Canadá no descarta involucrarse en la guerra contra Irán si la crisis en Oriente Medio se intensifica
La escalada del conflicto en Oriente Medio mantiene en alerta a las potencias globales. Este jueves, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que su país no puede «descartar categóricamente» una posible participación en la guerra contra Irán si la situación se agrava, aunque insistió en la importancia de la desescalada y la coordinación con aliados internacionales.
Carney hizo estas declaraciones durante una rueda de prensa conjunta en Australia con el primer ministro australiano, Anthony Albanese, en el marco de la visita oficial del líder canadiense al país oceánico. Ante la pregunta sobre un posible involucramiento de Canadá en el conflicto, Carney señaló: «Nunca se puede descartar categóricamente la participación. Estaremos junto a nuestros aliados cuando tenga sentido hacerlo».
Por su parte, Albanese subrayó la preocupación de la comunidad internacional por el aumento de las tensiones en Oriente Medio y reiteró la exigencia de que Irán detenga cualquier intento de desarrollar armas nucleares. El primer ministro australiano expresó su alarma por los ataques a Estados del Golfo no directamente involucrados en la guerra, incluso en áreas civiles y turísticas.
Carney coincidió con su homólogo, calificando al régimen iraní de «opresivo» y enfatizando la necesidad de una desescalada más amplia que involucre a un grupo mayor de países, más allá de los beligerantes directos. Además, resaltó que ese objetivo será difícil de alcanzar mientras Irán continúe desarrollando armas nucleares y exportando terrorismo.
Durante su visita, Carney también pronunció un discurso en el Parlamento de Camberra, en el que instó a fortalecer la cooperación política y comercial entre Canadá y Australia, advirtiendo sobre el riesgo de una «ruptura» del orden internacional. Se trata de la primera intervención de un jefe de Gobierno canadiense en dicho Parlamento en más de veinte años.
La gira de Carney por la región del Indopacífico, que comenzó en India y continuará en Japón, se desarrolla en un contexto de creciente tensión internacional y esfuerzos de varias democracias por consolidar la coordinación estratégica frente a la crisis en Oriente Medio.







