Costa Rica Vive en Carne Propia la Pasión y Colección por Construir con Legos

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Alfonso Garita Meneses, residente de Santa Rosa de Santo Domingo de Heredia, está a punto de cumplir 56 años. Su amor por los Legos comenzó cuando era un niño y recibió unos como regalo de su tío. Aunque en su infancia no tuvo la posibilidad de tener muchos, al llegar a la edad adulta, con su propio trabajo, dio rienda suelta a su pasión por coleccionar Legos.

Ayer 28 de enero, se celebró el Día Mundial del Lego, y en Costa Rica, la pasión por este juguete de construcción se manifiesta de diversas formas. Alfonso ha canalizado su entusiasmo hacia el mundo de «La Guerra de las Galaxias», especialmente las tres primeras películas que marcaron su juventud.

«Decidí que si me metía era para crear y diseñar. Compro escenarios ya hechos, pero también piezas para fabricar escenarios de La Guerra de las Galaxias que no se han hecho completos por Lego», comparte Alfonso. Su colección incluye desde naves imperiales hasta ciudades, puertos, aeropuertos y ferrocarriles.

Luis Escalante Rodríguez, otro apasionado de los Legos en Costa Rica, descubrió su amor por estos bloques a los 7 años, cuando le regalaron un muñeco de Lego: un caballo y un caballero. Después de una pausa en su adolescencia, retomó su pasión en 2013, convirtiéndose en un «Adulto Aficionado de los Legos». Su especialidad radica en la colección de castillos medievales y barcos piratas, acumulando más de 300 mil piezas.

«Al meterme de lleno como coleccionista, me di cuenta de que hay muchas personas en el país enamoradas como uno de los legos. Poco a poco los apasionados nos unimos y comenzamos a crecer para mostrar esa pasión a todo el país», explica Luis.

Esta creciente comunidad de amantes de los Legos en Costa Rica se consolidó en 2010 con la creación de TicoLug, el grupo oficial de fanáticos y coleccionistas de Lego en el país, reconocido por Lego-Dinamarca. Melania Dittel, de 41 años, es la presidenta de TicoLug y ha cultivado su pasión por más de 9 años. Su colección abarca desde villas de Navidad hasta escenarios del viejo oeste, piratas y arquitectura.

«Me encanta este pasatiempo porque me sirve para quitarme el estrés que genera todo lo que uno vive en el día. Me concentro a armar y se me olvidan todos los problemas. Soy una coleccionista bien aplicada, todas las semanas armo algo, en verdad cada semana le dedico tiempo a mi colección», comparte entusiasmada Melania.

La pasión por los Legos en Costa Rica trasciende generaciones y se convierte en un hobby que no solo entretiene sino que también une a la comunidad, proporcionando un escape creativo y emocionante para aquellos que encuentran en estos coloridos bloques una fuente inagotable de diversión. Con cada pieza, los costarricenses construyen no solo estructuras físicas, sino también conexiones duraderas entre ellos.

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