¿ COMO ELEVAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

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Alberto Cabezas/Foto-Medios

 

“El éxito, es estar enamorado de la vida que se tiene y la inteligencia emocional propicia la aceptación de la vida y el reconocimiento de las metas y los fracasos. No creo que sea posible estar todo el tiempo en estado de euforia; la tristeza, la rabia y el miedo hacen parte de nosotros y para estar plenamente enamorados debemos reconocerlos. Reconocer que están ahí por algún motivo y reconocer que en algún punto se van a ir” puntualizo Andrea Fernández que  tiene 24 años, es Estudiante de Psicología (9no semestre) y de Comunicación (8vo semestre).

“La inteligencia emocional no es sinónimo de una sonrisa todo el día, todos los días. Es más parecido a tener una paz interior que te dice que a pesar de que tu mundo se derrumba en este momento, es un camino a un nuevo mundo. Y es saber, también, que la felicidad que se siente es pasajera y que por eso hay que disfrutarla al máximo. Todo pasa, todo se acaba y eso es tan hermoso, como lo es de terrible”.

Con Fernández conversó el Periódico Informativo JBS.

Entrevista

¿Cómo elevar tu inteligencia emocional?

Daniel Goleman nos dice que “la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer los sentimientos, tanto los propios como los de los demás; también, incluye la capacidad de motivar y de motivarnos, y de manejar adecuadamente las relaciones. La inteligencia emocional depende de la capacidad para la auto-reflexión, la cual es definida como la competencia de identificar las propias emociones y regularlas de forma apropiada

Existen cinco habilidades que hacen parte de la inteligencia emocional.

Estas habilidades pueden venir configuradas en el “equipaje genético” y también se pueden moldear durante los primeros años de vida.

Pero, las habilidades emocionales se pueden desarrollar a lo largo de la vida, por medio de estrategias que permiten entrenarlas.

Estas cinco habilidades son: 1. el autocontrol, 2. el entusiasmo o pensamiento positivo, 3. la empatía, 4. el autoconocimiento y 5. la asertividad.

No pienso que sea cuestión de elevar la inteligencia emocional, sino más bien de desarrollarla, de cultivarla.

Nunca se llega a ser 100% inteligente emocionalmente hablando, porque nunca terminamos de conocernos a nosotros mismos y siempre hay algo que aprender, tanto de nosotros, como del mundo en el que estamos inmersos.

Para desarrollar la inteligencia emocional se deben trabajar en las cinco habilidades que mencioné y pienso que la primera que se debería trabajar es el autoconocimiento, porque a partir de ahí puedes ver qué falencias o qué fortalezas tienes en las demás habilidades y tú mismo darte cuenta de qué necesitas.

Para fortalecer el autoconocimiento existen muchísimas técnicas y herramientas.

Es muy muy muy importante que sepamos que a pesar de que nos estamos conociendo a nosotros mismos, vamos a necesitar el apoyo y la orientación de otras personas que conozcan del tema.

Porque resulta que dentro de nosotros existen las defensas inconscientes, que son como una barrera invisible en nuestra mente que muchas veces nos impide conocernos, porque nos aterra, porque nos da miedo, porque nos va a sacudir y hacer cambiar dinámicas a las que estamos tan acostumbrados.

Y por eso hay profesionales dedicados y educados para trabajar sobre nuestras defensas y hacérnoslas ver.

Algunas de las técnicas y herramientas para desarrollar el autoconocimiento son los siguientes:

La psicoterapia: la psicoterapia es por excelencia la mejor herramienta de autoconocimiento que puedes tener y, por lo tanto, un camino al desarrollo de la inteligencia emocional.

En la psicoterapia psicológica hay un profesional que te acompaña y te ayuda en el proceso de conocerte.

Es alguien que está entrenado para que descubras lo que tanto te tratas de esconder y que a veces puede ser obvio para los demás o puede ser totalmente oculto para todo el mundo.

Lo que un psicólogo clínica va a propiciar, es a que te autoanalices, a que aprendas de ti y puedas trabajar con eso para potenciarlo, para sanar tus heridas, para mejorar tu calidad de vida.
La meditación: encontrar un lugar silencioso y tratar de escucharte a ti, es de las tareas más difíciles y abrumadoras que existen, pero es de las mejores para ti mismo.

