Cuando la imbecilidad se convierte en arma

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La imbecilidad -un componente principal de la mediocridad- viene en variadas presentaciones -probablemente, tantas como imbéciles habitan el planeta-, y se siente como que cada una es peor que las demás.

En términos de categorización, las hay más tóxicas o menos tóxicas.

En el caso del motosierrista Javier Milei, es extremadamente tóxica, lo que la hace peligrosa, ya que se trata de una característica de alguien en un cargo de poder.

Esto significa que trasciende lo meramente anecdótico, para incursionar en el terreno de lo insultante-manipulador-conflictivo.

El factor insulto, es el que Milei instrumentaliza para fabricar incidentes, con la intención de que se constituyan en distractores, de modo que la opinión pública deje de fijarse en la inmisericorde crisis que el “liberal libertario” está rápidamente consolidando, en su esfuerzo -de momento, exitoso- por destruir al país.

Solamente un ejemplo: al perpetrar su bestial -y recurrentemente anunciado- “shock”, asestó -en menos de medio año desde que se apoderó, el 10 de diciembre, de la presidencia- devastadores golpes a la economía argentina, contexto en el cual, entre otras barbaridades, ha reducido -brutalmente- la capacidad de compra de la gente.

Al respecto, el diario español El País informó, el 22 de mayo, que, apenas iniciado su inquilinato en la Casa Rosada, “Milei puso el freno de mano al gasto público”.

El instantáneo resultado: “la economía se derrumbó -retrocedió un 5.3% en el primer trimestre del año (2024) respecto al mismo período del año pasado- y la pobreza se disparó hasta cerca del 50%”, precisó, para agregar que “el mal crónico de la economía” de Argentina, sigue siendo “la inflación, que hoy es del 289% interanual, la más alta del mundo”, agregó el periódico.

A nivel interno, Milei protagoniza choques lo mismo con sindicatos que con gobernadores provinciales y con funcionarios gubernamentales -ministros, la vicepresidenta-.

En el escenario internacional, ofende a gobernantes, con lo que se asegura conflictos diplomáticos que usa para tratar de tapar la inocultable naturaleza antipueblo de la brutal política con la que está atetando contra el país.

Mediante ese procedimiento, engaña a los incautos quienes, carentes de capacidad de análisis/razonamiento crítico, creyeron en su falsa imagen de dirigente renovador, y en su engañosa propuesta electoral.

La naturaleza de los ataques a líderes mundiales quienes no son de su agrado, revela, por una parte, el sesgo ideológico de su mediocre agresividad -su patanería, en realidad-, y, por otra, su exageradamente bajo nivel -lo mismo como presidente que como persona-.

Los insultos empezaron antes de posar sus ofensivas nalgas en el sillón presidencial argentino -popularmente conocido como “el sillón de Rivadavia”, aunque, al parecer, el ex presidente (1826-1827) Bernardino Rivadavia, nunca lo usó-.

En las patéticas declaraciones que formuló durante una vergonzosa entrevista con el ridículo Jaime Bayly -difundida días antes de su triunfo en la segunda vuelta electoral-, el motosierrista arremetió contra una serie de actores de incidencia a escala mundial -estadistas verdaderos, no igualados patanes improvisados-.

Respecto a lo que en ese momento era el proyecto de política exterior mileísta, Bayly preguntó: “si ganas, si eres presidente de Argentina, tendrías relaciones diplomáticas con las dictaduras comunistas de la región?”.

La apenas lógica/inducida respuesta: “no, no”.

Y el valor agregado: “se las condena”.

La lista: “a Venezuela, se lo condena; se condena a Cuba; se condena a Nicaragua; se condena, también a Corea del Norte; se condena a Irán”, y “se condena el terrorismo de Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) y Hezbollah (Partido de Dios)” -en el último caso, la alusión es a fuertes organizaciones político-guerrilleras, respectivamente, palestina y libanesa-.

A continuación, la pregunta clave: “además, se retira embajadores?”, y la categórica respuesta: “sí” -incluido, por supuesto, el representante diplomático en Nicaragua-.

Milei fue preciso al esbozar lo que entonces era su intención de política exterior: “desde mi posición, como jefe de Estado, mis aliados son Estados Unidos, Israel, y el mundo libre”.

Preguntado sobre si defendería al régimen ucraniano, aseguró que “absolutamente”, para aclarar: “el primero que defendió al gobierno de Ucrania, acá (en Argentina), fui yo”.

