Ex presidentes costarricenses: representante de dictadura de Nicaragua no puede ser secretario general de SICA

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Un representante de la dictadura de Nicaragua no puede ocupar la titularidad de la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), plantearon ocho ex presidentes de Costa Rica.

Apoyar la elección del nicaragüense Werner Vargas, postulado, por el régimen del presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, atentaría contra la naturaleza del sistema, además de que resultaría incongruente con la tradición democrática costarricense, indicaron.

Los ex gobernantes -incluida Laura Chinchilla, la primera mujer quien ha desempeñado el cargo, en Costa Rica- formularon el planteamiento en la carta que, sobre el tema, dirigieron al actual presidente de este país, Rodrigo Chaves.

Los dirigentes plantearon lo que definieron como “tres preocupaciones”, en el texto de nueve párrafos que fue dado a conocer, el 26 de junio, por la Iniciativa Democrática de España y las Américas (Idea) -foro internacional no gubernamental que, con sede en Estados Unidos, promueve la democracia, el Estado de Derecho, y los derechos humanos-.

“Nos dirigimos a usted con ocasión de la información dada a conocer por la Cancillería costarricense el 23 de junio pasado, sobre la decisión adoptada por el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores del Sistema de Integración Centroamericano (SICA) de recomendar la elección del Sr. Werner Vargas como Secretario General del SICA”, indicaron.

“Dicha recomendación será elevada a conocimiento de la Reunión de Presidentes de la región para que procedan con el nombramiento”, agregaron los ex gobernantes.

“Consideramos que dicha elección resultaría altamente inconveniente a la luz de los principios que han orientado nuestra política exterior, de los instrumentos regionales que velan por la seguridad y estabilidad de Centroamérica, y de los intereses de seguridad nacional de nuestro país”, señalaron, como los tres principales puntos de preocupación.

“La política exterior de Costa Rica ha tenido entre sus pilares fundamentales la defensa de la democracia, la promoción, protección y respeto de los Derechos Humanos y libertades fundamentales, y la promoción de la paz y del desarme”, comenzaron a explicar los ex mandatarios, quienes, junto con otros 29 colegas, integran Idea.

“Estos pilares han orientado la actuación del Estado costarricense en materia de política internacional, con independencia de los cambios de gobierno”, expresaron, a continuación.

“Por ello, resultaría incongruente con esos valores que defiende y promueve Costa Rica, avalar la elección de un candidato propuesto por el régimen despótico y opresor que gobierna Nicaragua, para que ocupe el principal cargo del sistema de la integración centroamericana”, precisaron.

“En relación con las preocupaciones que nos alcanzan sobre Centroamérica, debemos recordar que los entonces gobernantes de cinco países de la región establecieron desde 1987 en los Acuerdos de Esquipulas II, el compromiso con un ‘balance razonable de fuerzas’ con el objetivo de evitar una nueva escalada militarista que desestabilizara el istmo centroamericano”, expresaron.

Los acuerdos de paz -suscritos por los entonces presidentes Oscar Arias (Costa Rica), Napoleón Duarte (El Salvador), Marco Vinicio Cerezo (Guatemala), José Azcona (Honduras), Daniel Ortega (Nicaragua)-, pusieron fin a las guerras que, en la segunda mitad del siglo 20, convulsionaron, durante años, a Centroamérica.

Por su promoción de la pacificación del área,  Arias, uno de los ocho firmantes de la carta a Chaves, obtuvo, en 1987 -durante el primero de sus dos mandatos presidenciales (1986-1990, 2006-2010)-, el Premio Nobel de la Paz.

Cerezo -quien inauguró el denominado período democrático guatemalteco, en calidad de primer presidente civil (1985-1990), tras décadas de regímenes militares- es el más reciente ex secretario general del Sica (2017-2021).

La iniciativa de paz regional de los ‘80s, “se volvió a ratificar en el Tratado Marco de Seguridad Democrática firmado por los mandatarios centroamericanos en 1995”, agregaron los dirigentes costarricenses.

Ello, “definiendo un modelo de seguridad que se sustenta en la supremacía y el fortalecimiento del poder civil, el balance razonable de fuerzas”, y en un “compromiso con la democracia, basada en el Estado de Derecho y en la garantía de las libertades fundamentales”, puntualizaron.

Los firmantes de la carta a Chaves -quien inició, el 8 de mayo, el cuatrienio presidencial 2022-2026-, reflexionaron, asimismo, que “resulta evidente que Nicaragua está en flagrante y grosera violación de todos estos principios como lo confirman los datos sobre adquisición de armamento pesado -tanques, artillería remolcada y lanza cohetes- en los últimos años”.

