Reafirmando el dominio en el patio trasero imperial

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Después de Maduro, el nuevo objetivo de Trump es Raúl Castro

Los Ángeles fue, en junio de 2025, el laboratorio que el régimen de Donald Trump usó para ensayar la dictatorial represión que, desde entonces, mantiene a nivel nacional, y que marcó la formalización del actual Estado policial estadounidense.

La excusa para intervenir militarmente en esa ciudad ubicada en la costa oeste de Estados Unidos, fue el descontento popular contra la brutal persecución antinmigrante, traducido en manifestaciones de protesta a cuyos participantes la dictadura trumpiana, en su habitual simplismo, etiquetó como “terroristas domésticos” (“domestic terrorists”) -demás de agredirlos brutalmente-.

El criminal éxito logrado en Los Ángeles permitió, al régimen, perfeccionar y aplicar el castigo, a otras ciudades -victimizando también a ciudadanos estadounidenses-.

Envalentonado con su eficaz imposición nacional del terror de Estado, el megalómano decidió exportar la represión, empezando en la región a la cual el imperialismo estadounidense históricamente ha considerado su “patio trasero” (“backyard”): América Latina.

El estreno fue la Operación “Absoluta Determinación” (Operation “Absolute Resolve”), llevada a cabo apenas iniciado el nuevo año -la madrugada del 3 de enero de 2026-, en Venezuela.

Luego de semanas de hostigamiento aeronaval, en el Mar Caribe, frente a la costa del país sudamericano, fuerzas militares estadounidenses violaron, velozmente, por aire, la soberanía venezolana, para perpetrar el golpe de Estado en cuyo marco secuestraron al patético dictador local, Nicolás Maduro, y a su cómplice esposa, Cilia Flores.

Ambos están, desde entonces, encorselados -en pésimas condiciones-, a la espera de juicio, habiéndoseles tipificado cuatro delitos confeccionados a la medida.

Se trata de: conspiración narcoterrorista (narco-terrorism conspiracy), conspiración para importar cocaína (cocaine importation conspiracy), posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos (possession of machineguns and destructive devices), conspiración para posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos (conspiracy to possess machineguns and destructive devices).

El fácil éxito del golpe en Venezuela, fue seguido, casi dos meses después -el 28 febrero-, por la Operación “Furia Épica” (Operation “Epic Fury”), contra la criminal teocracia islámica que oprime a Irán -incurriendo, el trumpismo, en el flagrante error de cálculo de que podría, pronto, alardear de un nuevo triunfo políticomilitar express-.

La ofensiva fue lanzada en apoyo a la Operación “León Rugiente” (“Roaring Lion”), que el guerrerista/corrupto primer ministro israelí, Benjamin “Bibi” Netanyahu, inició, el 13 de febrero, con miras a derrocar al régimen musulmán -uno de los principales enemigos del gobernante sionismo israelí, y del imperialismo estadounidense-.

Pero Irán no es Venezuela, y la fortaleza integral de la brutalmente consolidada dictadura fundamentalista, impuesta en enero de 1979 -hace casi medio siglo-, contrasta con la debilidad de la tiranía madurista, constituida en 2013 -hace poco más de una década-, como herencia del régimen chavista (1999-2013).

El trumpismo imperialista está comprobándolo, al ver refutados -por los catastróficos hechos- su equivocado pronóstico de eficaz/rápida operación militar, y su falsa narrativa triunfalista.

Estados Unidos no solamente está perdiendo -tenazmente- esa guerra sino que, en su terquedad bélica, está golpeando, fuertemente, la economía mundial -por ejemplo, disparando el valor internacional del petróleo, un porcentaje considerable del cual es transportado a través del Estrecho de Hormuz, cuya costa norte es territorio iraní-.

A nivel latinoamericano, después de Venezuela, el narcisista inquilino de la Casa Blanca tiene la mira puesta en Cuba -y está aplicando el mismo “determinante” libreto: la asfixia del régimen y la amenaza de opción militar-.

Pero Cuba tampoco es Venezuela, lo que resulta más que obvio, si se tiene en cuenta que el régimen instalado en la isleña nación del Caribe hispanoparlante cumplió, el 1 de enero -dos días antes del golpe antimadurista-, 67 años.

