciales para América del Norte.
Tensiones políticas y económicas aumentan la distancia
La decisión ocurre en un contexto más amplio de diferencias entre Washington y Ottawa.
Durante los últimos meses se han intensificado desacuerdos sobre comercio internacional, la continuidad del tratado regional de libre comercio y el reparto del gasto militar dentro de la OTAN.
El primer ministro canadiense Mark Carney había reiterado el compromiso de aumentar el gasto militar para cumplir con los objetivos acordados por los países aliados.
Sin embargo, la administración Trump considera insuficientes esos avances y mantiene la presión sobre Canadá y otros socios occidentales.
Críticas dentro de Estados Unidos
La medida también generó cuestionamientos dentro del propio Partido Republicano.
El congresista Don Bacon expresó preocupación por el deterioro de una relación histórica con Canadá y advirtió que el aumento de tensiones podría traer consecuencias económicas, diplomáticas y militares.
Las declaraciones reflejan un debate creciente dentro de Estados Unidos sobre el equilibrio entre exigir mayores contribuciones a los aliados y preservar alianzas estratégicas construidas durante décadas.
Un cambio que trasciende lo militar
Especialistas consideran que esta pausa tiene un significado político que va más allá de la defensa.
La relación entre Estados Unidos y Canadá ha sido considerada una de las más estables del mundo occidental. Cualquier debilitamiento en esta cooperación podría influir en temas como seguridad fronteriza, comercio, infraestructura estratégica y respuesta conjunta ante crisis internacionales.
El futuro del Acuerdo de Ogdensburg y de la coordinación continental dependerá ahora de la capacidad de ambos gobiernos para reconstruir confianza en un escenario internacional cada vez más complejo.









