CCSS prepara política para fortalecer telesalud

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La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) avanza en la formulación de una Política Institucional de Telesalud que pretende fortalecer el uso de herramientas tecnológicas para acercar los servicios de salud a la población y mejorar el acceso, la oportunidad y la continuidad de la atención.

El proceso se encuentra en una etapa de construcción y recientemente tuvo como uno de sus puntos de partida un taller participativo realizado en el Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISSS), con la participación de cerca de 45 funcionarios provenientes de diferentes áreas de la institución, incluidos hospitales, áreas de salud, redes integradas de prestación de servicios y dependencias del nivel central.

La iniciativa es coordinada por la Subárea Gestión de Telesalud de la CCSS y contempla un diagnóstico de la situación actual, con el propósito de identificar necesidades, brechas, oportunidades , prioridades para establecer un marco institucional que permita ordenar y fortalecer las diferentes modalidades de atención a distancia.

La telesalud no constituye una experiencia completamente nueva para la Caja. La institución ya ha desarrollado modalidades de atención no presencial y telemedicina en distintos servicios. La Memoria Institucional 2024, por ejemplo, registra acciones relacionadas con el fortalecimiento de estrategias de telesalud y la implementación de telemedicina en determinados servicios.

Además, la Auditoría Interna de la CCSS documentó que la institución había establecido como objetivo fortalecer el uso de la telemedicina para facilitar el acceso a los servicios de salud y dar continuidad al cuidado de las personas usuarias. Para 2023 se registraron 463.922 atenciones mediante teleconsulta y se planteó un crecimiento anual del 10% dentro del indicador institucional correspondiente.

La discusión adquiere especial importancia para las personas que viven en zonas alejadas, tienen dificultades de movilidad o enfrentan barreras para desplazarse hasta determinados establecimientos de salud. Documentos institucionales de la CCSS han señalado que la telesalud puede facilitar la atención de personas fuera del Área Metropolitana y también de personas con discapacidad.

Sin embargo, el crecimiento de la atención digital también plantea un desafío: la tecnología debe ser accesible para todas las personas.

Una política de telesalud no debería limitarse a establecer plataformas, equipos y mecanismos de conexión. También debe considerar las diferentes necesidades de quienes utilizarán esos servicios. Para las personas con discapacidad, esto implica analizar desde el diseño de las herramientas digitales hasta los mecanismos de comunicación, los ajustes razonables y las condiciones necesarias para participar efectivamente en una consulta.

En el caso de las personas sordas, por ejemplo, la accesibilidad puede requerir mecanismos adecuados de comunicación y disponibilidad de interpretación en LESCO cuando corresponda. Para personas con discapacidad visual, las plataformas deben ser compatibles con tecnologías de apoyo. Para personas con discapacidad física, la atención a distancia puede reducir algunos desplazamientos, pero no elimina necesariamente todas las barreras tecnológicas.

También existen retos para las personas con discapacidad intelectual o con dificultades para comprender instrucciones complejas. En estos casos, la comunicación clara, la información comprensible y la posibilidad de contar con los apoyos necesarios pueden resultar determinantes para que una modalidad digital realmente facilite el acceso a la salud.

La propia planificación institucional de largo plazo de la CCSS plantea una transformación digital orientada hacia servicios de salud digitales, accesibles, amigables y humanizados. Además, reconoce que la telesalud puede contribuir a mejorar el acceso y la calidad de los servicios.

Por eso, la formulación de la nueva política abre una discusión que va más allá de la tecnología. El desafío será determinar cómo la digitalización puede convertirse en una herramienta para reducir desigualdades y no en una nueva fuente de exclusión.

La telesalud puede evitar desplazamientos innecesarios, acercar especialistas a comunidades alejadas y facilitar determinados seguimientos médicos. Pero no todas las consultas pueden realizarse a distancia ni todas las personas tienen las mismas posibilidades de utilizar herramientas digitales.

La propia Auditoría Interna ha señalado dificultades relacionadas con cobertura telefónica, cambios en los números de contacto, comunicación con personas adultas mayores y casos que requieren valoración presencial. También ha planteado la necesidad de definir institucionalmente qué pacientes pueden recibir atención no presencial y bajo cuáles condiciones.

El proceso que desarrolla actualmente la CCSS tendrá, por tanto, que responder a una pregunta central: ¿cómo lograr que la transformación digital mejore el acceso a la salud sin sustituir las garantías de accesibilidad, calidad y atención personalizada?

La respuesta tendrá implicaciones para millones de personas usuarias del sistema público de salud. La nueva política puede convertirse en un instrumento para ordenar una práctica que ya existe en la institución, establecer reglas comunes y ampliar las posibilidades de atención.

Pero su verdadero alcance dependerá de que la innovación tecnológica vaya acompañada de accesibilidad, derechos humanos, protección de datos, calidad de atención y participación de las personas usuarias.

La telesalud puede acercar la Caja a quienes tienen dificultades para llegar físicamente a sus servicios. El reto ahora consiste en garantizar que esa cercanía también sea accesible.

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