San Ramón sigue esperando carretera

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Mujer se comunica en lengua de señas durante una sesión

El corredor San José-San Ramón continuará dentro de la planificación nacional 2027-2030, mientras el Gobierno reconoce atrasos acumulados y mantiene como meta alcanzar un 74% de avance del proyecto al finalizar ese periodo.

San Ramón vuelve a colocarse en el centro de la discusión sobre la infraestructura vial del país. El corredor San José-San Ramón, una de las obras de transporte más esperadas de la zona occidental, forma parte de los proyectos que pasan del Plan Nacional de Desarrollo e Inversión Pública (PNDIP) 2023-2026 al nuevo PNDIP 2027-2030.

La continuidad del proyecto no responde únicamente a que una carretera de esta magnitud requiera varios años para su ejecución. El Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan) también identificó atrasos relacionados con procesos de contratación, financiamiento, permisos y modificaciones en los proyectos de infraestructura.

En el caso específico del corredor San José-San Ramón, Mideplan señaló que parte de los atrasos acumulados estuvieron relacionados con el fideicomiso administrado por el Banco de Costa Rica. La terminación anticipada de ese mecanismo obligó a modificar el esquema de administración y actualizar estudios de factibilidad dentro del Banco de Proyectos de Inversión Pública.

Ahora, el proyecto vuelve a aparecer dentro de las metas nacionales para el periodo 2027-2030. La planificación establece como objetivo alcanzar un 74% de avance al finalizar ese periodo. Esto significa que la obra continuará siendo desarrollada durante los próximos años y que San Ramón seguirá formando parte de una de las principales intervenciones viales del país.

Una obra que ya se construyeCasco del MOPT junto a una carretera

Mientras el proyecto integral continúa enfrentando etapas administrativas y de planificación, en San Ramón ya existe una obra concreta en ejecución.

Se trata del intercambio a dos niveles ubicado en la entrada al cantón sobre la Ruta Nacional 1. Según información oficial del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), para agosto de 2026 la obra registraba un avance general del 25%.

El proyecto contempla un paso deprimido con dos carriles, uno por sentido, que permitirá conectar San Ramón con la Ruta Nacional 1 y eliminar los actuales cruces a nivel.

Los trabajos comenzaron en enero de 2026 y durante su desarrollo se han construido elementos estructurales destinados al paso inferior. En junio, el MOPT informó sobre el inicio de la construcción de 24 pilotes preexcavados que funcionan como parte del sistema de contención del paso deprimido.

De esta manera, el cantón experimenta actualmente una situación particular: una obra vinculada con la transformación de la entrada a San Ramón está en construcción, mientras el proyecto integral San José-San Ramón continúa avanzando en sus diferentes etapas administrativas, financieras y técnicas.

El atraso como parte del debate

La situación del corredor forma parte de un fenómeno más amplio identificado por Mideplan. Al menos ocho proyectos de infraestructura y transporte incluidos en el PNDIP 2023-2026 también aparecen en el nuevo plan 2027-2030.

Además del corredor San José-San Ramón, la lista incluye proyectos como la carretera Barranca-Limonal, la carretera a San Carlos, el Tren Rápido de Pasajeros, la Marina y Terminal de Cruceros de Limón y diferentes obras portuarias.

Mideplan explicó que el llamado “efecto arrastre” puede producirse porque determinadas obras públicas requieren varios años para completar estudios, permisos, financiamiento, contratación y construcción. Sin embargo, la institución también reconoció que algunos proyectos enfrentaron obstáculos que afectaron las metas originalmente establecidas.

En el caso de San Ramón, la discusión adquiere una importancia particular por el papel que cumple la Ruta Nacional 1 en la comunicación entre el Valle Central y la zona occidental del país.

Más que una carretera

Para San Ramón, el proyecto no representa solamente una intervención sobre la carretera. La transformación de la Ruta 1 tiene implicaciones para quienes diariamente utilizan esta vía para trasladarse por razones laborales, educativas, comerciales, familiares y de servicios.

Por esa razón, además del avance físico de las obras, resulta relevante conocer cómo se incorporan aspectos como la seguridad vial, la movilidad peatonal y la accesibilidad universal.

El desarrollo de infraestructura debe considerar a las personas que utilizan diferentes medios de transporte y las necesidades de quienes presentan alguna discapacidad. En una obra de esta magnitud, aspectos como pasos peatonales, aceras, paradas de autobús, cruces y conexiones seguras adquieren especial importancia.

El propio proyecto del intercambio de San Ramón busca modificar la circulación existente y separar los movimientos de ingreso y salida del cantón respecto del tránsito que continúa por la Ruta 1.

San Ramón seguirá esperando resultados

Dos hombres viajan en un automóvil

El nuevo PNDIP establece que el corredor continuará durante el periodo 2027-2030 y fija una meta de 74% de avance para el final de ese periodo.

La atención ahora estará puesta en que las diferentes etapas pendientes puedan traducirse en avances concretos y verificables.

Para los habitantes de San Ramón, el debate no se limita a cuándo se terminará una obra. También involucra cómo cambiará la movilidad del cantón, cuáles serán sus beneficios para las comunidades y de qué manera se garantizará que la nueva infraestructura sea segura, funcional y accesible.

Mientras tanto, una parte de esa transformación ya es visible en la entrada de San Ramón. El intercambio avanza, pero el proyecto integral todavía tiene camino por recorrer.

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