“Y el primero que defendió a Israel -frente a los ataques violentos y atroces de Hamas-, fui yo”, agregó, además de preciar: “no es, solamente, condenar el terrorismo, no es, solamente, solidarizarse con Israel”.

Y, de inmediato, pasó a exponer su más amplio enfoque belicista y justificador de la exterminadora violencia Israelí que los palestinos padecen -hace décadas-.

“Lo más importante de todo, es que avales el derecho a la legítima defensa, por parte de Israel, cosa que yo avalo, y que el gobierno de tibios, que tenemos ahora -cómplice de los delincuentes internacionales-, no lo hace”, planteó, a continuación, en agresiva e insultante referencia a su peronista y centroizquierdista antecesor (2019-2023) Alberto Fernández.

En el caso específico de Nicaragua, de acuerdo con versiones periodísticas argentinas e internacionales, la lista de invitados a la asunción presidencial de Milei no incluyó a Ortega ni a sus colegas tiranos Miguel Díaz-Canel (Cuba), Nicolás Maduro (Venezuela), Ebrahim Raisi (Irán) -fallecido, el 19 de mayo, cuando el helicóptero en el cual se desplazaba, con otras autoridades del régimen, se estrelló en el sector noreste del país, cerca de la frontera con Azerbaijan-.

Sin embargo, en la nómina aparecieron los nombres de Xi Jinping (China) y Vladimir Putin (Rusia) -quienes, obviamente, no se hicieron presentes-.

Esta inclusión quizá respondió al hecho de que, durante el diálogo con Bayly, el “liberal libertario” argentino se abstuvo de mencionar los regímenes de ambos, en su amplia referencia a aquellas tiranías a las cuales condena, además de que describió, a Putin, como “un autócrata” -no como lo que es: un dictador-.

Posiblemente, en el caso de la invitación a Putin, haya incidido la felicitación que el ruso le dirigió, al día siguiente del triunfo electoral.

“Acepte mis felicitaciones por su elección en el puesto de presidente”, señaló, según informaciones internacionales.

“Las relaciones ruso-argentinas se basan en las tradiciones de amistad y respeto mutuo”, agregó, además de declararse confiado respecto al “ulterior desarrollo de la asociación estratégica con Buenos Aires, en diferentes ámbitos, y también de un diálogo constructivo sobre los actuales asuntos internacionales”.

Asimismo, le deseó “éxito en un cargo de tanta responsabilidad como jefe del Estado (…) salud y bienestar”.

Simultáneamente, el vocero presidencial ruso, Dmitri Peskov, reafirmó, en declaraciones a periodistas, la actitud -de momento- magnánima, del régimen de Putin, respecto a las reiteradas afirmaciones condenatorias que Milei formuló durante la campaña electoral
-fuerte y ofensivamente críticas del comunismo-.

“Hemos seguido, con atención, una serie de declaraciones que el señor Milei hizo durante la campaña, pero, fundamentalmente, nos vamos a guiar y vamos a juzgar (a Milei) por la declaraciones que haga después de su investidura”, aseguró Peskov.

De modo que, según la lógica -o antilógica- mileísta, “se condena” a un dictador, como Ortega -y se lo excluye de la lista de invitados-, pero no se condena a su principal cómplice internacional -a quien, además, se homenajea, al incluirlo-.

Curiosos parámetros, de castigo/premio, mostrados por un “antizurdos” -fundador de un partido denominado “La Libertad Avanza”, y cuyo tres veces gritado lema es “viva la libertad, carajo!”-, para determinar quiénes son dictadores y quiénes son autócratas, quiénes ameritan sanción y quiénes merecen absolución.

Es el doble rasero mileísta para evaluar regímenes -que encaja, perfectamente, en lo que el fenomenal poeta cubano Nicolás Guillén (1902-1989) definió como “la vara para malmedir”-, y para criticar a “la casta” -aunque el “anticasta” llegó, a la Casa Rosada, gracias, precisamente, a “la casta”-.

En lo que tiene que ver con Nicaragua, el motosierrista “más peligroso que un mono con una ametralladora” -según espectacular definición del genial tupamaro y ex presidente (2010-2015) José “Pepe” Mujica- mantuvo una persistente y mediática provocación contra el régimen de los dictadores nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Fue un incidente previo a su juramentación, y le resultó: hubo choque entre el comandante y el liberal libertario.

