Carlos, que además de ser la voz principal es el compositor de la banda, narra con pasión cómo Rojas Rock ha trascendido los límites del público religioso.
Desde sus inicios, el objetivo de la banda siempre ha sido que todo tipo de personas, sin importar sus creencias, puedan escuchar y sentirse identificados con sus letras.
“No limitamos lo que hacemos, queremos que todos puedan degustar nuevas propuestas”, comenta. Y es que para él, la música, como la comida, está hecha para todos.
Sin embargo, el camino no ha sido fácil. Carlos reconoce que la banda ha tenido que enfrentar censuras y rechazo, incluso dentro de la propia comunidad religiosa.
«En algunas ocasiones, por el contenido de algunas letras o por el discurso en público, hemos sentido algún tipo de censura indirecta», admite.
Pero, fiel a su convicción, se mantiene firme: «El objetivo es claro, como dice en nuestra canción ‘La historia hoy se escribe’: ‘yo no escondo la verdad'». Y es que la verdad, según Carlos, es algo que no debe ocultarse, aunque haya quien prefiera no escucharla.
El rechazo no ha venido solo de fuera. El rock, un género tradicionalmente asociado con la rebeldía, ha sido criticado incluso dentro de algunos sectores cristianos, que lo ven como algo incompatible con la fe.
Para Carlos, esta es una paradoja difícil de aceptar: “A veces cuesta entender que dentro de tus propios entornos se encuentren personas que hablen sobre el amor para todos, pero que sean excluyentes en aspectos propios como la música”.
Pero, a pesar de las críticas, Carlos ha visto cómo el rock cristiano está despertando a nuevas generaciones y ayudando a romper paradigmas.
El Rock Cristiano y la Industria
A lo largo de su carrera, Carlos también ha sido testigo de cómo la industria musical cristiana puede perder de vista sus principios en favor del éxito comercial. “Estamos viviendo tiempos peligrosos donde el dinero, la fama y los intereses de una élite piramidal están escondidos en eventos religiosos”, asegura con firmeza.
Pero, para él, lo más importante es mantenerse fiel a las convicciones. “Dios siempre recompensará lo que hagas en privado y en público para Él, pero no podemos robarnos su fama ni su gloria”, afirma.
A pesar de estas dificultades, Carlos ha encontrado productores y sellos discográficos que comparten su visión y con quienes ha logrado crear música auténtica. “Hasta el día de hoy hemos trabajado con músicos y productores ‘seculares’, porque siempre hemos querido que nuestra música no suene a lo mismo que se escucha en el círculo gospel o cristiano”, explica.
De hecho, una de sus canciones más cristianas fue producida por alguien que ha trabajado con Beyoncé y Ozzy Osbourne, dos artistas que están lejos del ámbito religioso.
“Nuestros seguidores siempre han reaccionado de buena manera cuando contamos esto en los conciertos, y creo que eso genera aún mayor aceptación y arraigo a nuestra música”, comenta con satisfacción.
La Fe y la Fama
Uno de los mayores retos para cualquier artista cristiano es equilibrar la fama con los principios de su fe.
En una sociedad donde lo visual y lo viral dominan, es fácil caer en la tentación de dejarse llevar por la popularidad momentánea. Pero para Carlos, la clave está en el impacto que la música puede tener en la vida de las personas.
“Que te recuerden por lo que pudiste impactar en la vida de las personas y no que te olviden por carecer de profundidad… eso es lo que realmente trasciende”, reflexiona.
Con el EP «La Historia Hoy Se Escribe» , Rojas Rock ha consolidado su lugar en la escena musical cristiana y secular. Las canciones del EP, como «Donde No Existe El Tiempo» , «Úsame» y «Alas en Libertad» , muestran un sonido único que mezcla el rock alternativo con influencias de la música colombiana y el electro beat británico.
Producido por nombres importantes de la industria musical, como Gerson Pinzón y Camilo Silva , este trabajo ha sido elogiado por su frescura y su capacidad de conectarse con públicos de todas las edades y creencias.
Para Carlos, Rojas Rock es más que una banda; es un proyecto destinado a inspirar a una generación que busca romper con los estereotipos y barreras que la sociedad impone. “Queremos que la gente pueda conectarse con el Creador, sin importar de dónde vengan o lo que hayan vivido”, concluye con una sonrisa.
Con su música, Carlos Rojas y su banda están demostrando que el rock no tiene por qué estar en conflicto con la fe, y que el arte, en todas sus formas, puede ser una poderosa herramienta para transmitir mensajes de esperanza, amor y verdad. Y como él mismo lo dice, «la historia hoy se escribe».








