Servicio Secreto estadounidense agrede brutalmente a solitaria manifestante desarmada

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Mientras en la Novena Cumbre de las Américas se condenaba la represión en otras naciones, el Servicio Secreto del país anfitrión daba una muestra de que la democracia modelo también incurre en esa deleznable práctica propia de dictaduras -como las que no fueron invitadas a la reunión-.

Un video difundido, el 9 de junio, en la red social Twitter, muestra la brutal agresión policial contra una solitaria manifestante quien se aproximó a la veloz caravana del presidente estadounidense, Joe Biden, formulado, mediante el uso de un megáfono, algún mensaje -que en la grabación resulta ininteligible-.

La mujer fue ferozmente atacada por un individuo señalado como integrante del Servicio Secreto -la fuerza policial encargada de la seguridad de quien sea el presidente de Estados Unidos-.

Compartido por Hailey Winslow, reportera de la estación de televisión Fox 11, de la occidental ciudad estadounidense de Los Ángeles -sede de la cumbre-, el video se viralizó: 26,700 visitas, 7,795 retuíts, 5,582 tuits citados -hasta fue reproducido por un medio de comunicación en India-.

Transcurridos unos segundos desde que la manifestante comenzó a dar su discurso frente a los vehículos que pasaban -como habitualmente- a alta velocidad, cuando la caravana de negros automóviles de gran tamaño se había alejado, el atacante empujó, sorpresivamente, por la espalda, a la víctima, agarrándola fuertemente, y echándola al pavimento.

Sujetándola fuertemente -no obstante los intentos de la mujer por soltarse-, el agresor la golpeó en el rostro, la volteó de cara sobre la calle, se ubicó sobre ella, tratando de inmovilizarla.

Mientras la agredida gritaba que la soltase, y se quejaba, a gritos, por el dolor que estaba sintiendo, el agresor ordenó a un agente de la policía local, que la esposara.

Fue tal la brutalidad de la represión, que el victimario no advirtió en el momento en que su arma de reglamento cayó al suelo -y fue recuperada por otro agente de la policía angelina-.

Varios agentes policiales hicieron formación, alrededor del atacante y de la víctima, para que nadie interrumpiera la brutalidad, haciendo, con las manos, gestos para que los curiosos mantuviesen la distancia.

Al actuar de esa tan cobarde cuanto dictatorial manera, el Servicio Secreto violó la Constitución de Estados Unidos -específicamente la Primera Enmienda (First Amendment)-.

Vigente desde 1779, esta fundamental disposición -introducida al texto, quince años después de la independencia nacional (1776)- establece, entre otras garantías democráticas, que “el Congreso no hará ninguna ley (…) que restrinja la libertad de expresión o de prensa (‘Congress shall make no law (…) abridging the freedom of speech, or of the press’)”.

Curiosamente, la sigla del Servicio Secreto de Estados Unidos (United States Secret Service, USSS) -más conocido como Servicio Secreto (Secret Service) resulta coincidente, en parte, con la que identificó, en el tiempo del brutal régimen alemán hitleriano (1934-1945), a la represora fuerza genocida que se denominó Schutzstaffel (Escuadrones de Protección).

Este acto de represión policial ocurrió cerca del lugar sede de la cumbre cuyo tema central fue definido como “Construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”.

Además, se desarrolló en el contexto de un gobierno cuya política exterior se basa, entre otros principios esenciales, en la defensa de los derechos humanos.

Esto, según lo reiteradamente expresado por Biden y por Antony Blinken, su secretario de Estado.

Y, más recientemente, al tenor de lo proclamado por el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, en un mensaje de 5:20 minutos difundido vía Twitter, la jornada de la agresión, en el que habló -refriéndose a las dictaduras cubana, nicaragüense, y venezolana- del apoyo estadounidense a quienes luchan por libertad.

Según Nichols, “mientras una persona languidece injustamente en la cárcel, simplemente por atreverse a hablar en nombre de un futuro más libre y próspero, Estados Unidos la defenderá”.

Y agregó: “Estados Unidos envía nuestra solidaridad a cada cubano, nicaragüense, y venezolano, y les decimos que tengan ánimo. La fuerza de la libertad reside en sus corazones. Por sus esfuerzos, renacerán unas patrias libres”.

Por definición en su himno nacional, Estados Unidos es “la tierra de los libres, y el hogar de los valientes”.

Tal parece que, a esa manifestante, el hecho de ser valiente, le significó no ser libre.

Para hablar de principios, se aconseja no tener techo de vidrio.

Para hablar de principios, se aconseja tener autoridad moral.

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