
En un mundo cada vez más digitalizado, las plataformas digitales están redefiniendo el mercado laboral, especialmente en sectores como el cuidado del hogar y tareas feminizadas. Empresas como Webel se presentan como la versión «Glovo» para empleadas del hogar, utilizando algoritmos que controlan desde la asignación de trabajos hasta los pagos, imponiendo condiciones desfavorables para las trabajadoras.
Algoritmos: Control y Precariedad
Webel opera bajo un modelo donde las trabajadoras, registradas como autónomas, deben pagar comisiones que pueden llegar hasta el 20% por cada servicio, dependiendo de su nivel de «logros» dentro de la plataforma. Este sistema favorece a quienes acumulan buenas valoraciones y repiten servicios, mientras que las nuevas enfrentan subastas de precios bajos y condiciones laborales precarias.
Mercado en Auge y Discriminación Laboral
Webel no es única en su tipo. Otras plataformas como Doméstico24 y Clintu también operan bajo esquemas similares, aprovechándose de una fuerza laboral mayoritariamente femenina, migrante y sin derechos sociales garantizados. Este modelo deja fuera conquistas como el derecho al paro o pensiones dignas, perpetuando la precarización en sectores esenciales pero históricamente subvalorados.
Futuro Incierto y Desafíos
A medida que la economía se digitaliza, las trabajadoras del hogar enfrentan desafíos adicionales, como la falta de reconocimiento de su trabajo, la falta de protecciones sociales , la dependencia de algoritmos y valoraciones de clientes para asegurar ingresos estables. Este panorama resalta la urgencia de políticas que protejan y valoren adecuadamente estos trabajos esenciales para la sociedad.
Este artículo busca arrojar luz sobre un fenómeno en crecimiento que no solo redefine el trabajo doméstico, sino que también cuestiona los límites éticos y legales de la «uberización» en sectores tradicionalmente marginados.