La meditación no es fácil al principio, pero después se va convirtiendo en un menester.

Lo único que necesitas es ponerte cómodo y escuchar a tu mente y a tu cuerpo.

Una forma de hacerlo es la siguiente: empieza por sentir tu mano, siente cada uno de sus dedos, siéntela por dentro, siente si hay dolores, si hay malestar, si puedes sentir el hormigueo de tu sangre, si hay placer.

Esto lo hacemos con cada parte de nuestro cuerpo, vamos a sentirnos, a escuchar qué nos quiere decir.

Tal vez en la primera meditación creamos que no logramos mucho, pero si lo hacemos una práctica recurrente vamos a ir conociéndonos poco a poco y el cuerpo irá dándonos las respuestas que tenemos dentro que tanto buscamos por fuera.
Cursos de liderazgo: En los cursos de liderazgo que he tenido la virtud de participar, siempre ha habido una parte del programa dedicada especialmente a que te conozcas a ti mismo, porque para poder ser líder, necesitas saber qué tipo de líder eres y cómo quieres experimentar tu liderazgo.

Un buen líder, equitativo, justo y que piense en su equipo, pensó primero en sí mismo, en ser justo consigo mismo y en cuestionarse sus dinámicas, sus relaciones y sus formas de vivir.
Tests y quices VALIDADOS: Hay muchísimos test en internet, desde qué tipo de pan eres, hasta cuáles son los síntomas de tu neurosis obsesiva….

Realmente no podemos confiar en todos, y no podemos asumir que siempre vamos a entrar en alguna casilla de la que nos arroja un determinado test.

Porque este tipo de pruebas suele tener unas categorías y la función de ellos es decirte tu presunta categoría a la cual perteneces, pero bien sabemos que los seres humanos somos muy diversos y que es prácticamente imposible dividirnos por categorías.

Sin embargo, los test que sí están validados por organizaciones de la psicología, podrían darte una luz con respecto a alguna tendencia que tengas en ese momento y puede orientarte con respecto a ciertos pensamientos, ideas o acciones que tengas.
Para desarrollar las otras cuatro habilidades de la inteligencia emocional hay muchos ejercicios y guías.

Realmente lo mejor es consultar con un profesional de la salud mental si quieres potenciar alguna de ellas.

Pero, si quieres ir haciendo camino puedes buscar en internet guía para desarrollar la empatía, o guía para desarrollar la comunicación asertiva, por ejemplo.

No es lo ideal, claramente, pero no está mal que lo hagas para complementar algún proceso de orientación que lleves. Algunos tips corticos que podría dar son los siguientes:

Para desarrollar el autocontrol:

Cuando te estés sintiendo demasiado enojado o demasiado triste, permítete sentir.

Las emociones no son buenas o malas, son parte de ti, son adaptativas, hacen parte del ser humano y siempre van a existir.

Si estás en un lugar público y no quieres tener una rabieta o llorar desconosoladamente, puedes escribir lo que sientes en tu celular, respirar hondo, contar hasta 10 y darle el lugar a la emoción, no evadirla, ni ahuyentarla, sentirla, algo te está diciendo tu cuerpo y tu cuerpo necesita ser escuchado.

La emoción se va a ir cuando la escuches.
Para desarrollar el pensamiento positivo:

Agradece por 3 cosas todas las noches antes de dormir.
Ten mantras escritos en tu cuarto, en tu lugar de trabajo, o en tus fondos de pantalla.

Un mantra es una frase que te orienta, por ejemplo: “Cada fracaso es un nuevo aprendizaje”
No castigues tus emociones.

Si te sientes triste o enojado, no lo evadas, siéntelo y compártelo con alguien de confianza.
Trata de mirar la vida con las gafitas de la compasión.

Tanto para ver tus acciones, como a las de los demás.
Para desarrollar la empatía:

Habla con personas con las que no estés acostumbrado a hablar, incluso si te desagradan, conoce su punto de vista, su historia personal.

Cada idea viene acompañada de una historia que la justifica, la hace valedera y real.

Y recuerda que cada que no soportes a una persona, eso dice algo de ti.