No obstante la cercanía -a poco más de 90 millas (casi 150 kilómetros) cruzando el Estrecho de Florida-, los intentos de sucesivos gobiernos estadounidenses por derrocar a la dictadura cubana han, sistemáticamente, fracasado -al menos, hasta ahora-.

Uno de los más vergonzosos reveses imperiales, en Cuba, fue la frustrada invasión de 1961, con punto de desembarco en la Bahía de Cochinos -específicamente, Playa Girón-, ubicada en un sector del extremo occidental de la isla.

Ahora -más de seis décadas después-, con la mira geopolítica y militar puesta en la isla, Trump sostiene que el “cambio de régimen” (“regime change”) es inminente, y que el proceso se ha demorado a causa del “pequeño desvío” (“small detour”) iraní.

El dictador estadunidense ha intensificado el bloqueo económico y político impuesto, en 1960, a la isla, impidiendo, ahora, al régimen, acceso al vital petróleo venezolano -y también al ruso-, lo que ha agudizado las privaciones que el pueblo cubano soporta hace 66 años.

El acorralamiento de la tiranía cubana -el régimen que traicionó a la revolución que derrocó, en 1959, al general Fulgencio Batista, el corrupto/sanguinario dictador sostenido por Estados Unidos-, se agudizó el 20 de mayo, cuando el estadounidense Departamento de Justicia (Department of Justice, DOJ) anunció la acusación penal contra el general Raúl Castro, el sucesor (2008-2018), de su hermano Fidel, en la presidencia.

Raúl Castro -quien además se ha desempeñado, entre otros cargos, como ministro de las Fuerzas Armadas (1959-2008), presidente del Consejo de Estado y de Ministros (2008-2018), primer secretario del Partido Comunista de Cuba (2011-2021)- es acusado -junto con otros cinco personajes del régimen- como responsable del derribamiento, en 1966, de dos avionetas del grupo opositor cubano -con sede en Estados Unidos- Hermanos al Rescate/Brothers to the Rescue.

Aviones de la Defensa Anti-Aérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (Daafar) cubana -más conocida como Fuerza Aérea Revolucionaria- interceptaron, el 24 de febrero de 1966, tres pequeñas aeronaves monomotoras de Hermanos, sobrevolando el Estrecho de Florida -ubicado entre Estados Unidos (específicamente el estado de Florida, en el extremo sureste del país) y Cuba (en el extremo oeste de la isla)-, disparando contra las avionetas.

Los aparatos MIG-29, de fabricación rusa, lograron derribar a dos de las tres aeronaves civiles -marca Cessna, de fabricación estadounidense-, matando a sus cuatro tripulantes
-tres estadunidenses de ascendencia cubana, y un cubano con residencia en Estados
Unidos-.

La otra avioneta -piloteada por José Basulto, fundador de Hermanos- no fue alcanzada por el fuego de los aviones militares cubanos, logrando regresar a su base, en el aeropuerto de la estadounidense ciudad de Opa-locka, en el extremo sur de Florida.

La organización -al igual que Estados Unidos-sostiene que el derribo ocurrió fuera del espacio aéreo cubano, mientras que la dictadura sostiene que las aeronaves sobrepasaron, en vuelo, el paralelo 24, violando la soberanía de la isla.

El paralelo 24, cruza la zona media del Estrecho de Florida, ubicado entre territorio estadounidense -su costa norte- y cubano -su costa sur-, distantes algo más de 90 millas (poco menos de 150 kilómetros) entre sí, en el sector más ancho.

Las aguas internacionales son el área ubicada a partir de 12 millas náuticas (unos 22 kilómetros de cada costa.

Citado en una nota informativa que el diario estadounidense Miami Herald publicó en 1966, inmediatamente después del dramático hecho, el entonces presidente de la Asociación de Pilotos Cubano-Estadounidenses (Association of Cuban-American Pilots), Jorge Dorrbecker, reveló que autoridades de la Administración Federal de Aviación (Federal Aviation Administration, FAA), emitieron, alrededor de tres semanas antes del incidente, advertencias sobre Cuba.

“Se les dijo, a todos los pilotos, que si cruzan el paralelo 24 sin un plan de vuelo, el gobierno cubano no sería responsable de su seguridad personal”, indicó Dorrbecker.

