25 Años Dejando Huella”: El Coro Intermezzo celebra su legado con una gala magistral en el Melico Salazar

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La noche del 31 de mayo de 2025 fue inolvidable para quienes llenaron el Teatro Popular Melico Salazar: el Coro Intermezzo celebró su 25.º aniversario con un espectáculo que no solo honró su legado, sino que reafirmó su excelencia y vigencia en el panorama coral costarricense. Bajo la dirección sensible y exigente del maestro David Ramírez Alpízar, y con la participación especial del Dr. Hans Jaskulsky, la gala “25 Años Dejando Huella” fue una experiencia estética de alto nivel.

Una celebración del arte coral en su máxima expresión

Desde el primer acorde, el público fue testigo de un coro que no se limita a cantar: interpreta, comunica y conmueve. El repertorio —variado y bien curado— hizo un recorrido estilístico que incluyó piezas renacentistas a capella, música sacra, arreglos contemporáneos y momentos de jazz vocal, mostrando la versatilidad técnica y expresiva del conjunto. Cada bloque fue abordado con respeto estilístico, afinación impecable y un uso inteligente del espacio escénico.

Dirección artística de alto vuelo

David Ramírez Alpízar condujo al conjunto con la madurez que da la experiencia y la frescura de quien sigue teniendo algo que decir. No hubo exceso de gestualidad ni protagonismo innecesario: su dirección fue precisa, sobria y profundamente musical. Se notó la complicidad entre director y coro, construida a lo largo de años de trabajo conjunto.

La presencia del Dr. Hans Jaskulsky: una cátedra viva

El Dr. Jaskulsky, invitado especial de la noche, no solo aportó prestigio académico internacional al evento, sino que sumó calidez y profundidad interpretativa. Su intervención como director invitado fue breve pero memorable: logró imprimir un sello propio a la pieza que dirigió, demostrando por qué es una figura referencial en el ámbito coral europeo.

Una puesta en escena sobria, elegante y efectiva

El espectáculo apostó por una puesta en escena centrada en lo esencial: la música. Con iluminación cuidadosamente modulada y una disposición coral dinámica pero sin distracciones, el protagonismo lo tuvo siempre el sonido. A diferencia de otras propuestas contemporáneas que recargan el aspecto visual, Intermezzo optó por una estética sobria, que permitió al público concentrarse en la riqueza tímbrica, los matices y el fraseo colectivo.

Un cierre emotivo y poderoso

El final del concierto fue un momento de comunión: el público ovacionó de pie, algunos con lágrimas en los ojos, mientras los más de 100 integrantes —actuales y antiguos— cantaban juntos. No fue solo una celebración del pasado, sino una declaración de futuro. El Coro Intermezzo no se limita a mirar atrás; canta hacia adelante.

Conclusión:

“25 Años Dejando Huella” no fue solo un concierto conmemorativo: fue una obra de arte coral total, una afirmación del poder de la música para construir comunidad, identidad y belleza. El Coro Intermezzo demostró que su historia no solo merece ser celebrada, sino continuada con valentía, sensibilidad y excelencia.

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