Alberto Cabezas/Foto-Medios
“Con el presente rechazo de propuesta, pretenden enmendar la carga y se corrija el histórico crecimiento del gasto público” expreso Kenneth Barboza, Consultor Asociado PM4R at Consultor PM4R – PMO, Docente de la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica.
Con conversó el Periódico Informativo JBS.
Entrevista
¿Por qué crees que el presidente no tiene la culpa y en qué se equivoca las demás personas en relación a la crisis económica en Costa Rica?
Esta primera consulta su planteamiento es muy relevante, y de importancia para ubicarnos en el contexto del tiempo.
Por lo que la separaría en tres tópicos, un primero, definir la arista de la crisis económica que vamos a conversar; el segundo, de quien es la culpa.
Y, por último, en que se da la equivocación. La arista o cara de la crisis que nos atañe es la presupuestaria, ese desbalance entre ingreso y gasto público.
Ya es conocido que el problema viene de administraciones atrás, siendo un tema bastante conversado más no exime de responsabilidad, pero responsabilidad por corregir o mitigar. Éste es uno de los más grandes impulsores de la crisis financiera que en efecto domino encadena con los múltiples sectores.
¡Para no decir que todos! Este gasto público, el peso es el aumento del recurso humado contratado en las distintas dependencias, que sumadas, año a año es mayor.
Puede ser que aún no se vislumbra el cambio y que estén realizando esfuerzos por reducirlo o mitigarlo.
Algunos movimientos sectoriales han visto fácil tirar el problema hacia las pensiones de lujo y otros pluses, que ciertamente esos beneficios también suman, pero precisamente para que no se toque el problema coyuntural.
Veamos que el reclutamiento de más funcionarios obliga el aparato financiero a subvencionar reglones presupuestarios como cargas sociales, vacaciones, equipamiento, capacitaciones, mejoras es espacio físico, vehículos entre otros, esto multiplicado por los años se servicios que se mantenga en la Administración.
Aclaro, no es realizar movilidad o despido, es simplemente recalificación de la estructura administrativa para dar eficiencia y eficacia.
Pero volvamos al tema. Es de conocimiento de todos y en el Gobierno también, que evitar entrar de lleno a ese problema implica soluciones alternativas siendo la vía más expedita la recaudación de fondos vía impuestos. Periodo tras periodo, encontramos lo que los Diputados reconocen como paquetazos de impuestos que se traslada generalmente a los quintiles más bajos de la sociedad civil.
El Poder Ejecutivo, por medio propio o por sus ministerios, plantearon las propuestas económicas con la intensión de solucionar esta crisis y ser sometida a aprobación en la Asamblea Legislativa, previo puje político, mociones, comisiones y demás estrategias que tiene para depurar la propuesta o rechazar de pleno. Recordemos que nos enfocados sólo en esta arista de la crisis financiera. Esta Legislatura, la bancada oficial no cuenta con la representación parlamentaria necesaria para pasar todo de buenas a primeras por lo que las coaliciones y alianzas son importantes. 
En el caso del Plan Fiscal aprobado el año pasado, la bancada dio oposición tuvo a su alcance las estrategias necesarias para depurar la propuesta. Siendo aprobada, necesariamente, porque confiaron que eso solucionaban el problema de ingresos más no el coyuntural del gasto público. Esta nueva propuesta, igualmente presentada a la Asamblea Legislativa para su aprobación, recibió un rechazo casi instantáneo por tratarse más de lo mismo.
Mas por el clamor de la ciudadanía y por los sectores comerciales. Están viviendo el reproche social de una aprobación que debió ser analizado el alcanza y el impacto con más sigilo y no sólo por números fríos.
La equivocación, como dicen los afectados y los economistas estriba en que la carga tributaria la asumieron los quintiles más bajos y cedieron (la Asamblea Legislativa) amnistías o exclusión a grupos que podía, debían y cuentan con que afrontar la carga tributaria.
Algunos grupos se dieron a la tares de darles a entender que esos grupos excluidos por lo general ni siquiera contribuyen con lo que corresponde tributariamente.