“Dijeron que tenían operaciones militares en el área, y que armas antiaéreas estaban operativas”, agregó, de inmediato.

Al explicar que “el paralelo 24 corta a través del Estrecho de Florida aproximadamente a la mitad entre Cuba y (el estadounidense) Cayo Hueso (Key West)”, el periódico citó a Dorrbecker en el sentido de que “Cuba tiene una autoridad internacional de vigilancia más allá de ese punto, y que un despachador de tráfico aéreo cubano toma el control de todos los vuelos”.

Dorrbecker -un piloto con horas de vuelo con los Hermanos- explicó que “eso significa que, si usted entra sin permiso, ello pueden salir e identificarlo”, y agregó que “posiblemente meneen las alas, le pidan que se identifique, quizá hasta le hagan seguirlos y aterrizar en Cuba”.

“Pero derribarlos, eso es una seria transgresión del derecho internacional”, advirtió, precisando, a continuación, respecto a los pilotos civiles, que “estaban en una misión pacífica, estaban desarmados”.

Con sede en la ciudad de Miami -a unos 20 kilómetros al sur de Opa-locka-, la organización opositora -conocida por su designación lo mismo en inglés que en español- comenzó a operar, en 1980, en el marco de la masiva migración de cubanos hacia Estados Unidos generada por la decisión del régimen entonces presidido por Fidel Castro de habilitar, para ello, el noroccidental puerto cubano de Mariel -a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana, la costera capital nacional-.

Los Hermanos empezaron a realizar sobrevuelos humanitarios en la zona del estrecho, para alertar a la Guardia Costera de Estados Unodos (United States Coast Guard, Uscg) sobre la presencia de precarias embarcaciones trasportando, en condiciones de alto riesgo, a migrantes, de modo que esa fuerza militar los rescatase.

Sin embargo, el grupo modificó, tiempo después, su misión, pasando a desarrollar desafiantes misiones políticas, incluyendo violaciones al espacio aéreo cubano -habiendo llegado a sobrevolar La Habana-.

El Herald también informó entonces que “los Hermanos han patrocinado miles de misiones cruzando el Estrecho de Florida, generalmente manteniéndose fuera del espacio aéreo cubano, buscando balseros cubanos a la deriva”.

“Pero después de que Estados Unidos anunció, el año pasado, que repatriaría a balseros, la organización tuvo que redefinir su papel -y sus acciones se tornaron más provocadoras-”, agregó, respecto a la decisión que el entonces presidente estadounidense, Bill Clinton, tomó en 1995, en el primero de sus dos mandatos (1993-1997, 1997-2001).

El diario aludió así a la entrada en vigencia, en mayo de 1995, de la política conocida como de “pies mojados, pies secos” (“wet foot, dry foot”), que alteró drásticamente la directriz, implementada durante tres décadas, de otorgar, automáticamente, asilo a todos los nacionales cubanos quienes ingresaran irregularmente a territorio de Estados Unidos.

Según lo acordado por los gobiernos estadounidense -presidido por Clinton- y cubano
-encabezado por Fidel Castro (primer ministro: 1959-1976; presidente: 1976-2008)-, los balseros interceptados en el mar (“pies mojados”), por la Uscg, eran regresados a Cuba, mientras que quienes lograsen llegar, por sus propios medios, a tierra estadounidense (“pies secos”), tenían la posibilidad de permanecer en el país y regularizar su estatus migratorio.

La disposición fue eliminada, en enero de 2017, por el gobierno de Barack Obama (2009-2013, 2013-2017), poco más de un año después de la histórica visita que el mandatario realizó, en 20-22 de marzo de 2016, Cuba -entonces presidida por Raúl Castro (2008-2018), hermano y sucesor de Fidel-.

Según el periódico de Miami, en el contexto de la redefinición de objetivos por parte de los Hermanos, “por lo menos dos veces, pilotos dejaron caer panfletos sobre Cuba, como parte de su esfuerzo por incitar una revolución”.

También informó que “Basulto dijo que su grupo es responsable de dejar caer los panfletos, pero no ha admitido que su gente sobrevoló Cuba”.

