En el Día Internacional de Acción de los Sindicatos por la Paz, la Federación Mundial de Sindicatos (WFTU) llama a rechazar los conflictos imperialistas y priorizar las necesidades de los trabajadores sobre los intereses del capital.
Cada 1 de septiembre, en recuerdo del inicio de la Segunda Guerra Mundial con la invasión nazi a Polonia, los sindicatos de clase alrededor del mundo conmemoran el Día Internacional de Acción de los Sindicatos por la Paz, reafirmando su compromiso con la lucha contra la guerra, el militarismo y la explotación capitalista.
La Federación Mundial de Sindicatos (WFTU) lanzó un llamado urgente para que todos los sindicatos militantes y organizaciones aliadas organicen actividades de protesta y concienciación en 2025. La guerra, subrayan, no es un destino inevitable: es una decisión política impulsada por grandes capitales y alianzas militares como la OTAN, cuyo reciente cónclave decidió elevar el gasto militar de sus miembros al 5% del PIB, más del doble del objetivo anterior.

Los conflictos en Palestina, Ucrania, Yemen y otras zonas del mundo evidencian que los recursos destinados a la guerra podrían invertirse en salud, educación, salarios dignos y pensiones justas. La WFTU denuncia también la pasividad de sindicatos amarillos y liderazgos entregados, que de facto respaldan planes imperialistas mediante su silencio o complicidad política.
El mensaje de los trabajadores es claro: “Nos negamos a trabajar para la guerra”. Esto implica rechazar la producción, transporte y suministro de armas, así como cualquier colaboración con fuerzas de ocupación o agresión, y exigir el cese inmediato de las guerras y ocupaciones en todo el mundo.
Entre sus demandas, la WFTU exige la disolución de la OTAN, la eliminación de armas nucleares y el respeto absoluto a la soberanía de los pueblos, así como el fin de bloqueos, sanciones y políticas de exclusión que afectan directamente a la vida cotidiana de la población.
El sindicato internacional recalca que la lucha por la paz no es abstracta: afecta directamente el nivel de vida de las clases populares, ya golpeadas por la inflación, la precarización y las medidas de austeridad. Por ello, llaman a fortalecer la solidaridad sindical y la acción directa: marchas, pronunciamientos y boicots contra toda actividad ligada al armamentismo y la guerra.
El Día Internacional de Acción de los Sindicatos por la Paz 2025 se presenta, así, como una oportunidad global para visibilizar que los trabajadores no son peones del capital, y que la verdadera seguridad reside en la justicia social, la cooperación entre pueblos y la inversión en necesidades humanas, no en ejércitos ni ganancias empresariales.