La colisión ocurrió el 4 de diciembre -seis días antes de la juramentación de Milei-, cuando, mediante una por demás escueta Nota de Prensa de su cancillería, la dictadura ortegamurillista anunció el retiro de Caros Midence, quien, hasta ese momento, fue su embajador en Argentina.

Firmada por el canciller del régimen -el general retirado Denis Moncada-, el texto consistió en 65 palabra, contenidas en casi cinco líneas.

“Ante la Instalación y Toma de Posesión de un nuevo Gobierno en la República Argentina, Inauguración que se realizará el próximo 10 de Diciembre, y frente a reiteradas Declaraciones y expresiones de los nuevos Gobernantes, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua ha procedido a retirar a su embajador, compañero escritor y comunicólogo, Carlos Midence”, anunció el régimen Ortega-Murillo.

Hasta ahí, 57 palabras en casi cuatro líneas.

“El retiro se hace efectivo de forma inmediata”, precisó, en las siguientes ocho palabras en algo más de media línea.

En términos generales, durante la campaña proselitista, Milei atacó, sistemáticamente, a lo que -en su ignorante simplismo- define -peyorativamente- como “el socialismo”, y “la izquierda”, y a quienes -de igual manera- describe como “los socialistas”, y “los zurdos”.

Javier Milei (AP Photo/Natacha Pisarenko)

Uno de los “zurdos” en la insultante mira mileísta es -como no podía ser de otra manera- el actual presidente (2023-2027) brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva.

Precisamente, en el patético diálogo con Bayly, se permitió aseverar que “no me reuniría con Lula da Silva”, por considerar que “es un corrupto, y, por eso, estuvo preso, y es un comunista”.

Convenientemente, el liberal libertario anticomunista omitió mencionar que la prisión de Lula fue orquestada por Jair Bolsonaro y el entonces juez Sérgio Moro, para impedir que el ex sindicalista metalúrgico derrotase, abrumadoramente, al ultraderechista capitán retirado.

También eludió admitir que, habiendo ilegítimamente llegado Bolsonaro, a la presidencia
-y habiendo, el entonces presidente, premiado a Moro, convirtiéndolo en su ministro de Justicia-, el Supremo Tribunal Federal (STF) -la cúpula del Poder Judicial brasileño-, anuló todos los fabricados cargos contra Da Silva, y ordenó la puesta en libertad del entonces dos veces presidente (2003-2007, 2007-2011).

Milei tampoco tuvo en cuenta el hecho de que, Bolsonaro -un patán misógino, además de nostálgico de la brutal y corrupta dictadura militar brasileña (1964-1985)- intentó, el 8 de enero de 2023 -ocho días después de instalada la nueva administración Da Silva-, perpetrar un golpe de Estado.

Lo hizo -según el modelo de su ídolo estadounidense, el misógino, derechista, y corrupto Donald Trump- lanzando a una multitudinaria turba de simpatizantes, a vandalizar las respectivas sedes de los poderes Ejecutivo, Legislativo, y Judicial, ubicados en un complejo edilicio en Brasilia, la capital nacional.

Al igual que Trump -cuando dejó, el 21 de enero de 2021, la Casa Blanca, rumbo a su mansión floridense, sin asistir a la juramentación de Joe Biden-, Bolsonaro se fue a Estados Unidos, para no participar en la asunción presidencial de Lula.

Popularmente apodado “Bolsonazi” -por su retrógrada ideología-, no asistió a la juramentación de Lula, pero no se perdió la de Milei.

Como parte de su ridícula -aunque no por ello menos insultante- retahíla ideológica, durante la campaña electoral, el liberal libertario describió, a Lula, como un “zurdo salvaje apoyando dictadores, tipos que violan los derechos humanos, autócratas con sus manos manchadas de sangre”.

Llegado a la presidencia, el motosierrista se descontroló -algo apenas natural, en el nefasto personaje-, impulsado, entre otras motivaciones, por la necesidad de distraer la atención popular, enfocada en su pésima gestión presidencial.

Siguiendo su patética línea de conducta, Milei se lanzó, en América Latina, contra algunos “zurdos”, aunque su tóxico alcance ha demostrado ser extracontinental.

