Diversos estudios han demostrado que padecer TDAH aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias. Se estima que alrededor del 52% de los niños diagnosticados con TDAH presentarán algún tipo de adicción a lo largo de su vida y que entre el 31% y el 75% de los adolescentes adictos tuvieron síntomas hiperactivos en la infancia.
Esta investigación es relevante para padres, educadores y profesionales de la salud que trabajan con niños diagnosticados con TDAH.
La relación entre el TDAH y el consumo de sustancias ha sido objeto de estudio durante varios años, con investigaciones recientes que arrojan nueva luz sobre este tema.
El estudio más significativo al respecto fue realizado por científicos de la Universidad de California y publicado en la revista JAMA Psychiatry.
La causa de la relación entre el TDAH y el riesgo de adicción no está del todo clara, pero algunos expertos sugieren que podría deberse a los efectos del tratamiento farmacológico empleado para tratar el TDAH.
Sin embargo, estudios recientes han demostrado que los psicofármacos empleados para tratar los síntomas del TDAH no son los responsables de incrementar el riesgo de adicción en los niños.
El estudio de la Universidad de California analizó la relación entre los medicamentos más utilizados para tratar el TDAH, el riesgo de adicción al alcohol y otras drogas como la cocaína, la nicotina o la marihuana. Revisó más de 15 investigaciones anteriores, en las que se dio seguimiento durante 3 y hasta 28 años a alrededor de 2,500 niños y adolescentes, medicados y sin medicar.
Los resultados mostraron que el riesgo de que aparezcan problemas de adicción en la adolescencia o juventud no está relacionado con el consumo temprano de los psicofármacos que se utilizan para tratar el TDAH.
De hecho, los investigadores consideran que esta medicación podría incluso reducir el riesgo de adicción ya que si el niño mejora su rendimiento académico y tiene menos problemas en casa y con sus amigos, es menos probable que recurra a las drogas durante la adolescencia.
Paralelamente, se encontró que algunos factores, como la gravedad del TDAH, la dosis de psicofármaco y la predisposición a desarrollar una adicción, incrementan el riesgo de que un niño tratado con estos medicamentos desarrolle una adicción en la adolescencia.
Los investigadores creen que este efecto está más relacionado con los mecanismos neurobiológicos que se encuentran en la base de ambos trastornos, así como con los déficits neuropsicológicos que presentan muchos de estos niños y el deterioro en su funcionamiento social.
La dosis: La clave para entender la relación
Para entender la relación entre el consumo temprano de psicofármacos para tratar el TDAH y el riesgo de adicción, es necesario conocer el efecto que producen estos medicamentos. Por ejemplo, en el caso del metilfenidato, uno de los fármacos más usados para tratar los síntomas de hiperactividad, su estructura química es muy similar a las de las anfetaminas, conocidas por sus efectos estimulantes y euforizantes.
Sin embargo, a diferencia de las anfetaminas, en dosis normales y por vía oral el metilfenidato no tiene efectos euforizantes. De hecho, el consumo de metilfenidato en dosis normales reduce el riesgo de adicción a las drogas ya que disminuye la impulsividad infantil. No obstante, en dosis elevadas el metilfenidato ejerce un efecto completamente diferente: puede generar un efecto euforizante y aumentar el riesgo de adicción en los adolescentes, sobre todo en los que tienen problemas de abuso de drogas o alcohol.
Conclusión
Todo indica que este tipo de fármacos en dosis adecuadas no aumenta el riesgo de desarrollar una adicción en la adolescencia. Por eso, los expertos recomiendan no aumentar la dosis de estos psicofármacos si no es necesario, ya que mientras más alta sea la dosis, mayor es el riesgo de desarrollar un comportamiento adictivo.
Nota importante
La información que has podido leer en este artículo es orientativa, por lo que antes de utilizar cualquier tipo de medicamento deberás acudir siempre a tu médico para que te informe de forma exacta dependiendo de tu caso particular.
Esta información en ningún caso debe ser tomada como orientación médica.







