En una declaración directa y conmovedora, William Espinoza Lobo, profesor de español y coordinador del Comité de Apoyo Educativo Institucional del Liceo Veracruz de Caño Negro, ha expresado su frustración ante las difíciles condiciones en las que estudiantes y educadores de esta institución rural deben desenvolverse diariamente.
Dirigiéndose a las autoridades del Ministerio de Educación Pública, la CCSS, el Ministerio de Salud y Hacienda, Espinoza lanzó un llamado a que experimenten de primera mano las carencias que enfrenta la comunidad educativa de Veracruz.
El profesor enfatiza la desconexión que percibe entre las autoridades y la realidad que se vive en las zonas rurales. “Es muy fácil educar desde una silla con una computadora, pero que ellos vengan aquí, se quedan una semana y se den cuenta”, exhorta.
Según Espinoza, la falta de infraestructura adecuada, los problemas de acceso a la salud y el deterioro de las vías públicas agravan las dificultades diarias.
Ejemplificó el caso de los estudiantes que llegan a clase con problemas respiratorios y alimenticios y mencionó que la demora en el acceso a una ambulancia en casos de emergencia representa un riesgo potencial mortal.
Espinoza, con 8 años de servicio en el Liceo Veracruz, describe el sacrificio personal que implica trabajar en esta zona, donde los educadores deben adaptarse a recursos limitados. Subraya que la falta de librerías cercanas y materiales educativos adecuados hace que los docentes deban asumir costos para fotocopiar libros y adaptar contenidos.
En contraste con los colegios urbanos, donde los recursos son accesibles y los estudiantes tienen mejores oportunidades, en Veracruz solo un pequeño porcentaje de graduados logra acceder a la educación superior.
A las autoridades de Hacienda, Espinoza les pide que aumenten el presupuesto asignado al Liceo para que los estudiantes puedan disfrutar de una infraestructura básica, computadores y servicios sanitarios dignos.
“Nuestros estudiantes no tienen recursos; ellos necesitan lo que se les da a otros centros educativos en la Gran Área Metropolitana”, afirma.
También hizo un llamado a los diputados, sugiriendo que se trasladen al Liceo y observado la realidad de estas zonas rurales, que él describe como “los hijos olvidados de Costa Rica”.
Al dirigirse específicamente a ANDE, instó a la organización a que respalde a los educadores que trabajan en zonas remotas, donde los problemas de infraestructura y acceso a recursos complican la labor docente. Espinoza sugirió que ANDE interceda para que estas realidades sean escuchadas y se impulse la mejora de condiciones, garantizando el derecho a la educación en entornos rural.
El profesor concluye con una petición de apoyo integral para asegurar que los estudiantes de la zona reciban una educación inclusiva y de calidad, como la que el Ministerio de Educación Pública establece para todo el país.