En el caso de Colombia, el reaccionario igualado argentino se sintió en la obligación de enfrentar nada menos que a un ex guerrillero del ahora disuelto Movimiento 19 de Abril (M19): Gustavo Petro.

La mira liberal libertaria estuvo puesta en “el socialista” Petro, desde el tiempo de la campaña electoral.

Cuando se esforzaba por mostrarse como la promesa renovadora de la política argentina
-imagen que logró vender-, Milei preguntó, en declaraciones que formuló, el 29 de agosto de 2023, a la colombiana RCN Radio, en alusión a ese presidente: “qué es, en el fondo, un socialista?”.

Y respiondió: “es una basura, es excremento humano”.

El estadista colombiano reaccionó, formulando -al judío en proceso de conversión- una aleccionadora referencia histórica: “esto decía Hitler”.

Los ataques del entonces candidato presidencial continuaron, ante lo cual Petro escribió, en la red social X, el 14 de noviembre -cinco días antes de la segunda vuelta presidencial argentina, ganada por el libertario-, que “en Argentina se decide no solo el futuro de su pueblo sino la esperanza de América”.

“Esperanza o barbarie deciden los argentinos”, expresó, para advertir que Milei “nos regresa a Pinochet y Videla”, en referencia a los sanguinarios y corruptos dictadores militares Jorge Rafael Videla (1976-1981) -el secuestrador de bebés-, en Argentina, y Augusto Pinochet (1973-1990), en Chile.

Milei atacó, nuevamente, el 25 de enero -transcurrido poco más de un mes desde su instalación en la Casa Rosada-, al presidente colombiano.

Entrevistado en un programa de la señal en español de la cadena de televisión informativa estadounidense Cable News Network (CNN), el argentino aseveró que el gobernante del caribeño y andino país sudamericano es un “comunista asesino, que está hundiendo a Colombia”.

Entre otros demoledores conceptos, Petro respondió, al día siguiente, en el marco de una actividad pública, que “los que nos atacan, no tienen ni idea qué es comunismo ni socialismo”.

“El socialismo es el modo de producción a través del cual el Estado es dueño de los medios de producción, y eso no es lo que estamos buscando nosotros”, aseguró.

“Nosotros, creemos -y queremos- que los medios de producción estén en manos del pueblo, no del Estado”, reafirmó.

Por su parte, la cancillería colombiana indicó, simultáneamente, en un comunicado, que “el gobierno de Colombia rechaza enérgicamente esta declaración, que atenta contra la honra del primer mandatario, quien ha sido elegido de manera democrática y legítima”.

“Las palabras del Presidente Milei desconocen y vulneran los profundos lazos de amistad, entendimiento y cooperación que históricamente han unido a Colombia y Argentina, y que se han reforzado a lo largo de dos siglos”, precisó.

Pero la necedad mileísta ignoró el tono contrastantemente respetuoso del comunicado colombiano, y el argentino reincidió, en marzo, en ofender al gobernante.

Entrevistado en otro programa de CNN, Milei aseveró que “mucho no se puede esperar de alguien que era un asesino terrorista, no?, comunista”.

La persistencia colmó la medida del gobierno de Petro.

Las nuevas manifestaciones de arrogancia tuvieron drástica -aunque siempre respetuosa- respuesta, en el comunicado que la cancillería colombiana difundió, el 27 de marzo.

“La Cancillería, en nombre del gobierno de Colombia, repudia declaraciones hechas por el Señor Javier Milei, Presidente de Argentina, en una entrevista al canal CNN en las que se expresa de forma denigrante en contra del primer Mandatario de los colombianos, el respetado señor Gustavo Petro”, comenzó a plantear el ministerio.

“No es la primera vez que el señor Milei ofende al Mandatario colombiano, afectando las históricas relaciones de hermandad entre Colombia y Argentina”, precisó.

“Las expresiones del presidente Argentino han deteriorado la confianza de nuestra nación, además de ofender la dignidad del presidente Petro, quien fue elegido de manera democrática”, expresó, a continuación, en el breve documento, consistente en cuatro párrafos.

“En este contexto, el Gobierno de Colombia ordena la expulsión de diplomáticos de la embajada de Argentina en Colombia”, anunció.

“El alcance de esta decisión se comunicará a la Embajada argentina por los canales institucionales diplomáticos”, informó.

Por otra parte, el gobierno de Petro indicó que llamaría a consulta, en Bogotá, a su embajador en Argentina, Camilo Romero.