Algo que quieres y no tienes, o algo que tienes y no quieres, o algo que no tienes y te da miedo llegar a tener.
Mira documentales sobre poblaciones en específico, esto te ayudará a conocer culturas, mentalidades y acciones de otras personas.
Pregúntale a alguien cómo va su día y trata de que te informe de sus sentimientos, más allá de simplemente acciones. Si te dice, por ejemplo: primero fui al trabajo, después hice comida.

Tú pregúntale: ¿y qué te pareció el ambiente de tu trabajo hoy? ¿cómo te sentiste? ¿hubo algo que te hiciera sentir alegre? ¿hubo algo que te hiciera sentir triste?
Piensa en distintos momentos del día en cómo están tus emociones. Trata de acostumbrarte a preguntarte ¿cómo te sientes? Y si puedes, anótalo. Para acostumbrarte al principio puedes poner una alarma en tu celular cada 4 horas que te recuerde esta pregunta.
Para desarrollar la comunicación asertiva, o la asertividad:

Si quieres decirle algo a alguien y te da mucho miedo o te genera anseidad, puedes escribir lo que vas a decir primero y decírselo a tu espejo o a algún amigo.

Esto ayudará a que tu cerebro se prepare para que ocurra algo que en teoría ya ocurrió y se bajarán los niveles de ansiedad.
Antes de expresar tus emociones, valida los sentimientos de los demás.

A veces no entendemos los sentimientos de los demás, pero detrás de cada rabia, tristeza o traición hay una historia de dolor.
Hazte preguntas difíciles a ti mismo, o a tu pareja o a tu mejor amigo, o alguien con quien tengas confianza. Preguntas acerca de qué es odiar para ti, cuándo has odiado, qué es amar, cuándo haz amado.

Esto activa ciertas redes neurales en tu cerebro que permiten conectar lo emocional con lo verbal y te será más fácil tener conversaciones de este tipo y expresarte de mejor manera.
¿Qué son los grupos de intervención Psicosocial y como estos pueden ayudar a mejorar las emociones?

Es un grupo de personas en donde se realizan prácticas o estrategias psicológicas que buscan incidir en las condiciones, dinámicas de interacción, pensamientos e ideales.

Su finalidad es transformar, mejorar y aportar a las distintas realidades.

No se trata de darle a algo a alguien que lo necesita, se trata de construir juntos una realidad que tenga en cuenta varios contextos y varios pensamientos, para potencializar habilidades de una comunidad.

No podría decir que las emociones se mejoran o empeoran.

Las emociones se aprenden a aceptar y a validar y en muchos grupos de intervención psicosocial se busca precisamente esto.

Que cada quien pueda sentir y pueda reconocer sus sentires, para que, a partir de esto y de su historia personal, pueda tomar decisiones más conscientes con respecto a su vida.

Estos grupos permiten la integración de distintas formas de ver el mundo, permiten el trabajar juntos por un bien en común, permiten ser individuo y ser grupo, en conjunto.

Porque el ser parte de una comunidad no significa que nos olvidemos de nuestra idiosincrasia y el ser un individuo, que consta de sus propios sistemas que no comparte con nadie más, no significa que no seamos parte de un todo, de varios sistemas entrelazados.

¿Cuéntame tu infancia, adolescencia y juventud y tu experiencia actualmente como modelo?

Empecé a modelar cuando estaba en noveno de bachillerato, tenía 15 años y entré a Top Class, una escuela de glamour porque mi mamá consideraba que no caminaba bien y que me encorvaba demasiado por ser mucho más alta que mis amigas.

Ahí entré en un desfile a regañadientas y conocí el mundo del modelaje.

Me salí de Top Class y entré a la agencia El Molino, de la cual me siento muy feliz de pertenecer.

A pesar de no tener el tiempo suficiente para dedicarle al modelaje, me siento muy agradecida con Lucho y con Alejo por todo lo que han hecho por mí.

En el colegio le dedicaba más tiempo al modelaje porque no me gustaba estudiar, sin embargo, cuando entré a la universidad me enamoré de mis dos carreras, sobre todo de la psicología y dejé el modelaje bastante atrás.

Debido a que soy una estudiante muy aplicada y, además, siempre he tenido trabajos en la universidad, ya sea como tutora, o como monitora de alguna asignatura, o algún comité de coordinación.

¿Algo más que deseas agregar?

Creo que ya dije mucho jaja, perdón por extenderme tanto.

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