
La Selección Nacional de Costa Rica vivió momentos inusuales este 31 de marzo en el amistoso contra Irán, marcado por un cambio de última hora en la sede del encuentro debido a la presencia de un miembro de la realeza jordana y a estrictos protocolos de seguridad.
Originalmente programado para jugarse en el estadio principal del Mardan Sports Complex en Antalya, Turquía, el partido finalmente se llevó a cabo en una cancha auxiliar dentro del mismo complejo. Esta modificación fue dispuesta por la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol) para garantizar tanto la logística como la seguridad de las delegaciones, tras confirmarse la llegada de un príncipe de Jordania, quien asistió a un juego posterior en el mismo escenario.
El compromiso también tuvo un contexto internacional más amplio. La presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en Antalya y las preocupaciones por la situación geopolítica en Medio Oriente dieron aún más relevancia al encuentro preparatorio rumbo al Mundial 2026 en Norteamérica.
En lo estrictamente deportivo, la Tricolor no encontró su mejor versión ante el conjunto iraní y cayó por una amplia diferencia de 5‑0, resultado que evidenció las dificultades del equipo bajo la dirección de Fernando “Bocha” Batista en este segundo amistoso de la ventana FIFA.
Más allá del marcador adverso, el cambio de sede y el trasfondo diplomático vividos durante el partido dejan lecciones sobre la logística y seguridad que enfrentan los equipos nacionales en el fútbol internacional moderno.