La situación fue superada cuando el canciller interino colombiano, Luis Gilberto Murillo, recibió, en Bogotá, a su colega argentina, Diana Mondino.

Y, en declaraciones reproducidas, el 5 de mayo, por la cadena estadounidense de televisión en español Univisión, Milei dijo, unilateralmente -como suelen hacer los patanes autoritarios- que daba por concluido el choque con Petro, en virtud de que son “mucho más fuertes los lazos entre argentinos y colombianos”.

O sea que entendió que se excedió y que fue puesto en su lugar.

Pero en su afán por proyectarse local e internacionalmente como un enfant terrible de la política -cuando no es más que un irrespetuoso mediocre-, “el león” -como se hace llamar- también lanzó insultantes rugidos contra el mexicano Andrés Manuel López Obrador
-popularmente conocido como AMLO: sus iniciales-.

Milei llegó al colmo de decir, el 19 de noviembre de 2023, durante la campaña electoral, a la estación colombiana de televisión NTN24, respecto a la política del gobernante mexicano (2018-2024), que “lo de López Obrador, es repugnante”.

“El cambio que propone, es hacia una izquierda que empobrece, y ese sistema nefasto ha asesinado a 150 millones de seres humanos”, agregó, en su habitual manejo manipulador de cifras antojadizas -obviamente, sin citar fuente-.

“Cuando se pierde la libertad, en manos de estos asesinos, es muy difícil recuperarla”, aseveró, continuación.

Instalado Milei en la presidencia, y anunciado el nefasto plan de shock que está destruyendo la economía argentina -y la individual de las personas-, el insultado AMLO, expresó, en conferencia de prensa -en términos discrepantes, aunque incuestionablemente respetuosos-, que “llega el nuevo gobierno, y dice que se acaban los subsidios: ya no va a haber inversión pública; el que quiere estudiar, tiene que pagar; el que se enferma, tiene que pagar”.

Y agregó: “ese es el modelo neoliberal”.

La procaz respuesta del motosierrista: “que un ignorante, como López Obrador, hable mal de mí, me enaltece”.

Meli también ha chocado con el venezolano Nicolás Maduro -instalado, en 2013, como heredero del coronel Hugo Chávez, en la presidencia venezolana-, aferrado al cargo mediante fraudulenta reelección -lo que está, aparentemente, por repetirse, el 28 de julio-.

En el recurrente intercambio, escenificado en medios de comunicación de ambos países lo mismo que internacionales, Milei ha dicho que “no tengo nada que hablar con Nicolás Maduro, porque es un dictador” -como si no se supiese, universalmente, que en Venezuela rige una tiranía-, mientras que Maduro ha descrito, a su contraparte rioplatense, como “un accidente en la historia de Argentina”.

La tensión políticodiplomática se disparó cuando el régimen argentino decidió, el 6 de mayo, quitar, de la señal de Televisión Digital Abierta (TDA), al canal de televisión informativa venezolano TeleSur -culminando un proceso iniciado, en 2019, por el derechista presidente argentino (2015-2019) Mauricio Macri, e interrumpido durante la administración (2019-2023) de su sucesor inmediato, el peronista centroizquierdista Alberto Fernández-.

La estación de televisión reaccionó a la agresión mileísta, denunciando, en un comunicado, que “la censura mediática dirigida contra TeleSur en Argentina representa un grave atentado al derecho de información”.

Esto, “al limitar el acceso a voces disidentes, restringir la pluralidad informativa, socavar la posibilidad de sostener opiniones informadas y de participar activamente en el debate público, en un escenario donde la diversidad de opiniones y la libre circulación de ideas, son fundamentales para el funcionamiento de un sociedad democrática”, señaló, además, en el texto de seis párrafos.

“Al costo humano de la motosierra (…) se suma un aldabonazo (llamado de atención) ensordecedor contra la libertad de expresión y la pluralidad de voces, que allana un retroceso preocupante en el camino hacia una sociedad que edifica criterios propios y pensamiento soberano”, advirtió, a continuación.

“Quienes esgrimen discursos de libertad, con sus acciones, que es lo que vale, cercenan esa libertad a un proyecto que construye soberanía”, agregó, en referencia al hipócrita discurso mileísta, que incluye la ridícula consigna -gritada tres veces- “viva la libertad, carajo!”, emitido bajo el manipulador nombre de su partido: La Libertad Avanza.

