Roger Lancaster: La clase social es fundamental en la política gay

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En las últimas décadas, el avance en los derechos de las personas LGBTQ+ ha sido notable: cerca de una quinta parte de los países han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras que menos de un tercio mantienen leyes que penalizan las leyes gays. Sin embargo, las luchas actuales parecen haber perdido el carácter radical que tenían en los años setenta, ochenta, cuando los movimientos gay se alineaban con causas socialistas y antibelicistas.

En una reciente entrevista con Jacobin, el antropólogo Roger Lancaster, profesor de la Universidad George Mason y autor del libro The Struggle to Be Gay —in Mexico, for Example (Universidad de California, 2024), plantea una crítica a la forma en que la política gay ha evolucionado. Según Lancaster, la discusión sobre la homosexualidad ha ignorado en gran medida la dimensión de la clase social, lo que ha llevado a una desconexión entre las teorías LGBTQ+ y las realidades de la clase trabajadora.

La clase social en la vida gay

El libro de Lancaster ofrece una sociología de la homosexualidad en la clase trabajadora, enfocándose en los mexicanos de piel morena y raíces indígenas. Su investigación revela que los debates en Estados Unidos sobre la vida gay ignoran cómo la clase social determina los espacios a los que pueden acceder las personas LGBTQ+. Esto significa que, mientras ciertos sectores de la comunidad disfrutan de derechos y oportunidades, otros, especialmente los de bajos recursos, continúan marginados.

Lancaster señala que desde el surgimiento de la teoría queer en los años noventa, el concepto de clase ha sido eliminado de la discusión académica y activista. Cita a Michael Warner, quien en su libro Fear of a Queer Planet (1993) descartó expresamente la relevancia de la clase social en los estudios queer. A su vez, crítica que incluso en los trabajos que se proclaman «materialistas», la clase social se menciona superficialmente, sin analizar cómo el capitalismo moldea la experiencia de las personas homosexuales.

¿Existe una política de la vida gay?

Uno de los puntos más provocadores de Lancaster es su afirmación de que no existe una «política de la vida gay» per se. Según él, se ha asumido que la identidad queer tiene implicaciones políticas simplemente por desafiar normas sociales, pero esto no siempre es cierto. Argumenta que, históricamente, ha habido movimientos homosexuales con posturas contradictorias: algunos ligados al socialismo y otros con visiones aristocráticas o incluso conservadoras.

El autor también cuestiona la idea de que los espacios LGBTQ+ sean inherentemente políticos. «Cuando nos reunimos en bares, cafés o clubes nocturnos, no estamos necesariamente organizando una revolución; muchas veces solo buscamos socializar y disfrutar», explica Lancaster. Aunque reconoce que estos espacios pueden convertirse en trampolines para la acción política, insiste en que la política no es su condición predeterminada.

Las contradicciones de la lucha LGBTQ+

Lancaster señala que en los últimos veinte años ha habido una tendencia a definir qué sectores de la comunidad LGBTQ+ son «políticamente correctos» y cuáles no. En los años ochenta, activistas comenzaron a utilizar el término «queer» para diferenciar a quienes consideraban inasimilables dentro del sistema, en contraste con aquellos que buscaban integrarse. Con el tiempo, «queer» perdió su connotación radical y se inició una nueva búsqueda del «sujeto transgresor ejemplar».

Para el antropólogo, la lucha LGBTQ+ ha sido capturada por una narrativa individualista y despolitizada, desconectada de las luchas colectivas de la clase trabajadora. Si bien hay avances en derechos como el matrimonio igualitario, la desigualdad económica sigue determinando quién puede beneficiarse de esos logros.

Conclusión

El análisis de Roger Lancaster invita a reflexionar sobre el futuro de la política LGBTQ+. Su crítica es un llamado a recuperar la dimensión de clase en la lucha por los derechos de las personas homosexuales y a repensar el verdadero significado de la liberación sexual. Mientras algunos celebran la inclusión dentro del sistema, otros siguen excluidos por la pobreza y la marginalización. La pregunta que queda en el aire es: ¿puede existir una verdadera liberación sin justicia económica?

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