La acusación penal estadounidense de 2026, contra Raúl Castro y otros cinco jerarcas gubernamentales cubanos fue dada a conocer, por el Departamento de Justicia (Department of Justice, Doj), el 20 de mayo, para coincidir con el 124 aniversario de la independencia de Cuba respecto a Estados Unidos (20 de mayo de 1902) -a su vez, lograda 127 años después de la independencia respecto a España, (10 de diciembre de 1898)-.

Los seis, fueron responsabilizados “por sus presuntos papeles en el abatimiento, el 24 de febrero de 1996, de dos desarmados aviones civiles estadounidense operados por Brothers to the Rescue (BTTR), también conocidos como Hermanos al Rescate, sobre aguas internacionales”, indicó el Doj, en un extenso comunicado emitido por su Oficina de Relaciones Públicas.

Los integrantes del sexteto fueron identificados como “Raúl Modesto Castro Ruz, de 94 años, de Holguín, cuba; junto con Lorenzo Alberto Pérez-Pérez de Las Tunas, -cuba; Emilio José Palacio Blanco; José Fidel Gual Barzaga; Raúl Simanca Cárdenas; y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez”.

La acusación incluye “cargos de conspiración para matar a nacionales estadounidenses, dos cargos de destrucción de aeronave, y cuatro cargos de asesinato”, según la misma fuente.

“Si son declaraciones culpables, los acusados enfrentan una pena máxima de muerte o prisión perpetua por los cargos de asesinato y conspiración para matar a nacionales de Estados Unidos”, agregó.

El Doj también señaló que “BTTR (…) realizó operaciones de vuelo humanitario cruzando el Estrecho de Florida, para buscar a migrantes Cubanos en peligro”.

“Según se denunció, desde el inicio de la década de 1990, agentes de inteligencia cubana se infiltraron en la organización, y transmitieron, al gobierno cubano, información detallada sobre sus operaciones de vuelo”, agregó, para precisar que “esa información fue presuntamente usada, por el liderazgo militar, en la planificación de la operación del 24 de febrero de 1996”.

“Según las denuncias el 24 de febrero de 1996, tres aeronave de BTTR volaron, desde Florida Sur, hacia Cuba”, siguió planteando la dependencia gubernamental estadounidense.

“Aviones caza cubanos militares bajo la cadena de mando supervisada por Raúl Castro, dispararon misiles aire-aire contra dos aeronave civiles desarmadas Cessna -destruyéndolas sin aviso mientras volaban fuera del territorio cubano, matando a cuatro nacionales estadounidenses, entre ellos tres ciudadanos estadounidenses: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña, y Pablo Morales-”, indicó.

Nacidos, los cuatro, en Cuba, Costa, Alejandre, y De la Peña se naturalizaron estadounidenses, mientras Morales tenía estatus migratorio de refugiado.

El Doj también informo que, según lo indicado en la acusación, “en las semanas anteriores al ataque, pilotos militares cubanos realizaron ejercicios de entrenamiento diseñados para ubicar e interceptar aeronaves de lento desplazamiento”.

“El día del incidente, los tres aviones de BTTR partieron del Aeropuerto de Opa-locka, para un vuelo humanitario planificado al sur del paralelo 24”, agregó.

“Dos de las aeronave -números de cola N2456S y N5485S- fueron presuntamente puestos en la mira y derribados en espacio aéreo internacional, restado en la muerte de las cuatro víctimas”, siguió relatando.

Por su parte, el secretario de Estado trumpiano, Marco Rubio, dirigió, también el 20 de mayo, un mensaje -en español- a los cubanos, declaración en la que denunció, largamente, corrupción por parte de la dirigencia cubana -en particular, Raúl Castro y la cúpula militar de la isla-.

“En un día como hoy, en el 1902, la bandera cubana ondeó, por primera vez, sobre un país independiente, pero sé que hoy, ustedes, quienes llaman a la isla su hogar, atraviesan dificultades inimaginables”, planteó Rubio, un estadounidense de ascendencia cubana.

“Hoy, quieto compartirles la verdad sobre el motivo de su sufrimiento, y quiero contarles lo que nosotros, en los Estados Unidos, les ofrecemos para ayudarlos, no sólo a aliviar la crisis actual sino, también, a construir un futuro mejor”, aseguró, en la alocución contenida en un video, de algo más de cinco minutos de duración, difundido por el Departamento de Estado.

