En un incidente que ha suscitado indignación y cuestionamientos sobre la atención médica a la población migrante en Costa Rica, la trágica muerte de Carmelita Julio Peachy, una mujer indígena miskita, ha dejado al descubierto las complejidades y desafíos que enfrentan aquellos que carecen de documentos migratorios y seguro de salud.
Según información obtenida por esta redacción, Carmelita fue ingresada al Hospital de Limón Dr. Tony Facio, en estado precario, incapaz de moverse por sí misma. Se dice que la negativa de atención médica se basó en su condición de migrante indocumentada, sin papeles migratorios ni seguro de salud. Estos incidentes, según señalan, son lamentablemente frecuentes entre la población migrante que carece de los documentos necesarios para integrarse plenamente en la sociedad costarricense.
La respuesta oficial del Hospital Dr. Tony Facio, proporcionada por el doctor Daver Vidal, director médico, sostiene que Carmelita fue atendida en el Servicio de Urgencias el 18 de noviembre y se le brindó la atención necesaria, incluyendo estudios y tratamiento por parte de los médicos tratantes. Sin embargo, según indica dicho médico, el 20 de noviembre, un familiar retiró a Carmelita del hospital sin la debida autorización ni comunicación al personal médico. El comunicado enfatiza que, al retirarse voluntariamente, no se proporcionó recomendación ni seguimiento médico, y desde entonces, el paradero de la paciente es desconocido.
Estas declaraciones han generado controversia, ya que los críticos argumentan que, independientemente de las circunstancias de la salida de Carmelita, el hospital tenía la responsabilidad de garantizar su seguimiento médico, especialmente dado su estado de salud. Además, se cuestiona si la negación de atención inicial se debió a su condición de indocumentada.
Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y grupos indígenas están exigiendo una investigación exhaustiva sobre la muerte de Carmelita Julio Peachy y la presunta negación de atención médica basada en su estatus migratorio. Este incidente pone de manifiesto la urgencia de abordar las brechas en el acceso a la atención médica para la población migrante y destaca la necesidad de políticas que aseguren el tratamiento igualitario para todos, independientemente de su situación migratoria.