En respuesta a esa acción de censura, Maduro señaló -entrevistado, justamente, en TeleSur- que “ Milei tiene miedo, le tiene miedo a TeleSur”.

Y, dirigiéndose al déspota argentino, agregó: “TeleSur, te va a jalar las patas, Milei (…) TeleSur, la va a ver, el pueblo, por todas las redes sociales, no vas a poder censurar Telesur”.

Además, le advirtió: “TeleSur va a poder más que tú, Milei, ten la seguridad”.

Y no conforme con su capacidad de ofender a nivel americano, el motosierrista se activó en modo extracontinental.

En esta expansión, incluyó, por ejemplo, a China y a España.

En el caso del país asiático, durante la campaña electoral, aseguró que no establecería negocios con China -ni con ninguna otra nación comunista-.

Coherente con su conducta pendenciera, escribió, sarcásticamente, en X, aproximadamente un mes después de haber asumido la presidencia, que “la izquierda quiere para vos: el salario de Cuba, la Libertad de Corea del Norte, la justicia de China y la abundancia de Venezuela”.

Ello, mientras su impresentable canciller -la racista banquera hereditaria quien dice que es complicado diferenciar a un ciudadano chino, de otro, porque “son todos iguales”- realizaba una visita, precisamente, a Beijing -su confusión, en materia de reconocimiento facial, seguramente fue monumental-.

En flagrante incumplimiento de lo aseverado electoreramente, su jefe la envió a China, para reunirse con el canciller de ese país, Wang We, y gestionar financiamiento para proyectos argentinos de infraestructura -o sea, che: guita es guita, aunque sea de los pelotudos comunistas, viste?-.

Ante el gastado argumento mileísta respecto a la ausencia de libertad que padecen los habitantes del país asiático, un vocero de la cancillería china puso, contundente pero elegantemente, en su lugar, al patán -al mismo tiempo, dándole una lección de buenos modales-.

“Creo que si el señor Milei puede venir a China y ver el país, por sí mismo, encontrará una respuesta totalmente diferente a si los chinos son libres o no”.

Según versiones periodísticas, la nación asiática es el segundo socio comercial de Argentina -después de Brasil-, contexto en el cual el déficit que, en ese campo, enfrenta el país sudamericano, es de aproximadamente 9,200 millones de dólares.

Por lo tanto, se imponía, en este caso, un drástico freno al anticomunismo libertario.

En declaraciones reproducidas, el 4 de abril, por Bloomberg -agencia informativa estadounidense especializada en economía-, Milei afirmó que “siempre hemos dicho que somos libertarios”, de modo que, “si la gente quiere hacer negocios con China, pueden”.

En el contexto de globalización de su vulgaridad, Milei llegó, en mayo, a España, para participar en una actividad organizada por el ultraderechista partido local Vox -natural y simbiótico aliado de La Libertad Avanza-.

Inevitablemente, aprovechó el momento, para intervenir en los asuntos internos del país europeo, y, no conforme con ello, para ofender al gobierno.

Se le presentó una doble y, hasta ahora, única oportunidad -de tipo once in a lifetime-: atacar, en combo ideológico, a un “zurdo” y a la “zurda” pareja del “zurdo”.

Fue una coyuntura irresistible, casi que milagrosa, y no la dejó pasar.

Se apoyó en la fabricada acusación que lanzó el ultraderechista y corrupto grupo sindical denominado Manos Limpias -cuyo principal dirigente, Miguel Bernad, es un franquista-, contra Begoña Gómez -esposa del centroizquierdista presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez-.

En un nuevo plan de la ultraderecha española por golpear al gobierno de Sánchez, Manos Limpias aseveró que Gómez incurrió en corrupción -específicamente, tráfico de influencias-.

Pero la torpe acción de sabotaje cayó -como no podía ser de otra manera- arrastrada por el peso de su falsedad.

Al respecto, el periódico español elDiario.es difundió, el 24 de abril, una contundente nota informativa, que tituló: “Ocho reportes de prensa y un bulo componen la denuncia de Manos Limpias contra Begoña Gómez”.

“La querella del pseudosindicato ultra Manos Limpias que ha servido a un juez de Madrid para abrir una investigación a Begoña Gómez son siete folios ocupados por recortes de ocho informaciones publicadas, incluido el bulo (noticia falsa) publicado por (el periódico español) The Objective en el que se atribuía una subvención a la esposa del presidente del Gobierno cuando en realidad se trataba de otra persona con el mismo nombre”, reveló elDiario.es.

