Alberto Cabezas/Foto-Medios
La religión islámica está asociada al terrorismo, ya que es utilizada por grupos extremistas que no tienen relación con los principios de esta agrupación.
Para Vicente Mota, líder religioso musulmán, quien vive en Valencia España, todo esto es un tabú, porque “hablar de paz, es hablar de Dios; y hablar de guerra, es hablar del Demonio. Dios quiere para sus criaturas lo mejor, tanto en este mundo como en el otro”.
Mota, es Licenciado en ciencias islámicas, en lengua árabe y Jurisprudencia y Teología por la Universidad islámica de Chateau Francia.
Con Mota, conversó el Periódico Informativo JBS.
Entrevista
¿Allâh envía a hacer actos terroristas?
Dios (Allâh) no envía a la gente a que cometas actos terroristas contra gente inocente.
Es más, Él lo detesta y lo desprecia enormemente, pues una sola vida vale más que todo cuanto hay sobre la faz de la Tierra.
Dice el Corán: “Y prescribimos a los Descendientes de Israel que, en base a ello, quien acabase con la vida inocente, es como si hubiese asesinado a toda la humanidad” (Corán 5: 32).
¿Por qué es fundamental buscar la paz?
Cuando los musulmanes nos encontramos nos saludamos con el siguiente saludo: “Assalâm alaikum”, que significa: “¡La paz sea con vosotros!”.
La Paz, igualmente, es uno de los nombres de Dios según el Islam.
Por lo tanto, hablar de paz, es hablar de Dios; y hablar de guerra, es hablar del Demonio.
Dios quiere para sus criaturas lo mejor, tanto en este mundo como en el otro.
Por ello, les enseña que toda persona ostenta una dignidad y un honor que son inquebrantables, y todo aquel que transgreda estos principios tendrá que rendir cuentas ante Dios el día de la Resurrección para juzgarles con equidad y justicia.
Por ello, dice el Corán: “¡Seres humanos!
Os hemos creado a partir de un hombre y una mujer, y hemos hecho de vosotros pueblos y comunidades para que os conozcáis unos a otros.
Ciertamente, el más noble de vosotros ante Dios es quien más es consciente de Él” (Corán 49: 13).
Y Muhammad, el profeta del Islam, dijo: “Ante Dios, los seres humanos son iguales como las púas de un peine”.
Sin paz no hay estabilidad ni orden, y el ser humano necesita tranquilidad, sosiego y calma tanto en su interior como en su exterior, es decir, tanto en su espíritu como en su sociedad.
De lo contrario, sin la persona no experimenta la paz en todos sus ámbitos, no podrá dedicarse como debe a adorar y servir a su Señor, pues su corazón siempre estará embargado por el desasosiego, la inquietud y el temor.







