El sindicato francés de futbolistas profesionales (UNFP) lanzó un duro comunicado este domingo 29 de junio contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, acusándolo de “despreciar la salud física y mental de los jugadores” con la organización del Mundial de Clubes que actualmente se disputa en Estados Unidos.
El gremio denunció que este torneo, recientemente ampliado a 32 equipos, se suma a un calendario ya colapsado, ignorando los acuerdos laborales que establecen un mínimo de tres semanas de descanso entre temporadas. La UNFP no escatimó palabras: “Desde lo alto de su torre de marfil, al presidente de la FIFA no le preocupa el destino que el calendario internacional reserva para los principales jugadores del juego. Su Mundial de Clubes demuestra, hasta el punto del absurdo, que es urgente detener este juego de masacre”.
El torneo, que se disputa del 15 de junio al 13 de julio, ha generado controversia desde su anuncio. Se jugará cada cuatro años, intercalado entre competiciones mayores como la Eurocopa, la Copa América y la Copa del Mundo de selecciones. La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) y las Ligas Europeas ya habían denunciado en 2024 esta “imposición unilateral” del calendario ante la Comisión Europea, advirtiendo que “el calendario internacional de partidos se encuentra sobresaturado e insostenible”.
Una sobrecarga con consecuencias
En septiembre de 2024, el mediocampista del Manchester City, Rodri, sufrió una grave lesión tras advertir públicamente que los jugadores estaban “al borde de una huelga” por la excesiva carga de partidos. La UNFP y FIFPRO vienen alertando desde hace años sobre el incremento de lesiones y el desgaste mental entre los futbolistas.
Ahora, con el Mundial de Clubes en plena marcha, el sindicato francés subraya que equipos como el Paris Saint-Germain —campeón de la Champions League— apenas tuvieron dos semanas de descanso tras el final de la temporada. Jugadores como Ousmane Dembélé y Désiré Doué pasaron directamente de representar a Francia a jugar en Estados Unidos, sin un solo día de recuperación efectiva.
“¿Qué dice usted, señor Infantino?”, cuestionó la UNFP en un cierre desafiante, advirtiendo que este ritmo de competición podría incluso afectar el rendimiento de la selección francesa en las eliminatorias para el Mundial 2026, a disputarse en septiembre.
Ecos globales del conflicto
Aunque la denuncia parte de Francia, el malestar es generalizado. La FIFPRO representa a más de 65.000 futbolistas en todo el mundo, y las ligas nacionales en Europa han expresado reiteradas preocupaciones por el impacto que la agenda impuesta por FIFA tiene en el rendimiento, la salud y la integridad de las competencias domésticas.
La controversia plantea interrogantes de fondo sobre el modelo de negocio del fútbol internacional y la gobernanza de la FIFA, una institución que, pese a los escándalos de corrupción del pasado, sigue centralizando decisiones que afectan a miles de profesionales en el planeta.
Para la UNFP, el fútbol profesional está llegando a un punto de quiebre: “Es hora de que la FIFA escuche a quienes sostienen el espectáculo. No puede seguir despreciando la salud de los jugadores por unos cuantos dólares más”.