Tratando de minimizar la incidencia del actual bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, a Cuba -principal causante de los extensos apagones de más de 20 horas diarias, a nivel nacional-, Rubio empezó a desarrollar la narrativa referida a un componente específico de la crisis cubana: la corrupción gubernamental.

Ex senador republicano (2010-2025) y ex adversario de Trump por la candidatura presidencial (2015), Rubio se enfocó en el Grupo de Administración Empresarial SA (Gaesa), el hegemónico núcleo de negocios cubano operado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

“La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible, ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”, dijo, dirigiéndose a los algo más 10 millones de habitantes en la mayor de las islas caribeñas.

“Hace 30 años, Raúl Castro fundó una empresa llamada GAESA”, señaló, de inmediato, entrando al tema central de su mensaje -y de la narrativa trumpiana-.

“Esta empresa es propiedad de las Fuerzas Armadas, y está operada por ellos, y cuenta con ingresos TRES VECES superiores al presupuesto de su gobierno actual”, enfatizó.

“Hoy, mientras ustedes sufren, estos empresarios tienen 18,000 millones de dólares en activos, y controlan el 70 por ciento de la economía de Cuba”, aseguró.

Además, “obtienen ganancias de hoteles, construcciones, bancos, tiendas, e incluso del dinero que sus familiares les envían desde Estados Unidos”, siguió denunciando, siempre dirigiéndose a las cubanos en la isla.

“De esas remesas, ellos retienen un porcentaje, pero de las ganancias de GAESA nada llega a ustedes”, reafirmó, luego de subrayar que “TODO, todo pasa por sus manos”.

“En vez de usar el dinero para comprar petróleo, como todos los otros países del mundo, dependieron del petróleo gratis de Hugo Chávez y Maduro, para quedarse con el dinero”, dijo, a continuación.

“Pero ahora, que dejó de llegarles el petróleo gratis, ellos compran combustible para sus generadores y sus vehículos, mientras que al pueblo se les pide que se sacrifiquen”, continuó relatando.

“En vez de usar el dinero para mantener y modernizar las centrales eléctricas que están dañadas, usan el dinero para construir más hoteles para extranjeros, y para enviar a sus familiares a vivir, con lujos, en Madrid -e incluso hasta aquí, en Estados Unidos-”, planteó.

Rubio también señaló -de hecho- que los actuales dirigentes traicionaron los principios que fueron el apoyo de la revolución que tomó el poder en 1959: “hoy, Cuba no está controlada por ninguna ‘revolución’. Cuba está controlada por GAESA”.

Se trata de “un ‘Estado dentro del Estado’, que no rinde cuentas a nadie, y acapara las ganancias de sus negocios para beneficio de una pequeña élite”, dijo.

“Y el único rol que desempeña el llamado ‘gobierno’, es exigirles, a ustedes, que sigan haciendo ‘sacrificios’, y reprimiendo a cualquiera que se atreva a quejarse”, precisó.

Además de formular las conocidas denuncias, Rubio presentó la opción de futuro promisorio inmediato para los cubanos.

“El presidente Trump ofrece una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba, pero tiene que ser directamente con ustedes, el pueblo cubano, no con GAESA”, anunció.

“Primero, estamos ofreciendo 100 millones de dólares en alimentos y medicinas para ustedes, el pueblo”, informó.

“Pero tienen que ser distribuidos directamente al pueblo cubano, por la Iglesia católica u otro grupo caritativo de confianza, no robados por GAESA para que los vendan en sus tiendas”, explicó.

“Al pueblo cubano no le interesa la caridad permanente” sino que “ustedes quieren la oportunidad de vivir, en su propio país, como viven sus familiares en Estados Unidos o en otros países del mundo”, aseguró.

“El presidente Trump ofrece una nueva vía entre Estados Unidos y una nueva Cuba”, reafirmó, a continuación, para agregar, demagógicamente, que se trata de “una nueva Cuba, donde ustedes, los cubanos de a pie, no solo GAESA, puedan ser dueños de una gasolinera, o de una tienda de ropa, o de un restaurante; una nueva Cuba, donde ustedes, no solo GAESA, puedan abrir un banco o tener una constructora”.

