Las políticas educativas en Costa Rica se enfocan en fomentar una ciudadanía activa, basada en derechos y deberes cívicos, buscando formar estudiantes conscientes y participativos.
Sin embargo, un estudio realizado por el Programa Perfiles del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la Universidad Nacional sobre el Colegio La Casona de San Vito y la Escuela Surik, ambos ubicados en zonas rurales y fronterizas, evidencia los desafíos que Enfrentar estos centros educativos en contextos remotos y por su parte la Casona en territorios indígenas y Surik en un sitio fronterizo con Panamá, ambos alejados de la Gran Área Metropolitana (GAM).
La Realidad de los Centros Educativos Rurales y Fronterizos
La ubicación y las condiciones socioeconómicas de estos centros educativos plantean limitaciones estructurales que afectan la implementación de las políticas educativas. En regiones donde el acceso a tecnología, conectividad a internet e infraestructura de calidad es limitado, la aplicación de una política educativa diseñada para promover una ciudadanía activa se enfrenta a grandes barreras.
La pandemia acentuó estas dificultades. Durante este período, el Ministerio de Educación Pública (MEP) implementó las “Guías de Trabajo Autónomo” como herramienta para la continuidad educativa. Sin embargo, la falta de tecnología en los hogares y la carencia de apoyo académico en las familias –muchas de ellas con bajos niveles de escolaridad– obstaculizaron trabajo retorno y la calidad de las guías entregadas.
Para muchos estudiantes, sus familias en contextos fronterizos y de territorios indígenas, la brecha digital y educativa se amplió, limitando el impacto de las políticas educativas durante la crisis sanitaria.
Desafíos en la Implementación de Políticas Educativas
Uno de los desafíos clave en la implementación de políticas educativas es la falta de sensibilización y acompañamiento para el personal educativo. Directores, docentes y asesores pedagógicos requieren una capacitación adecuada para comprender y aplicar estos lineamientos en su realidad particular.
La ausencia de este acompañamiento reduce el entendimiento y la eficacia de la política, lo que limita el alcance de sus objetivos en estos contextos específicos.
Otro desafío crítico es la infraestructura tecnológica. Las políticas educativas actuales resaltan la necesidad de integrar Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en el aprendizaje, pero existe una gran brecha tecnológica entre las zonas urbanas y las rurales o fronterizas.
Las escuelas y colegios en estas áreas carecen de equipos básicos, como computadoras y acceso confiable a internet, lo que afecta directamente la calidad educativa.
Además, la falta de capacitación docente en temas tecnológicos emerge como un punto prioritario. Este aspecto es crucial no solo para entender los postulados de la política, sino para fortalecer competencias necesarias que permitan a los docentes ofrecer un aprendizaje enriquecido y de calidad, adaptado a las demandas del mundo actual.
Integración de Tecnologías en Contextos Rurales
Para asegurar que los estudiantes en contextos rurales y fronterizos tengan acceso a una educación de calidad, es fundamental mejorar la infraestructura tecnológica en estas áreas. La pandemia visibilizó la carencia de recursos tecnológicos en muchas comunidades, tanto en centros educativos como en hogares. La falta de dispositivos de conectividad y limita la posibilidad de que el aprendizaje se realice de forma autónoma y acorde a los tiempos actuales.
Además de dotar a las instituciones con la infraestructura necesaria, es imprescindible una estrategia de capacitación que permita a docentes, directores y asesores pedagógicos apropiarse de las herramientas tecnológicas y usarlas efectivamente en sus prácticas diarias. Esto implica una inversión sostenida en formación continua en TIC, de manera que el personal educativo esté preparado para aplicar estos conocimientos en beneficio del aprendizaje de los estudiantes.
Reflexión final
La educación en zonas rurales, fronterizas y de territorio indígena en Costa Rica enfrenta desafíos complejos que no pueden ser resueltos solo con políticas generales. La realidad de estos centros educativos requiere de un enfoque personalizado que considere las limitaciones estructurales y contextuales, así como de un mayor apoyo institucional que permita superar la brecha educativa en estas áreas. Promover una ciudadanía activa en estudiantes en contextos desfavorecidos es posible, pero requiere un esfuerzo conjunto y coordinado entre el Estado, las instituciones educativas, la comunidad para garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos.








