En la exuberante provincia de Cartago, se encuentra un verdadero tesoro natural: el Refugio de Vida Silvestre La Marta.
José Zúñiga Salas, es funcionario de la Estación de Investigaciones La Marta, este santuario de vida silvestre que es un destino que ofrece a los visitantes una experiencia única y enriquecedora en medio de la naturaleza.
El Refugio de Vida Silvestre La Marta, creado en 1991, se extiende majestuosamente sobre mil quinientas veinte hectáreas, con unos 20 kilómetros de senderos disponibles para el público. Sin embargo, La Marta no es simplemente un conjunto de senderos, sino que posee múltiples atractivos que lo hacen destacar entre las joyas naturales de Costa Rica.
Salas destaca que La Marta tiene un valor agregado que va más allá de su belleza paisajística. En sus tierras, se encuentran vestigios históricos que datan de hace 130 años, cuando este lugar era un antiguo pueblo y formaba parte del centro de población de Pejibaye. Los visitantes tienen la oportunidad de sumergirse en la historia y cultura de la región, lo que agrega un componente adicional a la experiencia de explorar este santuario.
El refugio ofrece a los excursionistas un 40% de bosque secundario y un 70% de bosque primario, lo que permite observar la riqueza de la biodiversidad local. Además, los visitantes pueden deleitarse con la presencia de ríos de aguas limpias y cristalinas, así como cascadas y cataratas que añaden una nota de magia a la aventura.
Uno de los lugares más destacados es el «Paso de las Golondrinas», un cañón pintoresco que atraviesa el río cinco veces y presenta cavernas que evocan el misterio y la majestuosidad de la naturaleza.
El funcionario también enfatiza en que La Marta es un lugar que requiere tiempo para explorarlo adecuadamente. Con tantos atractivos para descubrir, una visita de unas pocas horas no sería suficiente para apreciar plenamente la magnitud y la belleza del lugar. Para atender a los visitantes que desean sumergirse más profundamente en esta experiencia, el refugio ofrece dos opciones de hospedaje. Uno de ellos es un albergue con todas las comodidades modernas ubicadas en la entrada del parque, mientras que la otra opción es el camping, una alternativa más rústica que permite a los aventureros desconectarse de la tecnología y disfrutar de la verdadera inmersión en el bosque.
Entre las actividades adicionales que se ofrecen en La Marta, está la posibilidad de recibir charlas sobre el rico patrimonio histórico del lugar. José menciona que es una experiencia muy interesante conocer los hechos que se desarrollaron aquí hace más de un siglo. Incluso, se hace mención a un libro llamado «Gente y Gentecillas» de Carlos Luis Fallas, una novela basada en hechos reales sobre Pejibaye, donde se hace referencia a La Marta en varias ocasiones.
Además del senderismo, que es una actividad popular entre los visitantes, el refugio también ofrece espacios para que personas con restricciones de salud puedan disfrutar de la naturaleza. Desde relajarse en las áreas de parrillas hasta sumergirse en las pozas cercanas al área de estacionamiento, La Marta se convierte en un lugar inclusivo que se adapta a las preferencias y capacidades de todos sus visitantes.
El Refugio de Vida Silvestre La Marta es, sin lugar a dudas, un lugar emblemático en Costa Rica, no solo por su impresionante valor ecológico sino también por su historia, cultura y magia intrínseca. Para todos aquellos que buscan una escapada inolvidable en medio de la naturaleza, este santuario ofrece una experiencia enriquecedora que cautivará los sentidos y dejará recuerdos imborrables en el corazón de los aventureros que se atrevan a descubrirlo.







