1Renta mínima feminizada Costa Rica: el diputado y candidato presidencial Ariel Robles Barrantes del Frente Amplio presentó una iniciativa para instaurar una renta mínima feminizada, dirigida a mujeres en situación de pobreza que realizan trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, con el objetivo de reconocer y compensar económicamente esta labor históricamente invisibilizada.

La propuesta figura en el plan de gobierno titulado “Justicia, solidaridad y desarrollo: un país para su gente”. Según el Frente Amplio, esta renta no sería un subsidio asistencial tradicional sino un reconocimiento monetario por el aporte económico y social de estas labores al sostenimiento de hogares y la economía nacional.
El proceso de selección de beneficiarias se haría a través del Sinirube, para garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente carecen de ingresos y acceso formal al empleo.
El debate político: voces a favor y en contra
La jefa de fracción del Frente Amplio, Rocío Alfaro Molina, señaló que la medida es un avance en el reconocimiento histórico del trabajo de las mujeres y una herramienta para reducir brechas de desigualdad.
Por otro lado, la candidata presidencial Natalia Díaz rechazó la propuesta, calificándola de “experimento ideológico” improductivo, y defendió que Costa Rica necesita políticas centradas en empleo, empresa y generación de oportunidades reales, no ayudas estatales que, según ella, no responden a las necesidades reales del país.
Contexto y datos: el valor del trabajo doméstico en Costa Rica
Trabajo no remunerado: ¿una economía invisible?
📊 Estudios del Banco Central de Costa Rica estiman que el trabajo doméstico no remunerado representó cerca de ₡9.6 billones en 2022, equivalentes a alrededor del 21.4 % del PIB, con las mujeres aportando más del 67 % de ese valor.
Además, datos oficiales muestran que muchas mujeres se mantienen fuera del mercado laboral, en buena parte por responsabilidades de cuido y tareas domésticas, lo que limita su capacidad de generar ingresos propios.
Según la OECD, la participación laboral femenina en Costa Rica es persistente y la doble carga de trabajo —no remunerado y remunerado— sigue siendo una barrera para la igualdad de oportunidades económicas.
Estadísticas, definiciones y datos clave
📌 Definición clave
Trabajo doméstico y de cuidados no remunerado: comprende actividades como limpieza, cocina, lavado, y cuidado de niños/as, personas mayores o dependientes sin recibir pago. Aunque genera valor social y económico, normalmente no se contabiliza dentro de las formas tradicionales de empleo formal.
📊 Datos relevantes (Costa Rica)
Mujeres dedican más horas al trabajo no remunerado que hombres, limitando su acceso al empleo formal.
El trabajo doméstico no remunerado ha sido valorado hasta 25 % del PIB en algunos cálculos regionales.
El desempleo y la participación laboral femenina revelan desafíos estructurales que políticas como la renta mínima feminizada buscan abordar.
🧠 ¿Por qué es relevante?
Políticas que reconocen el valor económico del trabajo no remunerado pueden influir en la redistribución de recursos, fomentar la inclusión social , reducir brechas de género en el acceso al empleo formal y la seguridad social.
Resumen de noticias recientes sobre el tema
📌 Enero 2026: Ariel Robles presentó formalmente una renta mínima feminizada en su plan de gobierno.
📌 Reacción política: La propuesta desató críticas de candidatos de otras fuerzas políticas, como Natalia Díaz, que pidió enfoques centrados en empleo.
📌 Opinión pública: El tema ha generado debate en redes y foros ciudadanos sobre sostenibilidad fiscal y justicia social.
Preguntas y respuestas sobre la renta mínima feminizada
¿Qué es la renta mínima feminizada?
Es una transferencia económica dirigida a mujeres sin ingresos por trabajo doméstico , de cuido no remunerado, para reconocer el valor social y económico de esas labores.
¿Quién sería beneficiaria?
Mujeres en situación de pobreza o vulnerabilidad, identificadas a través del Sinirube.
¿Es un subsidio asistencial?
Según sus proponentes, no es un subsidio asistencial tradicional, sino un reconocimiento económico por trabajo no remunerado.
¿Qué impacto tendría?
Podría reducir brechas de desigualdad, apoyar la autonomía económica de muchas mujeres y reconfigurar el reconocimiento del trabajo de cuidados en la sociedad.
Firma:
Alberto Cabezas Villalobos es periodista, cubriendo diversos temas como educación, cultura, derechos humanos y laborales. Especializado en administración de empresas y educación. Licenciado en Administración de Empresas y Máster en Educación. Secretario de la Asociación Agencia para el Desarrollo Accesible sin Fronteras, Secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación Unitaria de Trabajadores y Miembro del Foro Nacional Consultivo de Personas con Discapacidad.







