La figura del expresidente de la Sala Tercera y exmagistrado de la Corte Suprema, Celso Gamboa, volvió a sacudir el escenario político y judicial costarricense, luego de que circulara un video que lo muestra ingresando al residencial donde vive el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, en momentos en que enfrenta una solicitud de extradición a los Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico internacional.
En un comunicado oficial emitido la noche del lunes 30 de junio, Casa Presidencial desmintió categóricamente cualquier tipo de relación entre Chaves y Gamboa, calificando la grabación como una pieza “deliberadamente manipulada” y “mal intencionada”. “La grabación del momento en el que Celso Gamboa indica al guarda del condominio a quién visita en el residencial omite, de manera deliberada y mal intencionada, que en el lugar hay decenas de casas”, indicó el comunicado.
El mandatario fue enfático al afirmar que nunca ha conocido ni mantenido contacto alguno con el exmagistrado, quien hoy enfrenta un proceso legal internacional por cargos graves relacionados con crimen organizado y narcotráfico. “Reafirmo categóricamente que no he tenido –ni tengo– ninguna relación con Celso Gamboa”, expresó Chaves en el pronunciamiento.
La reacción del presidente se produce en un momento especialmente delicado para la institucionalidad costarricense. El proceso de extradición solicitado por el Departamento de Justicia de EE.UU. pone nuevamente en el centro del debate la relación entre actores del sistema judicial costarricense y redes criminales transnacionales.
El comunicado oficial también cuestiona la intencionalidad del video, sugiriendo que su divulgación pretende socavar la credibilidad del Ejecutivo en un momento en que la cooperación con autoridades estadounidenses ha sido destacada por altos funcionarios del gobierno de Joe Biden. “Este tipo de insinuaciones contradicen lo expresado recientemente por la secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kristi Noem, quien elogió a Costa Rica por su lucha contra el narcotráfico”, reza el documento, mencionando incluso que el caso Gamboa fue citado como un ejemplo positivo de cooperación con la DEA.
La controversia reaviva la discusión sobre el pasado judicial y político de Gamboa, quien años atrás fue protagonista de varias controversias públicas antes de salir de la Corte Suprema. Su posible extradición podría revelar conexiones aún desconocidas con estructuras criminales internacionales, y de confirmarse, pondría en jaque la imagen de transparencia de sectores del poder judicial.
Chaves, por su parte, cerró su pronunciamiento con un llamado al Ministerio Público y al Poder Judicial para que se investigue cualquier vínculo real entre Gamboa y miembros del Poder Ejecutivo, si existiera evidencia legítima.
Este nuevo episodio se suma a las tensiones que ya enfrentaba el presidente Chaves, luego de que la Corte Suprema de Justicia aprobara recientemente una solicitud para levantarle la inmunidad, a raíz de una investigación penal por el presunto delito de concusión.
En medio de este clima de desconfianza institucional y creciente presión pública, el caso Gamboa pone a prueba tanto la independencia del sistema judicial costarricense como la credibilidad de los altos funcionarios de la República.







