La Cámara de Diputados de México abrió el debate sobre una polémica reforma que busca endurecer las sanciones contra quienes, de forma intencional o por negligencia grave, contagien a otros con enfermedades de transmisión sexual (ETS), como VIH, VPH, clamidia o herpes genital.
La iniciativa, presentada por la legisladora Cindy Winkler Trujillo del Partido Verde, propone castigos de tres a cinco años de prisión y multas equivalentes a quinientos días, una medida mucho más estricta que la sanción vigente, que oscila entre tres días y tres años de cárcel y hasta cuarenta días de multa.
“La reforma busca castigar con mayor firmeza conductas que puedan poner en riesgo la salud de otras personas, considerando la intención y la magnitud del riesgo generado”, indicó Winkler Trujillo. Según los promotores, la medida también tendría un efecto disuasorio, permitiendo a los jueces graduar la pena según el nivel de culpa y la intención del agresor.
Enfoque en personas vulnerables
Entre los principales argumentos, la propuesta pone énfasis en la protección de personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, quienes podrían sufrir consecuencias más graves ante un contagio.
Además, los legisladores sostienen que sanciones más severas podrían incentivar medidas de prevención, higiene y aislamiento, fortaleciendo la salud pública frente a riesgos colectivos. La reforma fue turnada a la Comisión de Justicia, donde se evaluará su viabilidad y posibles ajustes antes de continuar su trámite legislativo.
La iniciativa ha generado un debate intenso en México sobre justicia, responsabilidad y derechos, con expertos en salud y derechos humanos advirtiendo sobre la necesidad de equilibrar sanciones con estrategias de educación y prevención para evitar la estigmatización de personas con ETS.








