Ciudad de México, 02 de Enero de 2024 – En la Basílica de Guadalupe, la Iglesia Católica conmemoró la Jornada Mundial de la Paz 2024 durante una solemne misa presidida por el Nuncio Apostólico de México, monseñor Joseph Spitieri. En su homilía, el religioso expresó los anhelos de la Iglesia para un año venidero marcado por la reconciliación y la búsqueda de soluciones a los conflictos que persisten en distintas partes del mundo.
A pesar de haber superado la «terrible» crisis de la pandemia, monseñor Spitieri señaló con preocupación el aumento de conflictos armados que han estallado en diversas regiones del globo. Destacó que, aunque algunos de estos conflictos pueden no estar en el foco mediático, todos comparten una trágica característica: la pérdida de vidas humanas, el desplazamiento de poblaciones y la destrucción indiscriminada.
En un llamado a la reflexión, el Nuncio Apostólico abordó la importancia de no olvidar las crisis políticas y económicas que afectan a múltiples naciones. Señaló que la Iglesia no solo busca la paz en un sentido puramente bélico, sino también aborda los desafíos derivados de la criminalidad, los flujos migratorios y las crisis ecológicas que caracterizan los tiempos actuales.
Monseñor Spitieri subrayó la necesidad de construir una sociedad más justa y solidaria en un mundo enfrentando numerosos problemas. Hizo hincapié en que la Jornada Mundial de la Paz no solo es un evento litúrgico, sino un llamado a la acción para transformar la realidad cotidiana.
El religioso instó a los fieles a reflexionar sobre el don de la paz y a convertirse en constructores activos de la misma. Buscó inspirar a la comunidad a buscar ideas, proyectos , acciones que contribuyan a cambiar la mentalidad, promover la construcción de un mundo más justo y pacífico.
En un gesto significativo, Monseñor Joseph Spitieri concluyó la misa con una bendición especial, destacando la importancia de llevar consigo el mensaje de paz y solidaridad en todas las acciones diarias.
La Jornada Mundial de la Paz 2024 se convierte así en un recordatorio de la responsabilidad colectiva de enfrentar los desafíos globales, no solo como individuos, sino como comunidad global comprometida con la construcción de un futuro más promisorio.







