“diputado tico bajo los efectos del alcohol debe reorganizar la conducta” explica Psicóloga argentina

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Alberto Cabezas/Foto-Medios

El diputado oficialista, Mario Castillo Méndez, sufrió la noche del domingo 7 de junio pasado un accidente de tránsito por conducir bajo los efectos del alcohol, según confirmó el legislador en sus redes sociales oficiales.

Castillo, según relató, se dirigía alrededor de las 8:00 pm hacia su casa en Cartago, cuando perdió el control del automóvil, se salió de la carretera y chocó contra un poste del alumbrado eléctrico, sufriendo golpes que requirieron que fuera trasladado a un centro médico.

El legislador afirmó “que ninguna otra persona resultó herida en el accidente y que pedía disculpas a los costarricenses, pues había tomado la decisión de conducir después de consumir bebidas alcohólicas. Me siento muy avergonzado de estos hechos y quiero disculparme especialmente con mis seres queridos por toda la preocupación que les he provocado. Ellos saben la situación por la que atravieso desde hacer varios meses y lo mucho que me ha costado seguir adelante. Reconozco que no he logrado afrontar apropiadamente las emociones por la muerte de mi madre, mi esposa y mi hijo. Perder a 3 de las personas más importantes ha sido una de las pruebas más difíciles de mi vida”.

“ Consideró que el diputado debe reorganizar su conducta. Dado que la muerte es la otra cara de la moneda de la vida, con lo que convivimos constantemente es un signo de finitud de la vida, marca el final de la vida, es parte de este camino. Pero sobre todo es un proceso de desesperación porque marca una inaccesibilidad constante de esa figura emocionalmente importante” expresó la Licenciada en Psicóloga Argentina Susana Delicio.

“El estado de desesperación ante la muerte surge cuando no podemos acceder más a nuestro ser querido y cuando comprendemos que esto va a ser permanente. La muerte de un ser querido es un estado de desesperación, de dolor y desorientación” adicionó está Profesora de Psicología de grado universitario.

Agregó esta activista y mediadora cristiana “cuando aceptamos la muerte nos metemos en un proceso de duelo ante el momento de la misma. Este proceso tiene fases de reacción emocionales. La muerte se puede estudiar en diversas culturas. La misma también tiene rituales.  En algunas zonas se visten de negro, en otras bailan, pero lo que si se coincide es que siempre  va a ver el dolor y siempre hay desesperación desde las diversas culturas”.

Con Delicio Orientadora, técnica en Teología y Perito Judicial conversó el Periódico Informativo JBS.

Entrevista.

Sabemos que el diputado está pasando por las fases del duelo de la muerte de sus seres queridos. Pero ¿En que consisten las etapas del duelo?

Inmediatamente de la partida de partida del ser querido comienza o debería iniciar el proceso de la elaboración del duelo. Es decir, pasar por estadios hasta que llegue al final en donde se acepta la perdida, esto es como el final.

Por supuesto, que este duelo obedece y está relacionado con muchísimas situaciones. En primer lugar, el tipo de muerte que siguió. Porque si es una muerte traumática, es decir, una muerte que no nos permitió elaborar la muerte anticipada como en caso del hijo del diputado. Además de elaborar la perdida de este ser querido tenemos que elaborar un trauma o efecto postraumático.  Si este duelo no me permitió despedirme como vemos que está pasando mucho en está pandemia, si desapareció y yo no tuve la posibilidad del ritual del despido incluso también se complica un poco el duelo.

Además, como decía Sigmund Freud no olvidado, cuando digo un proceso porque va implicar un largo proceso de elaboración, que no comienza en el momento de la despedida.  El ser querido se va, pero yo tengo una biografía previa, tengo todo un contexto social, todo un trabajo de resoluciones de perdida y de conflictos que entran a jugar también en este proceso de duelo.

Entonces, cada una de estas etapas van a estar connotadas por esta biografía previa. Hay etapas que comenzamos a decir que es un estado de shock primero porque uno se da cuenta que está dando un abrazo en el vació que es situación bastante fuerte.

Este trabajo va a consistir que este doliente desate los lazos o los vínculos con lo que estaba ligado con ese ser querido. Esta primera etapa se llama etapa de shock, de anestesia emocional.  Muchas veces miramos a las personas y decimos “no puede ser que este hablando con esta tranquilidad”, si acaba de tener esta perdida pues está en estado de shock o de negación.

Parece que no sintiera porque está etapa implica una negación de la realidad, lo que niego no es al ser querido sino a toda la realidad, es decir, esto no me está pasando, seguro me van a venir a decir “que fue un error”. Escuchaba una paciente que me decía “seguro no fue mi esposo el que falleció”.

A veces vemos que una persona en estado de shock actúa como un robot, de forma automática, a eso le llamamos la anestesia emocional y justamente esa negación es un mecanismo que usa para estar distante un poco de la realidad y defenderse. Temporalmente se distancia de este evento doloroso que no soporta para seguir viviendo. Mientras que este estado de shock le permite un acomodamiento. El shock son las primeras horas después del duelo en la mayoría de los casos a veces hay personas que tienen un retraso de acción a la primera etapa del duelo.

La segunda esta que sucede unos días después es la etapa de la protesta, enojo, rabia, de anhelo, “se murió este ser querido que era tan bueno y no se murió aquella persona que tan mal a hecho, que injusticia de esta vida”. Entonces, entra en una protesta. Esta protesta se hace porque hay un anhelo de que vuelva nuestro ser querido. Empezamos con pensamientos mágicos que nos conectamos, que lo vemos, que pasó. Esto es jugando al encuentro.

Es aquel momento que me despierto y trato de pensar que no esta pasando nada. Esta etapa que puede generar distintas situaciones sociales.  En esta etapa puede haber actitudes compulsivas, agresivas, puede haber reacciones de enojo que no las conocíamos tanto, donde puede haber una intención dañina.

La tercera fase ese la fase del duelo propiamente dicha, es depresiva porque es la fase de desesperación y de desorganización porque acá realmente enfrentamos la verdadera ausencia irreversible del ser amado.  Ya lo negué, la proteste, pero ya me doy cuenta que en la realidad externa por más que busqué mi persona amorosa perdida me frustró porque no está.

La únicamente forma de encontrarme con él es en la representación mentales o vínculos que puede hacer entonces vemos que hay una retirada porque no lo podemos encontrar en la realidad externa me retiro hay personas que se aíslan, que se refugian, que abandonan hábitos y de alguna manera hay un repliegue con el recuerdo con todo lo que tengo de ese ser querido. Esto puede durar varios meses, años y a veces se prolonga hasta llegar en la convicción emocional de que no lo voy a encontrar.

Entonces, lo que tengo que hacer es entrar a la cuarta fase que es la última fase de la reorganización de la conducta, de la adaptación que decimos bueno “debo vivir sin este ser amado” o restructurar mi vida, mi casa, mi proyecto, ya no contando con ese ser y comienza la recuperación no es que termina allí. Porque estamos con el primer aniversario, con actividades que reviven cosas.

 

 

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