Por Redacción Internacional | Periódico Informativo JBS
Un nuevo avance científico ha renovado las esperanzas de millones de personas que viven con el VIH en todo el mundo. Investigadores de Noruega anunciaron que un hombre de 63 años, conocido internacionalmente como el “paciente de Oslo”, ha logrado permanecer libre del virus durante cuatro años sin necesidad de tratamiento antirretroviral, convirtiéndose en uno de los pocos casos documentados de posible curación del VIH.
El caso fue publicado en la prestigiosa revista científica Nature Microbiology y ha generado gran interés en la comunidad médica internacional porque constituye el décimo caso conocido de remisión prolongada o curación funcional del VIH tras un trasplante de células madre.
Un tratamiento contra el cáncer que terminó eliminando el VIH
El paciente fue diagnosticado con VIH en 2006 y logró mantener el virus bajo control mediante terapia antirretroviral durante años. Sin embargo, en 2018 desarrolló un síndrome mielodisplásico, una enfermedad hematológica grave considerada una forma de cáncer de la médula ósea. Para tratar esta condición, los médicos determinaron que necesitaba un trasplante de células madre hematopoyéticas.

La sorpresa llegó cuando se descubrió que el donante ideal era su propio hermano, quien poseía una rara mutación genética denominada CCR5Δ32, presente en aproximadamente el 1% de la población del norte de Europa. Esta mutación impide que la mayoría de las variantes del VIH entren en las células del sistema inmunológico.
El trasplante fue realizado en 2020 en el Hospital Universitario de Oslo. Dos años después, bajo una estricta supervisión médica, se suspendió el tratamiento antirretroviral. Desde entonces, los investigadores no han detectado virus con capacidad de reproducirse ni material genético intacto del VIH en sangre, médula ósea o tejido intestinal, considerado uno de los principales reservorios del virus.
Un hallazgo histórico para la investigación mundial
Los científicos consideran especialmente relevante que este sea el primer caso documentado en el que el donante fue un hermano compatible con la mutación genética protectora. Además, el estudio confirmó algo que no se había demostrado con tanta claridad en casos anteriores: la sustitución completa de las células inmunológicas incluso en el tejido intestinal, donde el VIH suele permanecer oculto durante años.
Según los investigadores, la ausencia de ADN viral intacto, la desaparición de respuestas inmunológicas específicas contra el VIH y la reducción progresiva de anticuerpos sugieren que el organismo dejó de estar expuesto al virus.
Del paciente de Berlín al paciente de Oslo
La historia de la posible curación del VIH comenzó en 2009 con el célebre “paciente de Berlín”, Timothy Brown, quien fue la primera persona considerada curada tras recibir un trasplante similar. Desde entonces, se han reportado casos en Londres, Düsseldorf, Nueva York, City of Hope y otras ciudades, hasta llegar al reciente caso de Oslo.
Estos pacientes tienen algo en común: todos necesitaban trasplantes para tratar enfermedades hematológicas potencialmente mortales y recibieron células de donantes con características genéticas capaces de bloquear la infección por VIH.
Aunque cada caso presenta diferencias, los especialistas coinciden en que todos aportan información valiosa sobre cómo eliminar o reducir los reservorios virales que permanecen ocultos en el organismo incluso cuando los medicamentos controlan la infección.

Una cura que aún no puede aplicarse masivamente
A pesar del entusiasmo generado por este avance, los expertos advierten que el trasplante de células madre no es una solución práctica para la mayoría de las personas que viven con VIH.
Se trata de un procedimiento altamente complejo, costoso y con riesgos significativos de mortalidad y complicaciones severas. Por ello, únicamente se utiliza cuando existe otra enfermedad grave, como leucemia o cáncer de médula ósea, que justifique el procedimiento.
Actualmente, los tratamientos antirretrovirales permiten que las personas con VIH tengan una expectativa de vida cercana a la de la población general y evitan prácticamente por completo la transmisión del virus cuando se mantienen adecuadamente.
El futuro: terapia genética y nuevas estrategias

Los hallazgos del paciente de Oslo están impulsando nuevas investigaciones en diversas partes del mundo. Entre las estrategias más prometedoras se encuentran la edición genética mediante tecnologías como CRISPR, terapias celulares avanzadas y tratamientos diseñados para modificar las propias células inmunológicas de los pacientes y hacerlas resistentes al VIH.
Además, los científicos estudian a los llamados “controladores de élite”, personas capaces de mantener el virus bajo control sin medicación, con la esperanza de descubrir mecanismos naturales que puedan reproducirse mediante nuevas terapias.
Una esperanza respaldada por la ciencia
Aunque la curación definitiva del VIH para toda la población aún parece distante, el caso del paciente de Oslo confirma algo que hace apenas dos décadas parecía imposible: el VIH puede ser eliminado del organismo en circunstancias específicas.
Para los investigadores, cada nuevo caso representa una pieza más del rompecabezas y acerca a la medicina a un objetivo histórico: desarrollar tratamientos seguros, accesibles y efectivos que permitan algún día erradicar el virus para millones de personas alrededor del planeta.







