Jóvenes Palestinos e Israelíes Unen Luchas

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Cisjordania, 31 de agosto de 2026. Jóvenes palestinos e israelíes vinculados a organizaciones comunistas y progresistas participaron durante agosto en el 29.º Festival Internacional de la Juventud de Farkha, una iniciativa que combinó trabajo voluntario, actividades culturales, formación política y solidaridad internacional en el territorio ocupado de Cisjordania.

El encuentro se desarrolló en la localidad palestina de Farkha, en la gobernación de Salfit, y reunió a jóvenes provenientes de distintas zonas de Cisjordania, Israel y otros países. Durante una semana, los participantes colaboraron en labores agrícolas, construcción, mantenimiento y recuperación de espacios comunitarios, además de participar en actividades educativas, sociales y políticas.

La participación conjunta de jóvenes palestinos e israelíes adquirió especial relevancia debido al contexto de guerra en Gaza, la ocupación israelí de Cisjordania y la creciente polarización política y social de la región.

Entre las organizaciones participantes estuvieron jóvenes de la Palestinian People’s Party (PPP), la Liga de Jóvenes Comunistas de Israel, conocida como Banki-Shabiba, y activistas vinculados a Hadash, además de otras organizaciones progresistas.

Una relación que comenzó años atrás

La presencia israelí en el festival no surgió de manera espontánea. De acuerdo con Ella Keidar Greenberg, secretaria de la filial de Banki en Tel Aviv, la relación entre jóvenes israelíes y habitantes de Farkha se ha construido mediante visitas periódicas, jornadas de voluntariado y contactos políticos.

Según su relato, algunos activistas israelíes conocieron Farkha en 2023. En 2024 comenzaron a organizar jornadas de trabajo voluntario y, posteriormente, establecieron una relación más permanente con habitantes y organizaciones de la comunidad.

Durante el último año y medio, activistas de Tel Aviv habrían visitado el poblado aproximadamente una vez al mes y organizado jornadas de trabajo con voluntarios israelíes, tanto palestinos como judíos.

Keidar Greenberg describió esta evolución como algo que trascendió el voluntariado para convertirse, según sus palabras, en una «verdadera asociación política», una relación que considera poco habitual en el actual escenario israelí-palestino.

Farkha, agricultura y organización comunitaria

El festival tiene como escenario una comunidad rural con una fuerte tradición agrícola y un proyecto ecológico. Farkha es reconocida como una comunidad ecológica y parte de sus actividades están orientadas hacia la producción agrícola, el compostaje y la reducción del uso de productos químicos.

Una parte importante de las tierras agrícolas de la comunidad se encuentra en el Área C de Cisjordania, zona que, bajo los acuerdos de Oslo, permanece bajo control israelí. Los organizadores vinculan la producción agrícola con la búsqueda de una mayor autonomía alimentaria y con la defensa de las tierras de la comunidad.

Durante el festival, el trabajo práctico ocupó buena parte de las jornadas. Los participantes realizaron labores de agricultura, construcción, limpieza y recuperación de infraestructura comunitaria antes de incorporarse a actividades educativas, culturales y políticas.

Un festival con larga historia

El Festival de Farkha no es un acontecimiento nuevo. La edición de 2026 correspondió a la número 29, aunque sus organizadores explicaron que originalmente debería haber sido la número 31, debido a que el evento no se realizó durante los dos años anteriores en el contexto de la guerra en Gaza.

La iniciativa tiene raíces en la tradición del movimiento comunista, progresista palestino y estuvo inspirada, entre otros antecedentes, en los campamentos de trabajo voluntario impulsados en Nazaret por Tawfiq Ziad, dirigente comunista y antiguo alcalde de esa ciudad.

Con el paso de los años, Farkha se convirtió en un espacio que combina voluntariado, agricultura, educación política, cultura y solidaridad internacional.

Un mensaje contra la división

Para los organizadores, la participación conjunta de jóvenes palestinos e israelíes tiene un significado político que va más allá de las labores voluntarias.

La propuesta defendida por estos sectores sostiene que palestinos e israelíes pueden construir espacios comunes de cooperación , organización, pese a las profundas diferencias políticas y al conflicto que atraviesa la región.

Desde esta perspectiva, los participantes plantearon la necesidad de enfrentar el racismo, el nacionalismo excluyente y el odio, y defendieron como alternativa la cooperación entre los pueblos, la igualdad, la paz y la justicia social.

El planteamiento constituye una posición política de los grupos participantes y no representa necesariamente la postura de la totalidad de las sociedades palestina o israelí.

El contexto de Cisjordania

El festival se realizó en un escenario marcado por las restricciones derivadas de la ocupación, los conflictos por tierras y las tensiones con comunidades de colonos israelíes.La Gobernación de Salfit informó que la edición de 2026 concluyó después de siete días de actividades m destacó la participación de voluntarios, organizaciones locales, representantes institucionales y participantes internacionales. Según las autoridades palestinas de Salfit, durante el desarrollo del festival se registraron dificultades relacionadas con las restricciones de la ocupación y con incidentes vinculados a colonos.

Otros participantes internacionales también describieron un ambiente de preocupación por posibles incursiones militares y ataques de colonos, aunque señalaron que el programa logró desarrollarse prácticamente sin interrupciones importantes. Estas afirmaciones corresponden a testimonios publicados por organizaciones participantes y deben entenderse dentro del contexto político de quienes las emitieron.

Una generación que busca otros caminos

Uno de los elementos destacados por los organizadores fue la presencia de adolescentes palestinos de diferentes localidades de Cisjordania. Para los responsables del festival, el trabajo comunitario constituye también una herramienta de formación y organización juvenil.

La experiencia de 2026 dejó entre los jóvenes participantes la intención de mantener las actividades conjuntas durante los próximos meses y preparar una nueva edición del festival.

En medio de un conflicto caracterizado por décadas de enfrentamientos, desplazamientos, ocupación, violencia y profundas divisiones políticas, Farkha ofreció durante una semana una imagen diferente: jóvenes palestinos e israelíes trabajando en los mismos proyectos, compartiendo espacios educativos y participando en actividades culturales.

Para sus impulsores, esa convivencia representa una apuesta por demostrar que, incluso en uno de los conflictos más prolongados del mundo, existen sectores juveniles dispuestos a buscar espacios de cooperación y organización conjunta.

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