Esto, “en abierta provocación a esas justas aspiraciones al anunciar recientemente la autorización para el ingreso de tropas a su territorio, incluyendo algunas provenientes de Rusia, misma que ha lanzado (el 24 de febrero) un ataque injustificado y feroz sobre el pueblo de Ucrania”, escribieron, a continuación.

Los ex presidente hicieron, así, referencia al Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica, suscrito -por Costa Rica, el Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá- el 15 de diciembre de 1995, en la noroccidental ciudad hondureña de San Pedro Sula.

En su artículo 26 -del total de 78- el acuerdo determina que “el Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática se regirá” por tres principios básicos.

Por una parte, “la igualdad soberana entre los Estados y la seguridad jurídica en sus relaciones”.

Además, “la solución pacífica de las controversias, renunciando a la amenaza o al uso de la fuerza como medio para resolver sus diferencias”.

En este contexto, “los Estados se abstendrán de cualquier acción que pueda agravar los conflictos u obstaculizar el arreglo de eventuales controversias por medios pacífico”.

Por otra parte, “la renuncia a la amenaza o al uso de la fuerza contra la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de cualquier Estado de la región signatarios del presente Tratado”.

En el primero de sus 78 artículos, el tratado establece que “el Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática se basa en la democracia y el fortalecimiento de sus instituciones y el Estado de Derecho; en la existencia de gobiernos electos por sufragio universal, libre y secreto y en el irrestricto respeto de todos los derechos humanos en los Estados que conforman la región centroamericana”.

Ello “tiene su razón de ser en el respeto, promoción y tutela de todos los derechos humanos”, señala, además.

Los ex presidentes señalaron que, “finalmente, la decisión (de elegir a un representante del régimen nicaragüense) resultaría también lesiva a la seguridad nacional de Costa Rica”.

“El candidato que Daniel Ortega ha impulsado para la Secretaría General del SICA, ocupó puestos en la Cancillería de Nicaragua y en la Corte Centroamericana de Justicia, cuando se produjo la invasión de ese país a (la costarricense) Isla Calero en el año 2010”, explicaron.

“Desde ambas instituciones se produjeron acciones que lesionaron gravemente la soberanía, seguridad y tranquilidad de los y las costarricenses y se produjeron daños ambientales de dimensiones considerables, todo lo cual fue documentado en las resoluciones emitidas por la Corte Internacional de Justicia que fallaron en favor de los intereses de nuestro país”, relataron.

En opinión de los firmantes de la carta, “ni en nombre de los preceptos que rigen nuestra política exterior, ni de la estabilidad de Centroamérica o de la seguridad de Costa Rica, se puede permitir el nombramiento en la Secretaría General del SICA de un representante del régimen que gobierna Nicaragua”.

“Por lo demás, considerando los cambios políticos que tienen lugar en la región y en el mundo, y sin desconocer el realismo que debe permear las decisiones que se adopten, debemos evitar el subordinar a esas nuevas realidades el interés nacional y la defensa de las políticas de Estado que han sido propias de nuestra nacionalidad”, reflexionaron, a manera de sugerencia.

“Según los procedimientos establecidos por el Protocolo de Tegucigalpa (…) las decisiones en la reunión de presidentes ‘se adoptarán por consenso’, por lo que bastaría la sola oposición de Costa Rica para evitar que se consolide una decisión a todas luces contraria a los derechos humanos y contraproducente para Centroamérica y Costa Rica”, recomendaron, además.

“Confiamos en que así suceda, gracias a su buen criterio y a su compromiso con los valores que han caracterizado la política exterior de nuestro país en el concierto de las naciones”, expresaron, a continuación.

La Secretaría General del Sica está vacante desde el 29 de junio de 2021, cuando Cerezo finalizó su mandato.

La propuesta nicaragüense de reelección del ex presidente guatemalteco no prosperó, ya que fue rechazada por Belice, que lo descalificó por considerarlo afín al régimen Ortega-Murillo.

Los firmantes de la carta a Chaves son, además de Arias (1986-1990, 2006-2010) y Chinchilla (2010-2014), los ex presidentes Rafael Ángel Calderón (1990-1994), José María Figueres (1994-1998), Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), Abel Pacheco (2002-2006), Luis Guillermo Solís (2014-2018), y Carlos Alvarado (2018-2022).

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