Tragedia migrante en San Ramón

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San Ramón, Alajuela. Lo que comenzó como una noche lluviosa en la zona occidental de Costa Rica terminó en tragedia. Una familia nicaragüense que había emigrado hace poco más de un año en busca de un mejor porvenir perdió la vida al quedar sepultada bajo un deslizamiento de tierra en la comunidad de Piedades Sur, en el cantón de San Ramón de Alajuela.

Las víctimas fueron identificadas como Eddy Miranda (43 años), su esposa Karla Romero (36 años) y su hija Edith Miranda Romero (11 años). Los tres fallecieron tras el colapso del terreno provocado por las intensas lluvias que azotaron la región la noche del sábado 4 de octubre.

Según la Cruz Roja Costarricense, la llamada de emergencia ingresó a las 11:30 p.m.. Al llegar las brigadas de rescate, la vivienda se encontraba totalmente cubierta por toneladas de tierra y lodo, lo que dificultó las labores de búsqueda. Horas después, los socorristas lograron recuperar los cuerpos sin vida de los tres miembros de la familia.

Otras personas que se encontraban dentro del inmueble lograron sobrevivir y fueron trasladadas a centros médicos cercanos. Permanecen bajo observación médica y psicológica debido al impacto emocional del suceso.

Una búsqueda de esperanza truncada

Los Miranda Romero eran originarios de Hato Grande, Juigalpa (Nicaragua). Como muchas familias migrantes, habían llegado a Costa Rica huyendo de la pobreza y buscando mejores condiciones de vida. Se instalaron en una zona rural de Piedades Sur, donde trabajaban en actividades agrícolas y de construcción.

Vecinos de la comunidad relataron que eran una familia trabajadora y discreta. “Vinieron con la esperanza de salir adelante y encontraron la muerte”, expresó con tristeza una vecina que participó en los primeros intentos de rescate antes de la llegada de los equipos de emergencia.

La tragedia ha causado consternación tanto en Costa Rica como en Nicaragua, donde familiares y amigos realizan vigilias en memoria de Eddy, Karla y la pequeña Edith. “Se fueron con ilusión y ahora nos dejan un gran vacío”, declaró un pariente desde Juigalpa.

Emergencia por lluvias y vulnerabilidad habitacional

De acuerdo con el Comité Municipal de Emergencias de San Ramón, las lluvias de los últimos días han saturado los suelos, incrementando el riesgo de deslizamientos en comunidades rurales y montañosas.
La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) instó a las familias que habitan zonas de riesgo a mantenerse alertas y a buscar refugio en albergues seguros cuando se emitan avisos preventivos.

Expertos en gestión del riesgo señalan que la vulnerabilidad de las familias migrantes se agrava debido a las condiciones precarias de vivienda en las que muchas de ellas residen.
“Estas familias a menudo se establecen en terrenos inestables, sin acceso a infraestructura segura, por falta de opciones habitacionales accesibles”, explicó un funcionario de la CNE.

Solidaridad binacional y acompañamiento

El Consulado de Nicaragua en Costa Rica confirmó que se mantiene en coordinación con la Cruz Roja Costarricense , con las autoridades locales para facilitar la repatriación de los cuerpos y ofrecer acompañamiento a los sobrevivientes.

Asimismo, organizaciones comunitarias de San Ramón y grupos de migrantes nicaragüenses iniciaron una campaña de recolección de fondos para apoyar los gastos funerarios y brindar ayuda humanitaria a las personas afectadas.

El rostro humano de la migración

La tragedia de la familia Miranda Romero revela el rostro más vulnerable de la migración centroamericana: el de quienes, buscando dignidad y seguridad, enfrentan nuevas formas de riesgo en su intento por rehacer sus vidas.

Costa Rica alberga a más de 400.000 personas nicaragüenses, muchas de ellas en condición de refugio o solicitantes de asilo, según datos de la Dirección General de Migración y Extranjería. Sin embargo, la falta de vivienda digna, acceso a créditos y oportunidades laborales estables continúa siendo un desafío estructural.

“La historia de Eddy, Karla y Edith nos recuerda que detrás de cada cifra migratoria hay seres humanos que sueñan, trabajan y luchan, pero también que sufren los embates de la naturaleza y la exclusión social”, reflexionó una líder comunitaria local.

Una tragedia que une dos pueblos

El deslizamiento de Piedades Sur no solo deja dolor en Costa Rica, sino también en Nicaragua. Las familias de ambos lados de la frontera se han unido en el duelo y en el reconocimiento de la necesidad de mayor cooperación regional en materia de gestión del riesgo y protección de personas migrantes.

En palabras de un voluntario de Cruz Roja: “El lodo puede cubrir una casa, pero no puede sepultar la solidaridad. Hoy, somos testigos de un dolor que no tiene fronteras.”

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