En lo profundo del territorio Tayní, en el Valle de la Estrella, un grupo de 33 personas indígenas cabécar ha encontrado en el cacao una oportunidad para transformar su realidad. A través de un proyecto de extensión universitaria impulsado por el Tecnológico de Costa Rica (TEC) y financiado con 54 millones de colones por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la comunidad ha dado un paso significativo hacia el desarrollo sostenible y la mejora de sus condiciones socioeconómicas.
Laura Morales López, una mujer cabécar de 35 años, ha vivido toda su vida en Alto Jabuy, dedicada a la agricultura de subsistencia. “Sembramos plátano, maíz, yuca, arroz y frijoles para comer, pero solo podemos vender cacao y plátano a precios muy bajos”, relata Morales, evidenciando la falta de oportunidades que enfrentan muchas familias indígenas en la zona.
Lo que antes era un cultivo con bajo valor comercial, hoy se ha convertido en la base de un emprendimiento con futuro. Con la construcción de una planta de procesamiento de cacao, la comunidad ahora puede producir con normas de inocuidad y en condiciones adecuadas para la comercialización. Además, han recibido capacitación en buenas prácticas de fabricación, lo que les permitirá acceder a mejores mercados y precios justos.
Según el Dr. Carlos Robles Rojas, extensionista de la Escuela de Ingeniería en Agronegocios del TEC y líder del proyecto, Tayní concentra unas 328 hectáreas de cacao, lo que la convierte en una de las principales productoras dentro de territorios indígenas. “Este proyecto no solo busca mejorar las condiciones socioeconómicas de la comunidad, sino también preservar su riqueza cultural y natural”, destacó.







