El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que su gobierno -a instalarse el 1 de enero, para el período 2023-2027- apuntará a reconstruir, integralmente, al país sudamericano.
Ello incluye priorizar a los brasileños socioeconómicamente más vulnerables, aseguró el ex trabajador y ex dirigente sindical metalúrgico, luego de conocerse, la noche del 30 de octubre, los resultados preliminares de la segunda vuelta electoral presidencial, que le asignaron la victoria -aunque con el ajustado margen de menos de dos puntos porcentuales-.
“Es preciso reconstruir este país, en todas sus dimensiones”, expresó Da Silva, mientras se dirigía a sus compatriotas, aclamado por simpatizantes reunidos en la sureña ciudad de Sao Paulo, para escucharlo.
Ello es necesario “en la política, en la economía, en la gestión pública, en la armonía institucional, en las relaciones internacionales y, sobre todo, en el cuidado con los más necesitados».
Respecto a ese sector poblacional, aseguró que “haremos que los brasileños desayunen, almuercen, y cenen todos los días”.
En alusión a la nefasta gestión presidencial (2019-2023) de su rival, el ultraderechista capitán retirado Jair Bolsonaro -caracterizado por la patanería y la misoginia-, el mandatario electo aseguró que “Brasil está de vuelta”.
“Brasil es demasiado grande, para ser relegado al triste papel de paria en el mundo”, reflexionó, para agregar que “vamos a recuperar la credibilidad, la previsibilidad, y la estabilidad del país, para que los inversores puedan recuperar la confianza en Brasil”.
En ese sentido, propuso que “reindustrialicemos Brasil, invirtamos en la economía verde y digital, apoyemos la creatividad de nuestros emprendedores y emprendedoras”, planteó que, “también, queremos exportar conocimiento”.
En cuanto a la crisis ambiental generada en la selva amazónica brasileña y de países limítrofes, por el régimen que está por finalizar, Da Silva aseguró que, con su administración, “Brasil está listo para retomar su papel de liderazgo en la lucha contra la crisis climática”.
- Esto, “protegiendo todos nuestros biomas (diversidad de especies animales y vegetales, y de microrganismos), especialmente la Selva Amazónica”, precisó.
- “En nuestro gobierno logramos reducir la deforestación en la Amazonía en un 80 por ciento”, subrayó, para proponer que, “ahora, luchemos por la deforestación cero”.
Da silva hizo así referencia a sus dos mandatos presidenciales anteriores (2003-2007, 2007-2011).
El próximo gobernante brasileño hizo, además, referencia a la delictiva movida electorera mediante la cual, con la colusión del entonces juez Sergio Moro -a quien luego premió nombrándolo ministro de Justicia-, Bolsonaro impidió que participase en los comicios de 2018.
Por orden oficial de Moro, el entonces candidato presidencial Da Silva, fue encarcelado, el 4 de marzo de 2016, bajo fabricados cargos de corrupción, situación en la que permaneció hasta el 3 de julio de 2019, cuando el juez Edson Fachin, del Supremo Tribunal Federal (STF) -la máxima instancia judicial brasileña- anuló la condena y los cargos, determinando que Moro careció de competencia jurídica para actuar contra el entonces ex presidente.
“Me considero un ciudadano que ha vivido un proceso de resurrección”, expresó, respecto a ese incidente.
“Intentaron enterrarme vivo, y aquí estoy”, aseguró, a continuación.
De acuerdo con los resultados preliminares dados a conocer por el Tribunal Superior Eleitoral (Tribunal Superior Electoral, TSE), Da silva -postulado por el izquierdista Partido dos Trabalhadores (Partido de los Trabajadores, PT)- obtuvo 50.90 por ciento de los votos, frente a 49.10 por ciento que correspondió a Bolsonaro -candidateado por el ultraderechista Partido Liberal (PL).
En la primera vuelta electoral presidencial, llevada a cabo el 2 de octubre, Da Silva y Bolsonaro fueron los dos candidatos más votados -habiendo reunido, respectivamente, 48.4 y 43.2 por ciento de los sufragios-.
Dado que ninguno de los 11 aspirantes a la primera magistratura -solamente cuatro mujeres- obtuvo el necesario mínimo de 50 por ciento, los dos primeros pasaron a segunda vuelta, el 30 de octubre.
La derrota de Bolsonaro es cualitativamente doble, ya que se convirtió, así, en el primer presidente brasileño quien ha fracasado al tratar de reelegirse para un mandato consecutivo.
Sus exitosos antecesores son: Fernando Henrique Cardoso (1998), Da Silva (2006), Dilma Rousseff -correligionaria de Lula (2014)-.
(al momento de redactar esta nota, Bolsonaro mantenía silencio respecto a los resultados de la segunda vuelta)