Y agregó, manipuladoramente: “una nueva Cuba donde ustedes, y no solo el Partido Comunista de Cuba, puedan ser dueños de una estación de televisión, o de un periódico, una nueva Cuba donde pueda quejarse de un sistema que falla, sin temor a ir a la cárcel o ser forzado a irse de su isla”.

“Y una nueva Cuba, donde tengan la oportunidad real de elegir a quienes gobiernan su país, y votar para reemplazarlos si no están haciendo un buen trabajo”, agregó.

“En Estados Unidos, estamos listos para abrir un nuevo capítulo en la relación entre nuestra gente y nuestros países”, reafirmó, para señalar que, “actualmente, lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país”.

Previsiblemente, la dictadura reaccionó mediante una “Declaración del Gobierno Revolucionario”, fechada el mismo día, y difundida al día siguiente, por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

Desde el título del texto de 10 mayoritariamente extensos párrafos, la dictadura reivindicó su cuestionada naturaleza revolucionaria.

Presidido nominalmente por Miguel Díaz-Canel -aunque el poder es ejercido por Castro- el régimen también refutó la acusación penal estadounidense contra Castro.

“El Gobierno Revolucionario condena en los términos más enérgicos la canalla acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunciada este 20 de mayo y pregonada durante varias semanas contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución cubana”, señaló.

“El gobierno de los Estados Unidos carece de legitimidad y jurisdicción para llevar a cabo esta acción”, agregó.

“Se trata de un acto despreciable e infame de provocación política, que descansa en la manipulación deshonesta del incidente que llevó al derribo sobre el espacio aéreo cubano, en febrero de 1996, de dos aeronaves operadas por la organización terrorista Hermanos al Rescate, radicada en Miami, cuya reiterada violación del espacio aéreo cubano con fines hostiles era de ostensible dominio público”, expresó.

“El gobierno estadounidense, además, desvirtúa otras verdades históricas sobre el hecho que utiliza como pretexto”, planteó, a continuación.

“Omite, entre otros detalles, las múltiples denuncias formales presentadas por Cuba en aquel período ante el Departamento de Estado, la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) y la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), sobre las más de 25 violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo cubano que ejecutó la citada organización entre 1994 y 1996, en abierta transgresión de las leyes internacionales y la propia legislación estadounidense”, precisó.

“Ignora también las advertencias públicas y oficiales emitidas por las autoridades cubanas sobre la inadmisibilidad de tales violaciones de su espacio aéreo y los mensajes de alerta trasladados directamente al presidente de los Estados Unidos sobre la gravedad y posibles consecuencias de tales transgresiones”, siguió narrando.

La respuesta de Cuba ante la violación de su espacio aéreo constituyó un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas, el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional de 1944, y los principios de soberanía aérea y proporcionalidad”, agregó.

“La inacción del gobierno estadounidense ante las alertas trasladadas entonces por Cuba, dejó en evidencia su complicidad con la planificación y ejecución desde su territorio de acciones violentas, ilegales y de carácter terrorista contra el gobierno y pueblo cubanos, una práctica reincidente y sistemática desde el triunfo de la Revolución hasta hoy”, aseguró.

En alusión a los atentados terroristas perpetrados en 2001, con aviones comerciales, contra instalaciones en Estados Unidos, el régimen cubano aseguró que el país norteamericano, “que ha sido víctima del uso de la aviación civil con fines terroristas, no permite ni permitiría la violación hostil y provocadora de aeronaves extranjeras sobre su territorio y actuaría, como lo ha demostrado, con el uso de la fuerza”.

Respecto a la acción penal contra Castro, expresó que “resulta de gran cinismo que formule esta acusación el mismo gobierno que ha asesinado a cerca de 200 personas y destruido 57 embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, lejos del territorio de los Estados Unidos, con el uso desproporcionado de la fuerza militar, por supuestos vínculos con operaciones de narcotráfico nunca demostrados, lo que califica como crímenes de ejecuciones extrajudiciales, acorde con el Derecho Internacional y asesinatos, según las propias leyes estadounidenses”.

La referencia fue a las acciones que, desde el hostigamiento aeronaval del año pasado, a Venezuela, el régimen estadounidense viene llevando a cabo contra lanchas que describe como operadas por el narcotráfico, embarcaciones que sistemáticamente hunde disparándoles misiles desde aviones militares.

