Alberto Cabezas/Foto-Medios
Según la OMS “El suicidio es un problema complejo y, consiguientemente, las actividades de prevención exigen la coordinación y colaboración de múltiples sectores de la sociedad, incluidos los de salud, educación, trabajo, agricultura, comercio, justicia, derecho, defensa, política y medios de comunicación. Esas actividades deben ser amplias e integradas, dado que ningún enfoque individual por separado puede tener efecto en una cuestión tan compleja como el suicidio.» 
Para los miembros de la Comisión para el Abordaje del Comportamiento Suicidad del Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica “en este momento, con la coyuntura actual de la pandemia, la salud mental de las personas está siendo puesta a prueba.
Las restricciones dificultan el contacto social, así como el acceso a servicios recreativos, deportivos, culturales, religiosos y de salud.
Todos los anteriores, recursos importantes para la promoción de la salud mental.
A esto se une el peso del confinamiento, que genera una presión adicional sobre las relaciones con las personas con las cuales se convive.
También se unen a la dinámica el desempleo y la consecuente crisis económica que difiere en niveles de gravedad, pero que en algunos casos ha llegado a significar la pérdida de un patrimonio de años e inclusive el hambre.
Todas estas situaciones, en una persona que gozaba de salud mental antes de la pandemia, ya representan un reto.
En el caso de personas que ya venían conviviendo con algún trastorno mental, pues el potencial para una descompensación, aumenta.
La salud mental, entonces, debe ser un tema prioritario para todos en este momento”.
Existen múltiples recursos y técnicas para colaborar en la disminución del estrés, desde diferentes dimensiones.
Algunas a mencionar son: la alimentación saludable, el ejercicio constante, suficientes horas de sueño, ejercicios de visualización y/o respiración, la meditación u otras prácticas de índole espiritual, conectar afectivamente con otras personas, practicar actividades recreativas, reservar espacios para prácticas de auto-cuidado, poner límite a las actividades laborales de manera que no interfieran en la vida familiar y/o social, adquirir herramientas emocionales necesarias para mejor gestionar las adversidades de la vida, etc.
El Colegio de Profesionales en Psicología de Costa Rica lanzó una campaña nacional llamada Aquí Estoy, en conjunto con actores sociales como el MEP y Colypro.
Iniciaron con la creación de algunos cortos que brindan recomendaciones específicas para tres sectores en mayor riesgo de suicidio: hombres adultos, adolescentes y miembros de la comunidad LGTBQ.
El plan de esta entidad es que el material de esta campaña se vaya ampliando con el tiempo.
La campaña también tiene una línea telefónica en la cual se le contacta a los sujetos en riesgo, con Psicólogos voluntarios, que laboran a lo largo y ancho del país, para que puedan recibir terapia.
La línea actualmente busca conseguir patrocinadores para poder ampliar su cobertura, pues se ha constituido en un importante recurso a nivel nacional.
Reciben solicitudes de distintas organizaciones a nivel nacional, en temáticas relacionadas con el tema del suicidio.
La Junta Directiva del CPPCR analiza las solicitudes y en caso de determinar que existe posibilidad de colaborar, las dirige a su Comisión para el Abordaje de la Conducta Suicida, en la cual, un panel de expertos idea las estrategias para atender las necesidades presentadas.
Desde el 2019, el CPPCR inició colaboraciones específicas con la Asociación Mi Nueva Aurora, creando iniciativas específicas para incursionar en el área de la posvención del suicidio.
Esto se refiere al apoyo de las personas que quedan profundamente afectadas tras un suicidio consumado.







