Luis Alberto Salas Sarkís Tesorero del Partido Izquierda costarricense /Foto-Medios
La influencia de los medios de comunicación mexicanos en Latinoamérica fue bastante fuerte desde el inicio de las transmisiones por televisión y en la época de oro del cine, sus películas marcaron toda una época de seguidores.
La razón es simple: los medios de comunicación estadounidenses eran en ingles y muchos no comprendían esa lengua.
Entonces la gente y los medios ticos empezaron a repasar noticias internacionales desde los medios mexicanos.

En materia de cine las películas mexicanas fueron muy vistas porque eran más baratas traerlas y alquilarlas para los cines que las norteamericanas.
Sin embargo, las gringas, cuando empezaron a traducirse (colocación de subtítulos) tuvieron una gran aceptación.
Repasando la influencia de ambos países y el temario o guiones de las historias que presentaban, puedo asegurar que el común denominador de toda esa influencia es un tanto negativa, porque siempre se basó en: la FALTA DE RESPETO.
Tanto en películas cómicas, de dramas, violentas, de terror, amor… siempre estuvieron influenciadas por una falta de respeto hacia las personas diferentes, personas con discapacitad, de color, extranjeras, gordas, flacas, mujeres, niños, ignorantes (sin educación) padres de familia y especialmente a las personas que tomaban una preferencia sexual diferente.
Sin embargo, no todo estuvo mal, hubo películas que buscaron recrear historia y buscar un nacionalismo bueno entre los que las veían.
Pero fue mayor las que hacían de la falta de respeto y las burlas parte importante de su guión.
El machismo imperante desde siempre, se vio fortalecido en el siglo anterior por toda esta influencia noticiosa y cinematográfica, trayendo como consecuencia una aceleración de femicidios, homofobia, y acoso (bulling) hacia los débiles o diferentes.
A veces creí que existía una “intolerancia” por parte de la gente hacia las minorías diferentes, pero estoy convencido que todo radica en una falta de respeto hacia los demás que desemboca humillaciones, persecuciones, homofobias y mucho acoso, especialmente entre los niños.
Los padres de familia transfirieron esas influencias negativas hacia los niños, no tanto como órdenes directas, a veces fueron simples comentarios a la hora del café, lo que marcó a las pequeñas generaciones y que fueron pasando año a año esas influencias a la generación siguiente.
Los más perjudicados por toda esta falta de respeto son los homosexuales, quienes son vistos de forma negativa por religiones, líderes políticos, los “defensores” de la familia tradicional (heterosexuales) y toda una gran parte de la población que siente una animadversión contra ellos por toda esa influencia negativa que mencioné anteriormente.