Sumado a ello, el periódico argentino Infobae informó, el 21 de mayo que “la Guardia Civil (policía militarizada española) no ve indicios de delito en la actuación de la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, en relación con las acusaciones incluidas en la denuncia del pseudosindicato Manos Limpias en un juzgado de Madrid”.

“Según un informe de la Unidad Central Operativa -UCO-, adelantado por (el diario español) El País y cuyo contenido ha podido confirmar Infobae España, no se aprecia tráfico de influencias en la actuación de Begoña Gómez sobre el rescate de la aerolínea Air Europa o las adjudicaciones y subvenciones de las que se vio beneficiado el empresario Carlos Barrabés, profesor del máster que codirigía la esposa del presidente”, agregó el medo de comunicación sudamericano.

“Dicho informe ha sido aportado a la causa instruida por el juez titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, quien abrió diligencias contra Begoña Gómez a raíz de la denuncia interpuesta por Manos Limpias”, precisó, a continuación, para indicar que, “en la misma, acusaban a la mujer de Pedro Sánchez de un posible delito de tráfico de influencias”.

“Los agentes de la UCO han analizado, a petición del juez instructor, las ayudas públicas que recibieron dos empresas por la supuesta mediación de Begoña Gómez: el rescate de Air Europa, en el que el Gobierno invirtió 450 millones de euros, y las adjudicaciones de Red.es, dependiente del Ministerio de Economía, a la empresa Innova Next, propiedad de Carlos Barrabés”, siguió detallando.

“Este empresario es también profesor del máster de la cátedra de la Universidad Complutense de Madrid que codirigía la esposa del presidente del Gobierno”, señaló.

“Tras las pesquisas, los investigadores concluyen que no existen indicios de la supuesta influencia ilícita de Begoña Gómez en el rescate de Air Europa o las ayudas públicas a la sociedad de Barrabés”, indicó, de inmediato, además de informar que “no hubo mediación de Begoña Gómez”.

Versiones periodísticas españolas indicaron, asimismo, que, al ver el fracaso de su maniobra, Manos Limpias admitió que el sustento de la demanda consistió en informaciones difundidas por medios de comunicación.

Sin embargo, el “cazazurdos” presidente argentino, optó, durante una visita a España, por intervenir en los asuntos internos del país europeo, tomando partido con la ultraderecha local -específicamente, el partido Vox- para denostar a Gómez y a Sánchez.

Al hablar, el 19 de mayo, en Madrid, durante una actividad política organizada por Vox, al hacer su habitualmente ofensiva alusión al socialismo, aseveró, interactuando con su auditorio: “no saben qué tipo de sociedad y país puede producir, y qué calaña de gente atornillada al poder, y qué niveles de abuso puede llegar a generar”.

“Aún cuando tenga la mujer corrupta, se ensucia, y se tome cinco días para pensarlo”, agregó, en calidad de difamación, respecto a la decisión, anunciada por Sánchez -cuando Manos Limpias perpetró, en abril, la falsa acusación-, en el sentido de reflexionar respecto a su permanencia al frente del gobierno.

La caverna política española asestó un nuevo golpe ya que, según versiones periodísticas conocidas el 4 de junio, dos días antes de iniciar el período de votación -del 6 al 9 de junio-, en las cruciales elecciones para la integración del organismo parlamentario europeo para el quinquenio 2024-2029, Gómez fue citada a declarar judicialmente.

De acuerdo con lo indicado por CNN, Gómez “ha sido llamada a declarar en calidad de investigada el 5 de julio a las 10:00 am, hora local, en el marco d la pesquisa que lidera el Juzgado de Instrucción 41 de Madrid por los presuntos delitos de corrupción en los negocios y tráfico de influencias, informó el Tribunal Superior de Justicia de la capital española”.

La derecha europea quiere ganar la votación, objetivo que, según su amoral proceder, justifica los medios para lograrlo.

En ese sentido, en el breve texto con el acompañó, el 4 de junio, un video, el gobernante y centroizquierdista Partido Socialista Obrero Español (Psoe) presentó, en X, el definitorio cuadro de situación que enmarca al presente proceso electoral español, caracterizado, según analistas regionales, por una considerable ofensiva, en unidad, de organizaciones políticas de peligrosa naturaleza populista de derecha.

