Una reciente Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) en Costa Rica ha arrojado cifras preocupantes sobre la situación de pobreza entre las mujeres inmigrantes nicaragüenses. Los datos revelan que un alarmante 37.4% de estas mujeres se encontraban en condición de pobreza en el país en 2022, en comparación con el promedio nacional de pobreza del 25%.
Este sombrío panorama ha sido objeto de un análisis minucioso por parte de profesionales de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y de la Universidad de Costa Rica (UCR). Este análisis destaca que la pobreza, medida por insuficiencia de ingresos, afecta de manera desproporcionada a las personas extranjeras en Costa Rica, siendo las mujeres nicaragüenses las más vulnerables.
Aunque se ha observado una ligera mejora en los últimos tres años, con un descenso del 51.2% al 37.4% en la tasa de pobreza entre las mujeres nicaragüenses, sigue siendo una situación alarmante. Esta problemática plantea la necesidad de comprender los factores que contribuyen a esta realidad.
El análisis argumenta que varios factores explican esta situación, siendo dos de los más destacados la informalidad laboral y el acceso limitado a servicios de cuidado infantil. Las mujeres migrantes nicaragüenses a menudo trabajan en empleos informales debido a su condición migratoria, lo que significa que carecen de contratos de trabajo, seguridad social, prestaciones laborales y protección social. Esta falta de estabilidad laboral se traduce en ingresos limitados y una mayor vulnerabilidad a la pobreza.
Además, estas mujeres enfrentan dificultades significativas en el cuidado de sus hijos debido al acceso limitado a servicios de cuidado infantil, como los Centros de Educación y Nutrición y Centros Infantiles de Atención (CEN CINAI), los Centros de Cuidado y Desarrollo Infantil (Cecudi). A pesar de que muchas de ellas trabajan en labores remuneradas de cuidado de niños en otros hogares, tienen dificultades para asegurar el cuidado de sus propios hijos.
El informe señala que esta dificultad, combinada con la alta informalidad en sus empleos, resulta en ingresos insuficientes, lo que las hace más propensas a caer en la pobreza.
Una paradoja que resalta en este estudio es que muchas mujeres inmigrantes trabajan en el cuidado remunerado de niños de otras familias, pero encuentran dificultades para asegurar el cuidado de sus propios hijos. Esta situación pone de aliviar la necesidad de políticas que aborden esta brecha en el acceso a servicios de cuidado infantil y promueven la igualdad de oportunidades para estas mujeres inmigrantes.
El análisis también muestra que las mujeres nicaragüenses utilizan poco los centros de cuidado infantil, lo que refleja la necesidad de políticas que promuevan un mayor acceso y conciencia sobre estos servicios.
En resumen, los datos revelados por la Encuesta Nacional de Hogares en Costa Rica ponen de manifiesto la difícil situación de pobreza que enfrentan las mujeres inmigrantes nicaragüenses. Esta realidad está influenciada por la informalidad laboral y la falta de acceso a servicios de cuidado infantil adecuados. Abordar estas cuestiones es esencial para brindar oportunidades equitativas, mejorar la calidad de vida de estas mujeres y sus familias.







