La Falta de Inclusión en la Educación Superior de Costa Rica: Un Obstáculo para las Personas Sordas

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En la búsqueda constante por garantizar una educación equitativa y accesible para todos los estudiantes, independientemente de sus capacidades, es fundamental analizar y cuestionar las políticas y prácticas educativas actuales.

Lamentablemente, un reciente intercambio de correspondencia con el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (CONESUP) revela una preocupante falta de atención hacia las necesidades de las personas sordas en el sistema educativo costarricense.

En una serie de preguntas enviadas por nuestro medio sobre la inclusión del lenguaje de señas y Braille en las mallas curriculares de formación docente, el CONESUP proporcionó respuestas que ponen de manifiesto una notable carencia de enfoque en este aspecto crucial de la educación inclusiva.

En primer lugar, el CONESUP admite que la enseñanza del lenguaje de señas y Braille se limita principalmente a las carreras relacionadas con la Educación Especial, dejando fuera a la mayoría de las otras disciplinas de educación. Esta omisión es preocupante, ya que reduce significativamente las oportunidades de formación en estas habilidades fundamentales para la inclusión de personas sordas en el sistema educativo.

Además, el nivel y profundidad de la formación en lenguaje de señas y Braille se deja a discreción de las instituciones educativas, sin establecer requisitos mínimos de competencia para los futuros docentes. Esta falta de estándares claros puede conducir a inconsistencias en la calidad de la formación y a una preparación inadecuada para atender las necesidades de los estudiantes sordos.

A pesar de las recomendaciones del CONESUP sobre la incorporación de principios de educación inclusiva en las carreras de educación, las capacitaciones proporcionadas no abordan específicamente las temáticas de Braille y lenguaje de señas. Esta desconexión entre la teoría y la práctica deja a los futuros docentes sin las habilidades necesarias para apoyar eficazmente a los estudiantes sordos en el aula.

Es especialmente alarmante que no existe una normativa clara sobre la formación continua en inclusión educativa para los docentes, dejando esta responsabilidad en manos del Colegio Profesional y las universidades privadas. Esta falta de orientación puede perpetuar la falta de conciencia y capacitación en materia de inclusión, creando barreras adicionales para las personas sordas que buscan acceder a una educación de calidad.

En última instancia, la falta de acción concreta por parte del CONESUP para promover políticas de inclusión educativa efectiva representa un grave obstáculo para las personas sordas en Costa Rica. Sin un compromiso real con la formación docente en lenguaje de señas y Braille y con la implementación de prácticas inclusivas en todas las carreras de educación, el sistema educativo continuará excluyendo a una parte significativa de la población, perpetuando la desigualdad y la discriminación.

Es hora de que el CONESUP y las instituciones educativas de Costa Rica reconozcan su responsabilidad en garantizar una educación accesible y equitativa para todos, incluidas las personas sordas. Esto requiere acciones concretas para integrar el lenguaje de señas y Braille en todas las etapas de la formación docente y para promover una cultura de inclusión en todos los niveles del sistema educativo. Solo entonces podremos avanzar hacia una sociedad verdaderamente inclusiva y equitativa para todos sus ciudadanos.

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