“El 10 de junio empieza el siguiente ciclo y la correlación de fuerzas en el Parlamento Europeo va a ser determinante”, planteó el Psoe.

Ello, para “consolidar y garantizar una oportunidad para Europa. O iniciar un proyecto de involución perjudicial para el conjunto de los europeos”, precisó, a continuación.

Y el liberal libertario argentino, aportó, efusivamente, a la batalla “antizurda” del neandertalismo político europeo.

Además del soez ataque a Gómez y a Sánchez, el motosierrista no se midió, durante la actividad de Vox, al exhibir, durante alrededor de 30 minutos, su ignorancia general y su manipulador simplismo ideológico, criticando, patéticamente -rayando en lo ridículo-, al socialismo.

“Es una ideología que va directamente en contra de la naturaleza humana y necesariamente deriva en esclavitud o muerte”, expresó, para aseverar que “no hay otro destino posible”.

“El socialismo, siempre que se ha intentado, ha sido un fracaso en lo económico, en lo social y en lo cultural”, planteó, además, para agregar que ese movimiento “esconde lo peor del ser humano, que es la envidia, el resentimiento, el trato desigual frente a la ley”.

“Y, si es necesario el asesinato”, aseguró.

También, cual ilustrado catedrático -obviamente, no es ninguna de las dos cosas- señaló, a manera de llamado de atención y a la reflexión, que ha percibido, respecto a Estados Unidos y a Europa, que “van apareciendo pequeñas señales del camino que, tristemente, recorrió (Argentina)”.

En ese sentido, afirmó que, “mientras el socialismo destruía la Argentina, el capitalismo de libre mercado literalmente salvaba el mundo”.

De modo que “basta de socialismo!”, exclamó.

“Basta de hambre y de miseria! (…) basta de intromisión del estado en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida!”, siguió vociferando.

Y, por si ese vergonzoso comportamiento hubiese sido poco, el ejército de troles mileístas viralizó un desinformador video para proyectar algo inexistente: masiva popularidad de Milei en España.

El material audiovisual invadió, el 18 de mayo, redes sociales, mostrando al liberal libertario saludando, en vía pública -valla metálica de seguridad por medio-, a un pequeño grupo de personas, sonrientes, saludándolo, algunas intercambiando apretones de mano con el personaje.

Según el breve/manipulador texto adjunto, “lo curioso es que el presidente de Argentina (…) es aclamado por el pueblo español en muestras de cariño y admiración, mientras el presidente de España no puede pisar la calle”.

Pero la oenegé argentina Chequeado -especializada en verificación de veracidad de datos, o sea, en cazar fake news-, descubrió un montaje.

Al informar, en su sitio en Internet, sobre ese video, Chequeado reveló que el material audiovisual mostraba a Milei saludando, a simpatizantes, en Buenos Aires -la capital Argentina-.

“No, el video de gente ‘aclamando’ a Javier Milei no es de su visita a España: fue grabado en marzo de 2024 en la Ciudad de Buenos Aires”, tituló, la oenegé.

De modo que, impreso encima de una captura de pantalla, Chequeado aplicó el sello: “FALSO”.

A manera de síntesis de la información, la oenegé explicó que “un video del presidente saludando a personas detrás de una valla en la calle fue atribuido a su visita a España entre el 17 y 19 de mayo de 2024”.

“Pero esto es falso: se trata de un video grabado en marzo de 2024 durante su visita al Colegio Cardenal Copello en la Ciudad de Buenos Aires”, aclaró, a continuación.

“Chequeado verificó la autenticidad del video utilizando la herramienta InVid-WeVerify, y encontró que las imágenes corresponden a un video publicado el 6 de marzo de 2024 por Santiago Oría, cineasta encargado de la comunicación del presidente”, precisó.

“Además, en los primeros fotogramas (imágenes) del video aparece un oficial de policía con el uniforme de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires”, siguió denunciando.

Los imbéciles creen que los demás también lo somos, de modo que consideran que nadie va a descubrir, por ejemplo, sus mediocres manipulaciones contrainformativas.

Mi madre solía decir: “el ladrón cree que todos son de su condición”.

Aplica a los imbéciles -ergo: aplica al motosierrista anticasta y antizurdos-.

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