Al momento de redactar esta nota, esas acciones -contra pequeñas embarcaciones navegando el Mar Caribe, y el sector oriental del Océano Pacífico cerca de la costa americana- han resultado, según diversas fuentes, en la destrucción de aproximadamente 60 naves y el asesinato de más de 200 tripulantes.

Según la dictadura caribeña, la “acusación espuria contra el Líder de la Revolución Cubana, se suma a los intentos desesperados de elementos anticubanos por construir una narrativa fraudulenta en el esfuerzo por justificar el castigo colectivo y despiadado contra el noble pueblo cubano”.

Ello, “mediante el reforzamiento de las medidas coercitivas unilaterales, incluyendo el injusto y genocida bloqueo energético y las amenazas de agresión armada”, agregó, refutando, expresamente, lo planteado por Rubio.

El régimen de Castro/Díaz-Canel también se declaró pacifista, aunque advirtió que se defenderá ante cualquier agresión estadounidense.

“Cuba ratifica su compromiso con la paz y la firme determinación de ejercer el derecho inalienable a la legítima defensa, que reconoce la Carta de las Naciones Unidas”, aseguró.

“El pueblo cubano reafirma la decisión inconmovible de defender la Patria y su Revolución Socialista y, con la mayor fuerza y firmeza, su respaldo irrestricto e invariable al General de Ejército Raúl Castro Ruz, Líder de la Revolución cubana”, planteó, en el mensaje que cerró con la histórica consigna revolucionaria “Patria o Muerte, Venceremos”.

El trumpismo está, al parecer, aplicando, en el caso de Cuba, el libreto que utilizó con Maduro -agresiva diplomacia con la cúpula del régimen y con allegados, acorralamiento del régimen, acción militar en el caso de que la negociación fracase-.

Al participar en la conferencia de prensa del 3 de enero, en Washington -durante la cual Trump anunció el golpe de Estado/secuestro en Venezuela-, Rubio reveló, brevemente, el manual operativo de esa acción ilegal.

“Nicolás Maduro tuvo múltiples oportunidades para evitar esto”, dijo, para, a continuación, revelar que “se le proporcionó múltiples ofertas muy, muy generosas, y optó, en cambio, por actuar como un salvaje, y el resultado es lo que vimos”, agregó.

“El otro mensaje, aquí, es el siguiente: (…) tenemos un presidente -el 47º presidente de Estados Unidos- quien no juega juegos”, agregó, a manera de amenaza global.

“Cuando él dice que va a hacer algo, cuando él dice que va a atender un problema, lo dice en serio”, siguió planteando, además de garantizar que “éste, es un presidente de acción”
-afirmaciones formuladas en la línea de obligada alabanza al jefe, la vergonzosa conducta que impera, como en toda dictadura, en el patético gabinete trumpista-.

Rubio precisó, asimismo, que dictadura madurista “era una amenaza directa a los intereses nacionales de Estados Unidos”.

Y, regresando al tema de las opciones presentadas a Maduro, reveló que “este tipo tuvo múltiples oportunidades de buscar camino a otro lugar (…) pudo estar viviendo en otro lugar, exactamente ahora, muy feliz, pero, en cambio, quiso jugar al muchachón (‘he wanted to play big boy’)”.

No obstante su estilo de discurso en general no confrontativo, Rubio reafirmó la amenaza trumpista al planeta -Cuba evidentemente incluida-.

“Creo que el mensaje, aquí, debe ser -para el mundo-: el presidente no sale a buscar gente con la cual pelearse -en general quiere llevarse bien con todos-, vamos a hablar y a reunirnos con quien sea, pero no jueguen juegos, no jueguen juegos cuando este presidente ejerce el cargo, porque no va a resultar bien”, afirmó.

“Creo que esa lección fue aprendida” en el caso de Maduro, indicó.

El matonismo trumpiano anda suelto.

Le fue bien en Venezuela -como ocurrió, por ejemplo, en 1989 en Panamá, cuando el imperio derrocó y secuestró a su antiguo lacayo el narcodictador Manuel Antonio “Cara de Piña” Noriega-.

Pero está yéndole pésimo en Iran -algo que la falsa narrativa triunfalista no puede ocultar-, de modo que necesita ganar en la isla.

Lo que no está claro es quién sería el avatar cubano de Delcy Rodríguez.

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