Autores: Licenciado Michael Rojas Vargas, quien es Psicólogo Cod. 9441 y Máster Psicóloga Paula Picado Granados, Cod.2980, quienes forman parte de la Comisión de Adicciones del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica / Foto-Medios
En primer lugar, es importante señalar que términos como “adicto”, “indigente”, “drogadicto” -entre otros- nos remontan a paradigmas que refuerzan estigmas sociales de exclusión en torno a personas que presentan problemáticas asociadas a comportamientos adictivos.
Además, el término “adicto” no incluye una visión de género –también se presenta el consumo en mujeres-.

Lo correcto en términos no peyorativos es referirse a personas que presentan problemáticas asociadas a comportamientos adictivos.
Según el Manual de Clasificación internacional de enfermedades, edición 11, se definen los trastornos debido al consumo de sustancias o a comportamientos adictivos cómo los trastornos mentales y del comportamiento que se desarrollan a raíz del consumo de sustancias predominantemente psicoactivas -que incluye los medicamentos-, o comportamientos específicos y repetitivos en los que se observa una búsqueda de recompensa y refuerzo.
Se específica además que los trastornos debidos a comportamientos adictivos son síndromes reconocibles y clínicamente significativos, asociados con malestar o interferencia con las funciones personales que se desarrollan como resultado de comportamientos repetitivos en búsqueda de alguna recompensa que no implican el uso de sustancias que producen dependencia.
TRASTORNOS ADICTIVOS
Los trastornos debidos a comportamientos adictivos incluyen el trastorno por juego de apuestas y el trastorno por uso de videojuegos, lo que puede implicar comportamientos tanto en línea como fuera de un entorno virtual.
Según este manual, la obesidad está catalogada en el apartado de enfermedades endocrinas, nutricionales o metabólicas, en donde se específica que los trastornos nutricionales en todas sus formas son el resultado de desequilibrios (exceso o deficiencia) de energía o macro y micronutrientes específicos.
Se producen cuando la ingesta de macronutrientes y micronutrientes esenciales no se cumple o excede las demandas metabólicas de los nutrientes.

Las demandas metabólicas varían con la edad y otras condiciones fisiológicas, también se ven afectadas por las circunstancias ambientales, entre ellas la falta de higiene y saneamiento, que conducen a diarreas y otras infecciones.
En relación al tema de obesidad, un estudio realizado por por Ilona A. Dekkers , Philip R. Jansen , Hildo J. Lamb (2019), analizó la relación entre la obesidad, volumen cerebral y microestructura de la materia blanca, determinaron que la pandemia mundial de obesidad ha provocado una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, así como un aumento de enfermedades cerebrales, presentando un deterioro cognitivo acelerado y la aparición de demencia.
Refieren que el síndrome metabólico se ha propuesto como el componente común con la obesidad y las enfermedades antes mencionadas, porque conduce a una inflamación sistémica de bajo grado que afecta a varios órganos, incluidos el hígado, el páncreas, los tejidos adiposos y el cerebro a través de vías intermedias complejas.







