Ciudad de México impulsa democracia paritaria

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PERIÓDICO INFORMATIVO JBS | INTERNACIONALES

La participación de las mujeres en los espacios de representación política registra avances en la capital mexicana, pero persisten desafíos relacionados con la violencia política, la igualdad de oportunidades y la inclusión de grupos históricamente excluidos.

28 de septiembre de 2026

La Ciudad de México enfrenta una nueva etapa de reflexión sobre la participación política de las mujeres, en un contexto en el que los avances en materia de paridad electoral conviven con desafíos relacionados con la violencia de género, las desigualdades en las campañas y las barreras que todavía dificultan el acceso de determinados grupos femeninos a los espacios de toma de decisiones.

El inicio de un nuevo proceso electoral constituye una oportunidad para evaluar los resultados alcanzados, identificar las dificultades pendientes y fortalecer las condiciones que permiten a las mujeres participar en la vida democrática en igualdad de oportunidades.

De acuerdo con los datos del proceso electoral 2023-2024 presentados por Patricia Avendaño Durán, experta en materia electoral, la representación femenina en el Congreso de la Ciudad de México alcanzó el 57,5 % de las diputaciones. De las 66 curules disponibles, 38 fueron ocupadas por mujeres y 28 por hombres.

En el ámbito de las alcaldías, la distribución fue paritaria: ocho mujeres y ocho hombres resultaron electos para dirigir las 16 demarcaciones territoriales de la capital mexicana. Por su parte, las concejalías también registraron una mayor presencia femenina, con 114 mujeres frente a 90 hombres, equivalentes al 55,88 % de los puestos.

Estas cifras reflejan la incorporación de mecanismos de paridad en la integración de los órganos de representación política. Sin embargo, la presencia numérica de mujeres no resuelve por sí sola las desigualdades que pueden presentarse durante las campañas electorales ni las dificultades que enfrentan una vez que asumen sus responsabilidades públicas.

La violencia política continúa como desafío

Uno de los asuntos centrales para el fortalecimiento de la participación femenina es la prevención y atención de la violencia política contra las mujeres en razón de género.

Las amenazas, las descalificaciones, las campañas de desprestigio y otras conductas pueden afectar tanto las posibilidades de competir en una elección como el ejercicio de las funciones de quienes ya ocupan cargos públicos.

En este escenario, la capacitación, la sensibilización , el acompañamiento institucional constituyen herramientas para que las mujeres conozcan sus derechos, identifiquen posibles situaciones de violencia y tengan acceso a mecanismos de atención.

El Instituto Electoral de la Ciudad de México dispone de instrumentos especializados, entre ellos una guía para atender la violencia política en razón de género durante el ejercicio del cargo , un protocolo para la atención de la violencia política de género y la violencia política contra las mujeres en razón de género.

La existencia de estos mecanismos plantea también la importancia de fortalecer su aplicación, facilitar el acceso a la información y promover que las mujeres que participan en la política conozcan las vías institucionales disponibles.

Una democracia que reconozca la diversidad

Otro de los aspectos señalados en el análisis es la necesidad de reconocer que las mujeres no enfrentan las mismas condiciones para incorporarse a la política.

Las mujeres indígenas, afromexicanas, con discapacidad, jóvenes y pertenecientes a la diversidad sexual y de género pueden experimentar obstáculos adicionales vinculados con la discriminación, los estereotipos y las dificultades de acceso a los espacios de representación.

Por esta razón, la discusión sobre democracia paritaria también comprende la inclusión de mujeres con distintas experiencias y condiciones sociales. No se trata únicamente de incrementar su presencia en las instituciones, sino de identificar y atender las barreras que pueden limitar su participación efectiva.

En el caso de las mujeres con discapacidad, este enfoque incluye considerar la accesibilidad de los procesos electorales, los espacios de deliberación, las actividades partidarias y los mecanismos de participación pública. La inclusión requiere que las condiciones para intervenir en política sean accesibles y que las necesidades de apoyo no se conviertan en obstáculos para ejercer derechos.

El próximo proceso electoral

De cara a las próximas elecciones que celebran el próximo año, la experiencia de la Ciudad de México abre una discusión sobre las medidas necesarias para consolidar los avances alcanzados en representación femenina

Entre los desafíos se encuentran fortalecer la prevención de la violencia, ampliar las oportunidades de capacitación, promover el acompañamiento institucional y revisar las prácticas que puedan reproducir desigualdades durante las campañas y el ejercicio de los cargos.

La paridad electoral constituye un componente de la democracia, pero su alcance depende también de las condiciones reales en las que las mujeres pueden competir, participar en las decisiones y desarrollar sus responsabilidades públicas.

Los resultados de 2023-2024 ofrecen un punto de referencia para examinar la composición de las instituciones capitalinas y analizar las tareas pendientes. La siguiente etapa consiste en atender las diferencias entre alcanzar una representación equilibrada y garantizar que esa representación se traduzca en participación efectiva.

El debate sobre la democracia paritaria en la Ciudad de México tiene así una dimensión institucional y social: además de asegurar la presencia de las mujeres en los órganos públicos, implica crear condiciones para que puedan ejercer sus derechos políticos con libertad, igualdad y sin violencia.

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