La noción de comunidad ha sido históricamente moldeada por el pensamiento colonial, que tiende a imponer una única forma de concebirla, mayormente desde una perspectiva antropocéntrica.
Este enfoque, que considera a la comunidad como un simple agregado de individuos y grupos socioculturales, ignora la riqueza y profundidad del pensamiento de comunidades indígenas, cuya memoria ancestral ofrece una concepción de comunidad más inclusiva y compleja.
En este contexto, un grupo de académicos liderado por Ana Patricia Vásquez Hernández, Carmen Rosa García Ruíz y Antoni Santisteban Fernández se propone examinar y reconfigurar la idea de comunidad desde la perspectiva de los pueblos indígenas Bribri y Cabécar en Talamanca, Costa Rica.
Este esfuerzo se encuentra enmarcado en una investigación doctoral que busca generar buenas prácticas de investigación y extensión en el ámbito de las ciencias sociales.
El proyecto se basa en un diseño metodológico que aplica el paradigma socio-crítico y un enfoque cualitativo y etnográfico. Se realizaron grupos focales con facilitadores del conocimiento cultural de las comunidades Bribri y Cabécar, donde la pregunta guía fue: “¿Quiénes integran la comunidad desde el pensamiento de estos pueblos?”.
Los resultados preliminares revelan una concepción de comunidad que trasciende la simple agrupación de personas y elementos compartidos. Desde la perspectiva Bribri, la comunidad incluye no solo a los individuos y sus interacciones, sino que abarca dimensiones espirituales y físicas, integrando aspectos como la herencia matrilineal, el respeto a la naturaleza y el reconocimiento de los ancestros.
Esta visión amplia sugiere que la comunidad está compuesta por seres humanos en relación con todos los elementos naturales y espirituales que los rodean.
La investigación subraya que la concepción de comunidad en estas culturas indígenas es más rica y diversa de lo que plantean las visiones dominantes, que tienden a ver al ser humano como el centro de todo. La integración de lo físico y lo espiritual que caracteriza a la concepción indígena nos invita a cuestionar y descolonizar la forma en que se aborda la investigación y extensión en estos contextos, planteando interrogantes cruciales: ¿Puede existir una amalgama entre la concepción de comunidad de los pueblos Bribri y Cabécar y las visiones modernas de las instituciones? ¿Cómo pueden las universidades y otros organismos del estado trabajar con estas comunidades en sus propios términos? ¿Qué significa descolonizar el ser, el saber y el poder en estos proyectos?
Las implicaciones de estos hallazgos no son solo teóricas; se presentan como un desafío a la práctica educativa en la enseñanza de la investigación y la extensión. Abordar estos temas en la didáctica de las ciencias sociales es fundamental para abrir espacios de diálogo y reflexión sobre la diversidad que conforma a los grupos humanos.
En definitiva, se propone un enfoque transdisciplinario que contemple la inclusión de otras visiones , cosmovisiones en la investigación , extensión, respetando y validando los sistemas de conocimiento de las comunidades indígenas.
Este proceso no solo enriquece nuestra comprensión de estas comunidades a menudo invisibilizadas, sino que también reafirma la responsabilidad social de la academia en promover un diálogo equitativo y legítimo entre diversas formas de saber.
La reconfiguración de la concepción de comunidad en el contexto de los pueblos indígenas es un paso esencial para avanzar hacia una práctica social que respete la diversidad cultural, que impulse el análisis y la integración de diferentes perspectivas en el desarrollo de proyectos que verdaderamente respondan a las necesidades y realidades de estas comunidades.







